Cultura

Desapariciones y torturas marcan la obra de la argentina Nora Strejilevich

2009-05-01

Desde muy joven, tenía la práctica de llenar cuadernos de citas y reflexiones ensayísticas,...

Lydia Gil

Denver (EU), (EFE).- La obra de la escritora Nora Strejilevich quedó marcada por la desaparición de su hermano y las torturas que ella misma sufrió cuando era estudiante de filosofía en Buenos Aires, durante la época de la dictadura argentina (1976-1983).

Desde muy joven, tenía la práctica de llenar cuadernos de citas y reflexiones ensayísticas, crónicas breves de lo que leía y escuchaba a su alrededor.

Para aquel 16 de julio de 1977, cuando se la llevaron de su casa, le vendaron los ojos y la trasladaron al infame centro clandestino de detención "Club Atlético", Nora tenía sólo 26 años.

La indescriptible tortura a la que fue sometida y la desaparición de su hermano, un año mayor que ella, sus primos y los compañeros de su generación, cambiaron el curso de su vida y de su escritura.

"Después de una experiencia como ésa, las cicatrices no sanan por completo", dijo a Efe Strejilevich.

A los pocos días de ser liberada, la autora se fue a Israel, la primera parada de un exilio que la llevaría a varios países europeos, Brasil, Canadá y EU

"De repente me encontré en Israel, sin hablar la lengua ni entender, y tenía esa necesidad de comunicarme con alguien", recuerda.

En ese momento comenzó una intensa correspondencia con sus padres, quienes se habían quedado solos en Buenos Aires.

"De los cuadernos, entonces paso a escribir cartas, donde incluyo también poesía... y como mis padres me animaban, escribía mucho", recordó.

Según Strejilevich, escribir poesía no fue algo consciente sino más bien una necesidad.

"La poesía, la canción y la imagen a menudo expresan mejor esas experiencias atroces como la tortura y el genocidio que la palabra no-poética", explicó.

Cuando se le presentó la oportunidad de estudiar en la Universidad de la Columbia Británica en Canadá, empezó la escritura de lo que eventualmente se convertiría en "Una sola muerte numerosa", texto galardonado con el premio Letras de Oro 1995-96.

"Yo hubiese querido escribir ficción -afirma-, porque tengo la imaginación para hacerlo. Sin embargo, lo que escribo, como 'El Sesenta de Buenos Aires', va por todos lados pero siempre regresa al mismo lugar".

De su texto mejor conocido, "Una sola muerte numerosa", se ha dicho que es como un coro de voces que testifican, denuncian, exigen, pero que también oprimen y niegan, como las citas de los militares.

La escritora confiesa que es un texto difícil de clasificar y más difícil aún de leer, no tanto por las atrocidades que expone como por la elaboración fragmentada de la escritura.

"Yo no quería escribir una historia de trama sencilla, fácil de leer. Quería que la escritura reflejara lo difícil que había sido para mí sobrevivir y escribir sobre todo esto".

Según Strejilevich, en el campo de concentración, o "de muerte" como prefiere llamarle, se pierde toda noción del tiempo.

"Una sola muerte" transmite esa confusión temporal perfectamente, ya que el relato da la impresión de un período de detención mucho mayor al actual.

Sus ensayos reflejan también estas preocupaciones.

Su libro más reciente, "El arte de no olvidar: literatura testimonial en Chile, Argentina y Uruguay entre los 80 y los 90", examina el género testimonial y los límites de la representación.

Strejilevich ha convertido la experiencia de detención, desaparición y exilio en materia prima tanto para su obra creativa como para su militancia pro-derechos humanos, pero siempre a través de una elaboración estética y jamás propagandística.

"Yo detesto la propaganda -asegura-. Soy alérgica a ella, y por eso depuro mi escritura de cualquier detalle que pueda interpretarse como tal. Quiero que el lector haga su trabajo y llegue a sus propias conclusiones".



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