Ecología y Contaminación

El vertido de lodo tóxico amenaza con contaminar también el aire

2010-10-06

Las autoridades ya han advertido que habrá que retirar la tierra afectada, cubierta ahora por una...

Budapest,  (EFE).- El "barro rojo" que ha inundado 40 kilómetros del suroeste de Hungría con metales pesados altamente contaminantes puede suponer un grave riesgo para la salud humana si se inhalan los restos de polvo que queden al secarse, advirtió hoy la organización ecologista Greenpeace.

El vertido, provocado por la rotura el lunes de una balsa de la empresa MAL Zrt, fabricante de aluminio, ha causado ya cuatro muertes y la desaparición de seis personas.

La lodosa sustancia contiene grandes cantidades de silicio, hierro, plomo y otros metales. Mientras las autoridades tratan de evitar que la ola tóxica llegue al curso del río Danubio, en las localidades afectadas la urgencia es ahora retirar el barro cuanto antes ya que, cuando se seque, podría formar polvo cancerígeno.

Zsolt Szegfalvi, presidente de la oficina local de Greenpeace, explicó a Efe que "cuando el barro se seque, los vientos podrán levantar el polvo, lo que podrá causar problemas de salud para los habitantes".

Por es, quienes trabajan en las tareas de limpieza están protegidos con máscaras, aunque la lluvia que ha caído en la región tras el accidente ha disminuido el riesgo para la salud.

Las autoridades ya han advertido que habrá que retirar la tierra afectada, cubierta ahora por una capa de dos centímetros de espesor de lodo tóxico, y que esta zona agrícola no podrá ser cultivada en al menos un año.

Mientras, el PH del agua en el río Marcal es superior a 13, lo que indica un alto grado de alcalinidad muy venenosa.

Gabor Figeczky, responsable de WWE-Adena en Hungría, indicó a Efe que en el curso superior de este río "ha muerto toda forma de vida".

"El aire también está envenenado. Es irritante al respirar", aseguró Figeczky, que se ha desplazado a la zona del desastre.

El Gobierno ha desplegado a 500 personas para que trabajen en las tareas de limpieza y la construcción de diques que impidan que el vertido se extienda a otros ríos y pueda llegar incluso hasta el Danubio, a unos 100 kilómetros del lugar del accidente.



TRO

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