Religión

Cristianos de Egipto celebran su Navidad tras brutal atentado contra iglesia

2017-01-06

Destacó que este año hay más seguridad en general después del atentado en la iglesia de San Pedro hace menos de un mes, pero subrayó que siguen los procedimientos habituales para permitir y prohibir la entrada a Abu Serga, que data del siglo V.

Francesca Cicardi

El Cairo, 6 ene (EFE).- Los cristianos coptos celebran esta noche su Navidad en medio de fuertes medidas de seguridad, después de que el pasado 11 de diciembre un atentado contra una iglesia ubicada junto a la catedral de El Cairo causase la muerte de 28 fieles de esta minoría religiosa.

La seguridad, que suele ser rígida en los alrededores de los templos cristianos en Egipto, se ha reforzado con motivo de la festividad, cuyo principal ritual es la misa del 6 de enero, que comenzó en torno a las 19.00 hora local (17.00 GMT) y se prolonga hasta la medianoche, con rezos y cánticos en árabe y en la tradicional lengua copta.

Un fiel de nombre Sameh acudió a misa con su esposa y su bebé a una de las iglesias del barrio copto de El Cairo y aseguró a Efe que no tiene miedo pues Dios les protege.

El hombre añadió que hoy hay más seguridad que en los pasados 17 años, en los que ha acudido siempre a la misa de Navidad a esta zona histórica, donde se ubican las iglesias más antiguas de la capital egipcia.

Sin embargo, detalló que ellos, como fieles, confían más en el dispositivo de seguridad de los propios templos sagrados que en las autoridades, porque cada iglesia "conoce a su comunidad y sabe quien entra y quien sale".

Los principales encargados de esa seguridad son los "boy scout", que revisan la identidad de los fieles, mirando sus carnets y el tatuaje de una cruz que la gran mayoría de los cristianos egipcios llevan en su muñeca o en la mano.

El responsable de los "boy scout" en la iglesia de Abu Serga, Hany, explicó a Efe que 35 chicos controlan a los fieles, tal y como suelen hacer en todas las celebraciones destacadas cuando acuden muchas más personas que los feligreses habituales.

Hany añadió que también prestan ayuda para distribuir a los fieles en bancadas separadas para hombres y mujeres -estas con el pelo cubierto con un velo de encajes color blanco-, mientras que para los niños hay una habitación acristalada para que no interrumpan los rezos con sus llantos.

Destacó que este año hay más seguridad en general después del atentado en la iglesia de San Pedro hace menos de un mes, pero subrayó que siguen los procedimientos habituales para permitir y prohibir la entrada a Abu Serga, que data del siglo V.

En la vecina iglesia de Santa Bárbara, que también tiene varios siglos de antigüedad, su vigilante desde hace diez años aseguró a Efe que es "normal que haya fallos en la seguridad", en referencia al ataque perpetrado supuestamente por un terrorista suicida.

"No hay miedo entre los fieles, nosotros nunca tenemos miedo", añadió el hombre, perteneciente a la comunidad copta de Egipto, que representa en torno al 10 por ciento de la población y es blanco de ataques terroristas y sectarios de forma recurrente.

"Aquí en Egipto estamos bien, no como en otros países de alrededor", añadió William, en referencia a que en los Estados vecinos los cristianos han sido víctimas de la persecución de los yihadistas y de los conflictos armados.

Las autoridades egipcias han renovado sus promesas de proteger a los coptos después del atentado reivindicado por el grupo terrorista Estado Islámico (EI), aunque el Gobierno responsabilizó de ello a unos jóvenes radicalizados y procedentes del grupo opositor Hermanos Musulmanes.

Esta misma semana, la Policía egipcia anunció el arresto de tres cómplices del autor del ataque, identificado como Mahmud Shafiq, de 22 años, que se introdujo por una puerta lateral de la iglesia y se hizo estallar en la zona de mujeres, matando a 28 personas.

La iglesia de San Pedro, que ha sido rápidamente restaurada por las Fuerzas Armadas egipcias y el Gobierno, encabezado por el exmariscal Abdelfatah al Sisi, muestra hoy su apoyo a la Iglesia Copta con su participación en la misa de Navidad, que oficia el Papa Teodoro II en la catedral de San Marcos.

El gran jeque de Al Azhar, la institución más prestigiosa del islam suní, Ahmed al Tayeb, y otros representantes musulmanes participan también en la ceremonia para transmitir un mensaje de unidad.

El último gran atentado contra los coptos tuvo lugar en 2011, cuando un coche bomba estalló a las puertas de una iglesia en la ciudad mediterránea de Alejandría cuando los fieles salían de misa pasada la medianoche y 23 personas perdieron la vida. 



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