Internacional - Política

Rusia desestima advertencias de EU en escalada de crisis en Ucrania

2014-03-08

"Rusia no puede ignorar los pedidos de ayuda y actúa de acuerdo a eso, en total respeto de la...

Por Lidia Kelly y Alissa de Carbonnel

MOSCU/SIMFEROPOL, Ucrania (Reuters) - Rusia dijo el viernes que las sanciones impuestas contra Moscú por la crisis de Ucrania se volverían como un bumerán contra Estados Unidos, estableciendo el terreno financiero como un nuevo foco de conflicto mientras se intensifica la tensión militar.

En una conversación telefónica con el secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, el ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, advirtió contra unas medidas "precipitadas e imprudentes" que podrían dañar las relaciones entre Moscú y Washington, dijo la cancillería.

"Las sanciones... golpearían inevitablemente a Estados Unidos como un bumerán", añadió.

Fue el segundo intercambio tenso de alto nivel entre los ex enemigos de la Guerra Fría en 24 horas.

El presidente Vladimir Putin dijo tras una conversación telefónica de una hora con su par estadounidense, Barack Obama, que Moscú y Washington aún tienen posiciones muy alejadas sobre la situación en la ex república soviética, donde, dijo, las nuevas autoridades habían tomado "decisiones absolutamente ilegítimas sobre las regiones oriental, sudoriental y Crimea".

"Rusia no puede ignorar los pedidos de ayuda y actúa de acuerdo a eso, en total respeto de la legislación internacional", sostuvo Putin.

Obama ordenó el jueves sanciones a los responsables por la intervención de Moscú en Crimea y dijo que un referendo en la península ucraniana sobre una adhesión al territorio de Rusia violaría la ley internacional.

Guardias fronterizos en Ucrania dijeron que Moscú había enviado más tropas a la península ocupada por fuerzas rusas.

Serhiy Astakhov, asesor del comandante de la guardia fronteriza, dijo que ahora hay unos 30.000 solados rusos en Crimea, comparado con los 11.000 que estaban permanentemente basados en el lugar con la flota rusa del Mar Negro en el puerto de Sebastopol antes de la crisis.

En la tarde del viernes, hombres armados que serían rusos condujeron un camión hasta un puesto de defensa militar en Crimea y tomaron control del lugar sin que se produjeran disparos, dijo un reportero de Reuters.

Putin niega que las fuerzas sin insignias nacionales estén bajo sus órdenes, pese a que sus vehículos tienen matrículas militares rusas.

El choque más serio entre Oriente y Occidente desde la Guerra Fría, provocada por la destitución el mes pasado del presidente Viktor Yanukovich tras protestas violentas en Kiev, escaló el jueves cuando el Parlamento de Crimea, de mayoría étnica rusa, votó a favor de que la región se una a Rusia.

El gobierno local fijó un referendo para el 16 de marzo.

CAUTELA CHINA

El jefe de la Cámara alta del Parlamento ruso dijo el viernes después de reunirse con legisladores de Crimea que la región tiene derecho a la autodeterminación y descartó cualquier riesgo de guerra entre "las dos naciones hermanas".

Japón respaldó la postura occidental respecto a que las acciones de Rusia -cuyas fuerzas tomaron el control de la península de Crimea- constituyen "una amenaza a la paz y seguridad internacional" después de que Obama conversó con el primer ministro nipón, Shinzo Abe.

China, aliado de Rusia a la hora de bloquear medidas en el Consejo de Seguridad de la ONU, fue más cauta y dijo que la imposición de sanciones económicas no es la mejor manera de resolver la crisis y evitó comentar sobre la legalidad del referéndum de Crimea.

La Unión Europea, el mayor socio comercial y cliente energético de Rusia, adoptó un plan de tres etapas para intentar forzar una solución negociada, pero no instauró sanciones.

Moscú acusó a la UE de tomar una "posición extremadamente poco constructiva" al congelar las negociaciones sobre un alivio a las trabas a las visas que complican los viajes entre Rusia y el bloque y advirtió que se tomarán represalias si se imponen sanciones.

¿GUERRA DE GUERRILLAS?

La política ucraniana opositora Yulia Tymoshenko, liberada de prisión tras la destitución de Yanukovich, se reunió en Dublín con la canciller alemana, Angela Merkel, y pidió sanciones inmediatas contra Rusia, advirtiendo que Crimea podría entrar en una guerra de guerrillas de lo contrario.

Bruselas y Washington también se apresuraron a fortalecer a las nuevas autoridades en Ucrania, golpeada económicamente, y anunciaron la entrega de ayuda política y financiera.

En tanto, un barco de guerra estadounidense pasó por el estrecho del Bósforo en dirección al Mar Negro, en lo que el Ejército describió como un despliegue de "rutina" previsto mucho antes de la crisis en Ucrania.

La televisión turca mostró al USS Truxton, un destructor de la Marina, dirigiéndose al norte a través de Estambul hacia el Mar Negro, donde tiene previsto realizar ejercicios de entrenamiento con fuerzas navales de Bulgaria y Rumania.

En tanto, Gazprom emitió el viernes una poco disimulada advertencia de que detendrá los envíos de gas a Ucrania por cuentas impagas, aumentando la presión sobre el nuevo Gobierno en Kiev y quienes lo apoyan en Europa, que recibe la mitad de su gas desde Rusia a través de su vecino.

Obama dijo que en su conversación telefónica con Putin instó al mandatario a aceptar los términos de una posible solución diplomática para la disputa sobre Crimea que considere los legítimos intereses de Rusia en la región.

Putin fue desafiante respecto a Ucrania y afirmó que Yanukovich, que es partidario de Moscú, había sido destituido en un "golpe anticonstitucional".

Sin embargo, remarcó lo que calificó como "la importancia suprema de las relaciones ruso-estadounidenses para asegurar la estabilidad y la seguridad en el mundo", dijo el Kremlin.

Los 28 países de la UE dieron la bienvenida al primer ministro ucraniano, Arseny Yatseniuk, a una cumbre de emergencia, aunque Kiev no es miembro ni un candidato reconocido para unirse al bloque.

Tras volver a Ucrania, Yatseniuk dijo que nadie en el mundo civilizado reconocería el resultado del "llamado referéndum".

El jueves se prohibió la entrada a Crimea de 35 observadores militares desarmados enviados por la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), algo que volvió a pasar el viernes.



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