Internacional - Economía

El Acuerdo Transpacífico, un revés para China

2015-10-06

En China se celebra un feriado semanal y los funcionarios no estuvieron disponibles de inmediato...

Por Mark Magnier  y Mitsuru Obe, Wall Street Journal 

El amplio acuerdo comercial alcanzado el lunes marca una victoria para Japón y otros aliados de Estados Unidos en la batalla que llevan adelante con China por la configuración del futuro del comercio mundial.

El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP, por sus siglas en inglés), firmado por 12 países entre los que no está China, destaca el precio que está pagando Beijing por demorar reformas mientras otros países escriben las nuevas reglas comerciales en una zona que representa 40% de la economía mundial, según los expertos.

Los líderes de Japón consideran que el acuerdo es clave para sus objetivos económicos y de seguridad a medida que China amplía su influencia en la región, especialmente en el Sudeste Asiático, donde Japón ha sido durante mucho tiempo un importante inversionista y prestador de ayuda económica.

“Vamos a ayudar a promover el crecimiento regional, la prosperidad y la estabilidad mediante la profundización de los lazos económicos con los países que comparten valores como la libertad, la democracia, los derechos humanos básicos y el estado de derecho”, dijo hace poco el primer ministro de Japón, Shinzo Abe.

En China se celebra un feriado semanal y los funcionarios no estuvieron disponibles de inmediato para comentar, pero la agencia noticiosa oficial Xinhua dijo el domingo que las negociaciones del TPP carecían de transparencia.

Algunos analistas chinos reiteraron viejas críticas contra Washington, aduciendo que EU concibió este acuerdo para refrenar a China. “¿Se unirá China? ¿El TPP liderado por EU tiene la intención de contener a China? “, dijo Feng Wei, profesor de la Universidad de Fudan en su cuenta verificada de la red social Weibo.

Después de años de negociaciones, el acuerdo alcanzado reduce las barreras al intercambio de bienes y servicios entre los miembros, que incluyen a Australia, Nueva Zelanda, Japón, Singapur, Malasia, Vietnam y Brunéi en la región Asia-Pacífico y a México, Perú, Chile, Canadá y EU en América.

China fue invitada a unirse al grupo, pero se mostró renuente a cumplir muchas de las reglas necesarias para hacerlo, como la apertura del sector financiero. Al no ser un miembro fundador, dicen los expertos, China está perdiendo la oportunidad de contribuir a la formación de un pilar importante del sistema de comercio mundial, una de las prioridades del presidente chino, Xi Jinping.

“La clave es si las reformas nacionales de China serán suficientes. Si no lo son, tendrá que seguir a EU y perder su oportunidad de ayudar a hacer las reglas con el TPP “, dice Shi Yinhong, director del Centro de Estudios Americanos de la Universidad de Renmin.

Se espera que el acuerdo contribuya a limitar los esfuerzos de Beijing para trazar su propio curso para la región, entre los que se incluyen su propuesta de un bloque comercial regional, el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico, y el Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, un rival con sede en Beijing del Banco Asiático de Desarrollo liderado por Tokio, que tiene su sede en Manila.

A menos que China abra su economía, otros países asiáticos son más propensos a unirse al TPP que a un bloque comercial liderado por Beijing, dice Masahiro Kawai, un ex funcionario del Ministerio de Economía japonés y ex economista jefe del Banco Mundial para Asia Oriental y el Pacífico.

China, la segunda mayor economía mundial, también está perdiendo la oportunidad de unirse a un grupo que incluye muchos países tecnológicamente avanzados, dijeron analistas, precisamente cuando busca introducir innovaciones de alta tecnología. Además, su economía necesita la presión de la competencia extranjera para relanzar su estancada agenda de reformas internas similar al que recibió en su productividad después de unirse a la Organización Mundial del Comercio en 2001, agregaron.

Hace dos años, en un esfuerzo por evitar una desaceleración y transferir el eje de su economía de la industria a los servicios y el consumo, Xi anunció una amplia reforma para dar mayor influencia a los mercados. La reestructuración, sin embargo, ha sido irregular y se ha visto retrasada por la oposición de las empresas estatales, la agudeza de la desaceleración económica, la deuda corporativa y de gobiernos provinciales y municipales, y el exceso de capacidad ociosa en materia de vivienda e industria.

Es poco probable que la naciente arquitectura comercial de China, incluyendo los acuerdos bilaterales con Australia y Corea del Sur y su modesta propuesta de zona de libre comercio, pueda darle la disciplina comercial necesaria para impulsar su economía en desaceleración, añade Shi.

En el mediano plazo, el temor de ser excluidos y la oportunidad de utilizar la presión extranjera como justificación para avanzar con la reestructuración interna podrían ayudar a los grupos proreforma dentro de China y potencialmente acelerar las negociaciones sobre un tratado bilateral de inversión con EU, dijeron analistas.

“Uno de los principales problemas que tienen es cómo romper el monopolio de las empresas estatales”, dice Jing Huang, profesor de la Universidad Nacional de Singapur. “El TPP puede ayudar a los líderes chinos que quieren reformas, aunque por supuesto no lo dicen”.

Algunas empresas chinas no están esperando a Beijing para actuar.

Zhang Kui, gerente general de Bros Holding Ltd., que opera fábricas textiles y de indumentaria en varias provincias chinas, ha invertido desde 2012 unos US$300 millones en Vietnam, socio del TPP, donde los salarios equivalen a alrededor de 60% de los de China oriental. Zhang dice que esto le posibilitaría enviar su mercadería desde Vietnam a otros países miembros a aranceles favorables.

Si finalmente trata de unirse al bloque comercial, Beijing podría enfrentar obstáculos internos y externos significativos, dice Dali Yang, profesor de la Universidad de Chicago, especialmente dada la preocupación entre algunos de que desde que se unió a la OMC, China no siempre ha seguido las reglas. Incluso dentro de China existe un creciente reconocimiento de que su caprichoso sistema regulatorio, donde las normas pueden aplicarse de forma arbitraria y las empresas estatales siguen dominando grandes franjas de la economía, hace que una membresía en el TPP sea poco probable en el corto plazo, agrega.

“Muchos sienten que el TPP surgió de una frustración después de (el ingreso de China a) la OMC”, dice Yang, “de que China se haya retractado de su compromiso con las telecomunicaciones, por ejemplo, al no permitir que los extranjeros tengan una participación importante”.

No obstante, China está allanando el camino para unirse al TPP en unos años haciendo lobby a aliados de Europa y otros de EU para que la acepten como una economía de mercado, reformando lentamente sus empresas estatales y con el tiempo forjando un acuerdo de inversión con EU, dice Huang, de la Universidad Nacional de Singapur. “No creo que quiera unirse muy pronto, no es realista”, señala. “Pero su opinión es: Ingresaremos tarde o temprano. China está dejando sus opciones abiertas”, añade.



JMRS