Derechos Humanos

Obama recuerda "domingo sangriento" y dice que hay racismo en EU

2015-03-08

La acción de la policía llevó a que pocos meses después se promulagara una ley electoral que...

Selma (EU), 7 mar (dpa) - El presidente estadounidense, Barack Obama, recordó hoy el "domingo sangriento" de Selma hace 50 años y dijo que se lograron muchos avances en los derechos civiles para los afroamercicanos, pero que "la marcha no ha terminado".

El 7 de marzo de 1965, la policía y soldados del estado de Alabama reprimieron a unas 600 personas que marchaban pacíficamente desde Selma hacia Montgomery, a 80 kilómetros de distancia y capital del estado de Alabama, a favor de los derechos de los votantes negros.

"La marcha no ha terminado, todavía no se ha ganado la guerra", dijo el primer presidente afroamericano del país, ante unas 40,000 personas congregadas en el puente Edmund Pettus, donde en aquel entonces se desató la violenta represión.

La acción de la policía llevó a que pocos meses después se promulagara una ley electoral que otorgaba el derecho a voto a los afroamericanos en los Estados Unidos.

En un discurso apasionado, Obama también honró "la valentía de esos estadounidenses" y habló sobre las recientes acusaciones de discriminación por parte de la policía y la excesiva violencia contra los negros, como en Ferguson.

No hay que leer el reciente informe crítico realizado por el Departamento de Justicia acerca de las condiciones en Ferguson para saber "que la historia racista de esta nación sigue proyectando una larga sombra", dijo el mandatario, en referencia a la actuación discriminatoria de la policía en esa localidad, escenario de fuertes enfrentamientos tras la muerte de un joven negro por un agente blanco en agosto.

En el acto estuvieron el ex presidente republicano George W. Bush y su esposa Laura, así como el gobernador de Alabama, Robert Bentley, además de una delegación de congresistas, entre otros, el demócrata John Lewis, quien participó en la marcha cuando tenía 25 años.

Obama partió a Selma con 50 minutos de retraso debido a una alarma de seguridad. Según informaron medios estadounidenses citando al servicio secreto, un perro detector de bombas dio la alarma durante una patrulla al detectar algo en un automóvil cerca de la Casa Blanca. A raíz de ello se cerró al acceso a la zona de forma preventiva.

Además, una pequeña explosión con un incendio en un puesto de venta a un bloque de la Casa Blanca aumentó la inseguridad. Sin embargo el portavoz de los servicios secretos, Brian Leary, descartó una relación entre ambos sucesos, según lo citaron medios.