Religión

El Vaticano da su aval al Camino Neocatecumenal

2012-01-19

El cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo para los Laicos, leerá el decreto que valida...

Por Jean-Louis De La Vaissiere, AFP

CIUDAD DEL VATICANO, (AFP) - El papa Benedicto XVI va a dar el viernes su autorización final al Camino Neocatecumenal, movimiento en plena expansión y protegido por varios cardenales a raíz de su ferviente dinamismo y pese a las críticas que se manifiestan contra él dentro de la iglesia.

El Papa, que convocó un sínodo en octubre próximo para relanzar la "nueva evangelización", abogó durante su viaje a Alemania en septiembre por una transmisión de la fe por comunidades donde se intercambian "las experiencias" y se vive "una nueva proximidad entre la Iglesia y la sociedad".

El "Camino", que nació en los años 1960 en España, está presente en todos los continentes con unas 40,000 comunidades. Cuenta con más de 70 seminarios que forman a centenares de curas. En España, Italia o América Latina está en pleno auge.

En la Sala Pablo VI, el Sumo Pontífice recibirá a unos 5,000 miembros para validar las prácticas litúrgicas, al término de diez años intercalados con llamados al orden y etapas probatorias: en 2002 la aprobación a título experimental de los estatutos, en 2008 la aprobación definitiva y a fines de 2010 la validación de la catequesis.

El cardenal Stanislaw Rylko, presidente del Consejo para los Laicos, leerá el decreto que valida las prácticas a menudo originales, aportando quizás algunas correcciones finales.

Los fundadores españoles, Kiki Argüello y Carmen Hernández, recibieron la aprobación de un papa que es muy puntilloso sobre la ortodoxia litúrgica. Se dejó convencer por el entusiasmo y la fidelidad indefectible de los neocatecumeneses en la Santa Sede.

Una de las especificidades del "Camino neocatcumenal" es la de ser un "itinerario de formación cristiana", en diversas etapas y diversos grupos, adaptados por la tanto a la nueva evangelización de los adultos.

También busca regresar a la participación comunitaria de los cristianos de los primeros siglos.

En largas celebraciones, acompañadas por un simbolismo que recupera elementos de las tradiciones judías, se acuerdan momentos para "compartir" la fe, para testimonios personales de alegrías y sufrimientos. En las asambleas como las que siguen a las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), los jóvenes del movimiento son llamados a "levantarse" si sienten una vocación religiosa.

Entre 100,000 y 200,000 jóvenes del "Camino" prolongaron de esta manera las JMJ de agosto en Madrid con una celebración propia. Familias enteras fueron así enviadas "en misión" por el mundo.

El movimiento fue criticado por los defensores de una liturgia sobria y los más tradicionalistas por sus innovaciones -la eucaristía recibida por los fieles alrededor del altar, las moniciones y testimonios de los fieles en ceremonias emocionales-. Pero también por algunos progresistas, que sospechan que son sectarios y lo ven muy alineado al Vaticano, rígido en materia de costumbres y que juzgan al mundo moderno materialista y hedonista de manera excesivamente pesimista.

Algunos obispos y sacerdotes reprocharon al "Camino" organizar celebraciones de manera paralela a las parroquias, desvalorizando los circuitos de la Iglesia. Entre los "neocatecumeneses" no es raro escuchar opiniones críticas sobre las parroquias consideradas como lejanas de sus parroquianos.

La semana pasada Benedicto XVI recibió a tres obispos japoneses que le expusieron sus inquietudes por el "Camino" en Japón. En el pasado, uno de llos había incluso hablado de "actividades poderosas y semejantes a las de una secta" y de "factor de división". Roma juzga estas objeciones ampliamente excesivas e injustas.

El Camino Neocatecumenal es percibido en el Vaticano como una de sus nuevas cartas para convertir gente de todos los sectores luego del escándalo que debilitó a los Legionarios de Cristo por los casos de pedofilia relacionados a su fundador Marcial Maciel.



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