Automotriz

En medio de la crisis, otro giro en el drama de Volkswagen

2015-10-06

En las últimas dos semanas, a medida que VW se sumergía en un lío de investigaciones penales y...

Por WILLIAM BOSTON, The Wall Street Journal

WOLFSBURGO, Alemania—Un día después de que la junta de Volkswagen AG obligó a dimitir a su presidente ejecutivo, Martin Winterkorn, por el escándalo de emisiones que envuelve a la mayor empresa de Alemania, el ex presidente del directorio, Ferdinand Piëch, hizo una entrada triunfal a la gigantesca planta en esta ciudad en su Bentley color rojo brillante. Al volante iba su esposa, Ursula.

El regreso de Piëch, de 78 años y uno de los mayores accionistas de VW, fue un giro tras su abrupta renuncia como presidente del consejo de supervisión en abril. El ejecutivo se había visto obligado a renunciar cuando los representantes del primer ministro del estado de Baja Sajonia, que posee 20% de las acciones con derecho a voto de VW, y del poderosos sindicato bloquearon su intento de echar a Winterkorn.

Algunos en la compañía interpretaron la elegante entrada de Piëch a través de Tor Sandkamp, la puerta principal del campus de la automotriz y su fábrica de más de un kilómetro y medio de largo, como una clara señal de que el patriarca había regresado de su exilio en Austria y ejercía una renovada influencia tras bambalinas.

En las últimas dos semanas, a medida que VW se sumergía en un lío de investigaciones penales y regulatorias y demandas judiciales, se produjo el cambio que dio más poder a la familia Piëch en la cúpula de una de las mayores compañías del mundo.

Esto podría crear tensión con Baja Sajonia, donde VW es el mayor empleador del sector privado, y con el sindicato IG Metall, que teme que un debilitamiento de la posición del estado en el consejo haga más difícil evitar que la automotriz despida trabajadores.

Se prevé que una corte de distrito en Braunschweig, cerca de la sede de VW, designe el miércoles a Hans Dieter Pötsch como presidente de la junta, a pedido de la empresa, en reemplazo de Piëch. La confirmación judicial sigue al nombramiento, el 25 de septiembre, de otro hombre de confianza de Piëch, el jefe de Porsche, Matthias Müller, como pesidente ejecutivo de VW. Pötsch y Müller son veteranos de la compañía con estrechos vínculos con Piëch y su primo Wolfgang Porsche, cuya familia controla la mayoría de las acciones con derecho a voto de VW.

Los cambios fortalecen la posición de los vástagos del creador del Escarabajo, Ferdinand Porsche, y cumplen el sueño de Piëch de colocar firmemente a VW bajo control familiar. El año pasado, la empresa registró 202,500 millones de euros en ingresos y 12,700 millones de euros en ganancias operativas.

“La familia Porsche-Piëch ejercerá más influencia sobre la empresa en el futuro”, dijo una persona cercana a la junta de VW. No obstante, el clan Porsche-Piëch puede quedar en minoría. Es por eso que muchas veces la familia se alía con el líder sindical Bernd Osterloh. Los representantes sindicales tienen 10 de los 20 asientos en el consejo, lo que hace que Osterloh sea en una figura decisiva. “Nadie del lado de los trabajadores votará contra Osterloh”, agregó la fuente.

Stephan Weil, primer ministro de Baja Sajonia y miembro del consejo, podría ser un aliado, pero también podría convertirse en un antagonista clave para la familia si siente que los intereses del estado se ven amenazados, según analistas. Weil, del Partido Socialista, se hizo un nombre por sí mismo al ganar la mayoría en su estado al frente de una coalición con el Partido Verde, después de haber estado una década en la oposición.

El 26 de septiembre, el mismo día que Piëch entró triunfalmente por las puertas en Wolfsburgo para asistir a una reunión del consejo, el holding de la familia, Porsche Automobil Holding SE, aumentó su participación en VW.

Porsche SE compró 4,4 millones de acciones con derecho a voto, equivalentes a 1,5% de las acciones ordinarias de VW, que pertenecían a Suzuki Motor Corp., que las vendió tras una fallida alianza con la automotriz alemana. La adquisición elevó la participación de la familia a 52,2% del capital con derecho a voto, o acciones ordinarias, y 32,4% del capital suscripto de VW. Para el clan, la compra indica “un fuerte compromiso con su inversión central y enfatiza su papel de accionista ancla en el fabricante de autos con sede en Wolfsburgo”.

Pötsch es también director financiero de Porsche SE. El holding cotiza en bolsa y sus acciones tienden a seguir el desempeño de las de VW. Austríaco como Piëch, Pötsch tiene una estrecha relación con Piëch y Porsche, dicen personas cercanas a la familia.

Porsche SE llegó a controlar una participación mayoritaria en VW mediante una maniobra de Porsche y Piëch, que usaron al fabricante de autos deportivos Porsche AG para tomar posesión del mucho mayor grupo VW. El holding adquirió una mayoría en VW, que luego tomó control de la marca Porsche.

El acuerdo dejó a la familia en deuda, cerca de la insolvencia. Pötsch organizó una ampliación de capital de 5,000 millones de euros (US$5.590 millones), que acabó con la deuda e inyectó dinero en efectivo en Porsche SE. La familia está utilizando el holding como un fondo de capital de riesgo relacionado con el sector automotor.

Como director financiero, Pötsch ha sido un actor clave en las reestructuraciones recientes y en el establecimiento de metas de ganancias. Como presidente de la junta, se puede esperar que apoye los planes de Müller para sacudir la cultura insular de VW y mejorar el cumplimiento de regulaciones en respuesta a la crisis de emisiones, según analistas.

Si bien no había sido designado oficialmente como titular de la junta, Pötsch acompañó a Müller el 28 de septiembre a una reunión con casi 1,000 altos gerentes de VW que tuvo lugar en el auditorio del centro de capacitación gerencial de la compañía, la “Universidad del Auto”.

Según una persona presente en esa reunión, Pötsch dijo que el escándalo de emisiones había sumido a VW en una “crisis que amenaza la existencia de la empresa” y agregó que confiaba en que la automotriz sobreviviría a la peor crisis de sus 78 años de historia. “Esto es también acerca de nuestra cultura”, dijo Müller en la reunión. “Para mí, la nueva estructura corporativa es el primer paso y una base para la modernización de Volkswagen”.



JMRS