Internacional - Población

El barrio chino de Padang denuncia marginación en el reparto de ayuda oficial

2009-10-06

Con más de cien personas muertas o sepultadas bajo los escombros y el 80 por ciento de las casas...

Juan Palop

Padang (Indonesia), (EFE).- Los más de 20,000 vecinos del barrio chino de Padang, el más devastado de la ciudad por el seísmo que la semana pasada arrasó en Indonesia, denunciaron hoy que son tratados como ciudadanos de segunda y que no han recibido apenas ayuda oficial.

Con más de cien personas muertas o sepultadas bajo los escombros y el 80 por ciento de las casas dañadas o derruidas, el barrio de Ponkok ha sido el que más ha sufrido en Padang, la capital de la provincia de Sumatra Occidental, pero es el gran olvidado del Gobierno y los medios de comunicación.

Las autoridades dieron ayer por concluidas las labores de búsqueda de supervivientes en esta ciudad para centrar las operaciones en otras áreas donde se ha buscado menos, mientras que se estima que varios miles de personas siguen aún sepultadas bajo los escombros y que el balance total de fallecidos alcanzará las 3,000 personas.

Los habitantes del barrio chino, que en su mayoría siguen sin agua ni luz, aseguran que ningún funcionario se ha acercado a Pondok a interesarse por las víctimas, evaluar los daños o repartir alimentos.

"Esto es discriminación", aseguró a Efe Andreas Sofiandi, un indonesio de origen chino nacido en Padang y que ejerce como médico en Yakarta, pero que regresó tras el terremoto para ayudar.

"He montado un centro de asistencia con ocho médicos que abre 24 horas al día", explicó Sofiandi, mientras saluda a dos ancianos y una embarazada tendidos en colchones en el suelo.

Tras el seísmo, de 7.6 grados en la escala de Richter, tuvieron ingresados a 18 personas y, desde entonces, el número diario de consultas supera los 400.

La atenciones médicas y las medicinas son gratuitas, porque el centro recibe donativos de media docena de comunidades chinas en Indonesia, pero nada por parte del Gobierno regional.

Sofiandi ha organizado sesiones diarias para niños con un psicólogo para paliar el trauma que les ha supuesto el seísmo al perder a algún familiar, su hogar o escuela.

"La solidaridad en la comunidad china es muy fuerte", subrayó el médico, en contraposición a la marginación oficial de la que son objeto y que hunde sus raíces en antiguas diferencias étnicas, culturales y religiosas.

La organización Himpunan Bersatu Teguh es otro ejemplo de cooperación dentro del barrio chino de Pandang: prepara a diario 600 comidas para los damnificados y da cobijo a una veintena de familias desplazadas.

Este colectivo, de 132 años de antigüedad, afronta la crisis humanitaria gracias a la llegada ininterrumpida de alimentos desde el exterior, y que no pasa por el centro de coordinación central donde se gestiona el resto de la ayuda humanitaria.

"Intento concentrarme en el día a día, en cocinar para todos los que no tienen qué comer. No sé que va a pasar en unas semanas", confiesa Magriet, una de las vicepresidentas de HBT, que dedica seis horas al día a preparar comidas.

Pese a que la asistencia alimentaria y sanitaria de particulares en Pondok mantiene el barrio fuera de la indigencia, uno de los mayores retos que afrontan los vecinos es la reconstrucción, para lo que no tienen recursos económicos.

La mayoría de las viviendas destruidas fueron construidas por los antecesores de sus actuales inquilinos cuando arribaron en Padang, hace uno o dos siglos, y comenzaron a comerciar con China. Pocas habían sido renovadas.

Indonesia ha previsto una partida de cuatro billones de rupias (282 millones de euros) para la reconstrucción y rehabilitación de las alrededor de 40,000 casas destruidas y dañadas.

El presidente de Indonesia, Susilo Bambang Yudhoyono, aseguró que la reconstrucción de la provincia debería seguir un plan similar al empleado en Aceh, tras el tsunami de 2004, o en Nias y Yogyakarta, tras los terremotos de 2005 y 2006, respectivamente.

Indonesia se asienta sobre el "Anillo de Fuego del Pacífico', una zona de gran actividad sísmica y volcánica que sufre unos 7,000 terremotos al año, la mayoría moderados.



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