Salud

La gripe A cumple un año en el olvido

2010-04-14

Cada cierto tiempo surge una cepa gripal tan diferente de las convencionales que la población...

ABC.- A la nueva gripe se la temía como al famoso terremoto de San Francisco, ese «big one» que esperan los sismólogos y haría saltar la falla de San Andrés con efectos catastróficos. Cada cierto tiempo

A la nueva gripe se la temía como al famoso terremoto de San Francisco, ese «big one» que esperan los sismólogos y haría saltar la falla de San Andrés con efectos catastróficos. Cada cierto tiempo surge una cepa gripal tan diferente de las convencionales que la población carece de «experiencia inmune» para hacerle frente y se convierte en una amenaza.

El virus de origen porcino que se identificó el año pasado en México cumplía todos los ingredientes para convertirse en ese temido «big one». La Organización Mundial de la Salud (OMS) y las autoridades sanitarias se prepararon para el peor de los escenarios. Doce meses después, el balance no es tan trágico. Los muertos se cuentan por miles, pero las cifras se alejan de las 500.000 vidas que se cobra cada año la gripe estacional.

El último recuento de la OMS estima en 17.700 el número de muertes en todo el mundo, aunque las cifras más fiables son sólo las de los países desarrollados. Eso explicaría por qué la gripe A se ha cobrado 5.000 vidas en Europa -con acceso a medicamentos y vacunas- y sólo 167 en el continente africano. En España, el Ministerio de Sanidad aún no ha dado por concluida la pandemia. Sus datos preliminares indican que más de 1,3 millones de personas han sufrido la gripe A, 340 han fallecido por complicaciones asociadas a la infección y más de mil enfermos han pasado por unidades de cuidados intensivos.

El virus sigue activo

En Europa, hoy la alergia es casi más protagonista que la propia gripe. Ya no se habla ni de víctimas, ni de afectados ni de colapsos sanitarios, aunque el virus sigue activo. Las zonas del planeta con más actividad gripal son el sureste asiático, el Este de África, la zona tropical del continente americano y Chile, un país que está a punto de entrar en su invierno austral.

La alerta social ha desaparecido, aunque no tanto la científica. Voces como la del catedrático Juan José Badiola advierten de que «la gripe A aún no ha dicho su última palabra». Badiola recuerda que otras pandemias han sorprendido con nuevas oleadas «con efectos más virulentos que la primera», ha señalado a la agencia Efe.

El director del Centro de Nacional de Enfermedades Emergentes ha señalado que tanto en la gripe mal llamada española (1918), la asiática (1957) o la de Hong Kong (1968) se produjo una segunda propagación del virus con efectos más nocivos.

Los virus pandémicos alcanzan un máximo de prevalencia en la población, después se produce un declive, entran en una fase de silencio epidemiológico y reaparecen. Badiola incluso se atreve a poner fecha al repunte del virus. «Preveo que será entorno al otoño».

Los virus de la gripe mutan, se recombinan, intercambian genes con virus de la gripe humana, con otros de origen animal...La mejor definición es que son imprevisibles. «Ahora es muy fácil decir que la OMS se equivocó o que las medidas tomadas fueron exageradas. A priori es muy difícil saber si un nuevo virus es una auténtica amenaza», asegura Javier Martín, investigador del CSIC y experto en la estructura del virus de la gripe. Las decisiones fueron «más o menos correctas». «No hacía falta una vacunación masiva y creo que es mejor equivocarse por exceso que por defecto. Lo peor fue la alarma social».

Santiago Cervera, portavoz adjunto del PP en el Congreso, cree que es momento para la reflexión. «Debemos pensar si los recursos utilizados han sido los adecuados». El PP ha solicitado al Ministerio de Sanidad los contratos de las vacunas con los laboratorios. «Sanidad dice que se pueden devolver las sobrantes, pero va a enviar vacunas a países en desarrollo y mantiene una reserva. No sabemos si es un acto de solidaridad o si realmente puede devolverlas».



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