Consultorio Médico

Turismo médico y “universalidad” degradada

2014-09-14

El estudio de Euromonitor Turismo de Salud y Bienestar en México consigna que el crecimiento del...

Gustavo Leal F., La Jornada

Mientras –siguiendo a la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud)– la administración Peña Nieto apenas ofrece “universalización” –con derecho degradado a la salud– como “la” única medicina que corresponde a las grandes mayorías nacionales depauperadas, las expectativas del turismo médico crecen como planta de estufa.

México aspira a desplazar a Tailandia como primer destino mundial de turismo médico: durante 2012 recibió sólo 200 mil pacientes menos que ella: un millón. Su principal ventaja es la vecindad con el mayor mercado del mundo: Estados Unidos, quien suma hasta 40 por ciento del total del turismo en salud.

Según el director de finanzas de Medica Sur, Sergio Rodríguez, la calidad de los servicios privados de salud es “muy competitiva y al nivel de las mejores instituciones mundiales”. Además, 10 hospitales nacionales ya disponen de la certificación de la Joint Comission International. Tailandia tiene 32. Aunque el Consejo de Salubridad General también ha certificado 90 hospitales privados y otros 119 están enlistados.

Entre los certificados y los enlistados destacan Star Médica, Clínica Cumbres, Hospital Ángeles, Médica Sur, Centro Médico ABC, Christus Mugerza. En Monterrey, Ciudad de la Salud; en Jalisco, Medical Tourism; Chihuahua Medical City; Sonora Hospitality; Matamoros Health Care; Medical Travel México; México City Health, e International Health & Wellness.

El estudio de Euromonitor Turismo de Salud y Bienestar en México consigna que el crecimiento del segmento pudiera representar, en 2017, hasta “73 por ciento del valor de las ventas totales”. Las intervenciones de bajo costo que dominan van desde los procedimientos estéticos, dentales, oncológicos y de fertilidad hasta el sobrepeso. En especialidades, la ventaja comparativa está en ortopedia y cardiología.

Hay quien estima que, de consolidarse la infraestructura médica en clusters (grupos), México alcanzaría una derrama de aproximadamente mil 700 millones de dólares anuales por el arribo de 120 mil turistas. El presidente de Coparmex, Juan Pablo Castañón, adelantó que en mayo 2014 arrancó en Matamoros, Tamaulipas, el piloto del primer modelo binacional de turismo México-Coparmex. Se estiman 33.5 millones de migrantes de origen mexicano en Estados Unidos que demandan atención. Y Javier Potes, integrante de la Comisión Nacional de Turismo de Coparmex, sostiene que Mérida, Guadalajara, Monterrey, Querétaro, Cancún y Vallarta ya ofrecen servicios: México debe aspirar a ser “el quirófano de Estados Unidos. Los costos de una operación son de 40 a 60 por ciento más baratas”.

El 27 de agosto de 2014 los secretarios Luis Videgaray (SHCP), Jorge Carlos Ramírez Marín (Sedatu) y Mercedes Juan (Ssa) firmaron el convenio para impulsar el clúster Ciudad de la Salud Querétaro, para captar un mercado de 3 mil millones de dólares. Congregará hospitales públicos y privados (generales y especializados), albergues geriátricos, universidades que preparen médicos y enfermeras, centros de investigación, laboratorios, farmacias y hoteles. El gobernador José Calzada aseguró que hay firmadas cartas de intención por 2 mil 500 millones de pesos para la instalación de firmas médicas: “Nos interesa mucho el turismo médico del de Estados Unidos”.

Para Videgaray es claro que el proyecto “transformará la ciudad conocida no sólo por su industria automotriz o aeronáutica, sino por la calidad de los servicios médicos”, el tren de alta velocidad México-Querétaro y el aeropuerto intercontinental de Querétaro. Por su parte, la secretaria Juan sólo aprecia que la entidad cuenta ya con “casi un millón de personas afiliadas al Seguro Popular” y 112 mil niños en el Seguro Médico Siglo XXI.

En contraste con las expectativas del turismo médico, la “universalidad” sanitaria de Peña sólo reserva a grandes mayorías una modificación del artículo cuarto constitucional para aplanar a la baja el “derecho a la salud”.

Según la secretaria Mercedes Juan (ex presidenta de Funsalud) se trata de introducir en IMSS, Issste, Sedena, Semar y Pemex: 1) garantías “explícitas” (o paquetes básicos mínimos) que racionen las intervenciones de salud, ahora sujetas a condiciones “precisas para el acceso” a los servicios; 2) homologar interinstitucionalmente protocolos de atención y tarifas para aplicar esa paquetería explícita; 3) incrementar gradualmente la lista racionada de intervenciones ya como paquetes básicos “explícitos”; 4) crear una procuraduría que vigile y haga “exigibles” los paquetes mínimos explícitos. Además, esa procuraduría dispondría de la facultad de “obligar” a las instituciones a prestar servicios o “pagar en el caso de que no los puedan prestar o hacer un direccionamiento del paciente a un proveedor alterno” ¿privado?

Para decirlo en el florido lenguaje de Eduardo González Pier, subsecretario de la Ssa y ex presidente de Funsalud, se trata de introducir “garantías explícitas de salud” (o paquetes básicos mínimos como los del Seguro Popular) “para que se establezcan estándares de calidad y tiempos máximos de espera”, iniciando con un grupo específico de enfermedades: corazón, diabetes, transplantes renales, VIH-sida y hemofilia.

Esta merma del ambicioso proyecto de “reforma” al que Mercedes Juan dedicara –casi por completo– 17 meses de su desempeño en la Ssa propone, según González Pier, “fiscalizar el acceso a la atención médica. Estar seguro de que si no te atendieron vayas a una entidad, como funcionan los servicios financieros o como funciona la Procuraduría Federal del Consumidor, cuando no te dan el servicio y lo haces exigible”.

Esto es lo que aguarda a la gran mayoría depauperada que recurre al IMSS-Issste y Seguro Popular.

Simultáneamente, el Congreso de Querétaro aprobó una reforma a la ley de salud para que todos los espacios médicos estatales con presencia de etnias cuenten con un traductor indígena.



EEM