Internacional - Política

La política y el juicio a la infanta ponen a prueba la monarquía del rey Felipe

2016-02-09

Felipe, de 48 años, accedió al trono en junio de 2014 después de que su padre abdicase tras una...

Sarah White

MADRID (Reuters) - La simpatía por la monarquía española escasea entre los espectadores que acuden a un teatro en el barrio madrileño de Lavapiés, donde una irreverente mirada a la caída en desgracia del anterior rey Juan Carlos se escenifica con éxito de taquilla.

Su hijo y sucesor, el rey Felipe VI, que trata de dirigir la Corona en un periodo de grandes cambios en España, también recibe pocas alabanzas de la multitud.

La obra "El Rey" se anuncia como una mirada nueva al papel de la monarquía en los últimos 40 años y cuestiona si Juan Carlos tuvo realmente un papel útil en dar forma a la España moderna. Es poco aduladora.

Felipe, de 48 años, accedió al trono en junio de 2014 después de que su padre abdicase tras una serie de vergonzosos episodios.

Ahora afronta su mayor prueba tras unas elecciones parlamentarias que han arrojado el resultado más fragmentado en décadas, dejando al país sin un Gobierno mayoritario a la vista y colocando al monarca en el papel de intermediario entre los partidos políticos.

Al mismo tiempo, su hermana Cristina afronta un juicio en el que está acusada de dos cargos como supuesta cooperadora necesaria en fraude fiscal, la primera vez que un miembro de la familia real se sienta en el banquillo.

Los nuevos intentos del rey para trazar una línea frente a los escándalos familiares y modernizar la institución han restablecido parte de su popularidad, pero no parece que el público que acudió al teatro en un barrio conocido por sus raíces de izquierda le tenga en alta estima.

"Supongo que al pertenecer a otra generación, al haberse casado con una periodista, supongo que tendrá otro talante", dijo José Antonio Ortega, director de teatro jubilado que esperaba en un bar lleno para tomar asiento en El Teatro del Barrio.

Ortega dudó de que Felipe tenga miras de traer cambios a una institución que él considera un anacronismo.

Otros españoles pueden haber aplaudido la imagen más fresca y sobria de la monarquía en los 18 meses en los que Felipe ha reinado.

Un sondeo en junio de 2015 mostró un apoyo del 61,5 por ciento al sistema de monarquía parlamentaria, más que en la cima de la popularidad de Juan Carlos.

Felipe también ha logrado recuperar el prestigio personal que una vez tuvo su padre, con tasas de aprobación de casi el 75 por ciento.

Juan Carlos fue valorado sobre todo por su papel en facilitar la Transición de la dictadura a la democracia y particularmente por frustrar un intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981, cuando unos guardias civiles fuertemente armados tomaron el Congreso.

Una serie de errores en los últimos años, entre ellos un viaje a Botsuana para cazar elefantes en 2012 mientras muchos españoles sufrían graves dificultades económicas, minaron el hasta entonces alto grado de apoyo a la monarquía.

Ahora el mayor periodo de agitación política en España desde la década de 1970 ha preparado el terreno para que Felipe tenga su propia oportunidad de definir la monarquía para los próximos años.

RIESGO REAL

El dividido resultado de las elecciones de diciembre, en las que el gobernante Partido Popular ganó pero se situó lejos de alcanzar la mayoría absoluta de la que disfrutaba antes, supuso un rechazo de la vieja guardia que ha gobernado España en la últimas cuatro décadas.

Como otros monarcas de Europa, Felipe no tiene poder real para tomar decisiones políticas, aunque da luz verde a las negociaciones entre partidos en un país con poca tradición de coaliciones en el poder.

Cualquier señal de que se excede en sus funciones sería arriesgado. En Reino Unido, el príncipe Carlos ha sido criticado por haberse inmiscuido en asuntos políticos.

Los contactos de Felipe con los partidos - entre ellos con dos nuevas formaciones, la antiausteridad Podemos y el centrista Ciudadanos - han suscitado un poco frecuente interés cuando los líderes dieron sus versiones de la reunión en conferencias de prensa.

Aunque el rey ha pedido formar gobierno al socialista Pedro Sánchez, que lidera el segundo partido más votado, las posibilidades de que no lo logre son altas, lo que podría desencadenar nuevos comicios.

Las disputas por el Gobierno podrían ser favorables para Felipe VI, dijo Javier Tajadura, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad del País Vasco.

El rey ha emergido como una figura dignificada mientras los partidos discuten, dijo Tajadura.

"Ha sido muy prudente. Ha seguido el orden natural, con una exquisita neutralidad", dijo.

En una carnicería del acaudalado barrio madrileño de Salamanca, su propietario José Álvarez se hizo eco de esta opinión, bromeando con un cliente sobre que la monarquía no tendría más remedio que encerrar a los líderes en una habitación para que arreglen las cosas.

"Lo esta haciendo muy bien", dijo Álvarez, de 42 años, haciendo un inciso en su venta de jamón ibérico. "Esta haciendo su papel - el único que va a tener en su vida", dijo.

"VERDADERAMENTE UNA VERGÜENZA"

Las conversaciones con los políticos no son el único problema político para Felipe. El impulso independentista en Cataluña, gobernada por partidos favorables a la secesión, también ha puesto al jefe del Estado en otro apuro.

Pero es el juicio a su hermana Cristina, que se reanuda el martes en Mallorca, el asunto potencialmente más dañino.

La infanta afronta semanas de aparciciones en el juicio, que se centra en los negocios de su marido Inaki Urdangarin. Ella ha negado haber cometido delito.

Incluso monarquistas convencidos como el trabajador de seguros retirado Jaime Cobián creen que Cristina debería renunciar a sus derechos al trono, siendo la séptima en la linea sucesoria.

"(A la monarquía) le han hecho mucho daño Cristina y Urdangarin. Es verdaderamente una vergüenza", dijo Cobián, de 75 años.

Sensible a la creciente intolerancia a la corrupción - que alimentó en gran medida el malestar político - y las acusaciones de que la monarquía estaba desfasada, Felipe ha asumido un tono más austero.

Su ceremonia de coronación fue reducida al mínimo posible y el monarca ha abierto las cuentas de su institución a un mayor escrutinio público.

España ha tenido dos breves repúblicas como forma de Estado, una de ellas antes de la Guerra Civil de 1936-1939, y tiene desde hace tiempo un movimiento antimonárquico.

De vuelta al teatro en Lavapiés, muchos dijeron que era improbable que el juicio influyera en la opinión que tienen desde hace tiempo de la monarquía.

"Felipe dio el primer paso cuando a la hermana la dejó un poco apartada de la familia", dijo Carlos González, maestro. "Llega ahora el final. Yo creo que depende cómo vaya el juicio, veremos si él realmente está interviniendo de alguna manera", añadió.



LAL