Espectáculos

Trump acaparó la atención en los Golden Globe sin siquiera estar en la ceremonia

2017-01-10

Pero, les guste o no, su trabajo dice algo. La elección de 2016 fue, entre otras cosas, un...

 

James Poniewozik, The New York Times

La presencia más poderosa en la entrega de los Premios Golden Globes del domingo fue una estrella de la televisión que no asistió, ni ganó premio alguno, no pronunció ningún discurso de agradecimiento y cuyo nombre solo fue mencionado en pocas ocasiones. La primera ceremonia de entrega de premios de 2017 fue, al igual que la mayoría de los titulares de este año, sobre Donald Trump.

Incluso antes de que Meryl Streep pusiera al presidente electo bajo la lupa, Trump se asomó en el monólogo del anfitrión de esta entrega, Jimmy Fallon. La última vez que Trump estuvo con Fallon en The Tonight Show, este lo despeinó en una entrevista. La elección de Trump resulta una confirmación del poder de las celebridades y el repudio de la política por parte de la mayoría de las celebridades.

Así que más allá de saber cuál película triunfaría, si Moonlight o Manchester by the Sea, una de las preguntas que flotaba en el aire era si Fallon hablaría sobre el político republicano que ganó las elecciones.

Y si Fallon estaba decidido a mostrar las garras de la mano que despeinó a Trump. Dijo que los resultados habían sido “tabulados por Ernst & Young y Putin”. Aludiendo a los seguidores de Game of Thrones que se preguntan qué hubiera pasado si el rey Joffrey —el sádico y mezquino niño tirano— viviera, Fallon dijo: “en 12 días nos vamos a enterar”.

Sus chistes duros se sentían como ajenos a su personaje; los demás fueron regulares.

Con su actuación los artistas pueden lograr que una audiencia se olvide de los tiempos difíciles (por ejemplo, Steve Carell y Kristen Wiig realizaron un segmento maravilloso sobre la primera vez que fueron al cine y cómo todo salió muy mal… alguien debería llamar a sus agentes para que sean los anfitriones de la entrega del próximo año), pueden hacer arte a partir de los problemas (como sucede en The People v. O. J. Simpson, una serie que aborda temas de género y raza).

O pueden hacer que eso quede entre líneas. Así, Hugh Laurie pareció hacer una comparación entre su personaje en The Night Manager con el presidente electo: “Acepto este premio en nombre de todos los billonarios psicópatas del mundo”.

Fue Meryl Streep quien, al recibir el premio Cecil B. DeMille a la trayectoria, repudió a Trump por la “representación” que hizo en su campaña al imitar a un periodista con una discapacidad. “Hundió sus garras en mi corazón”, dijo. Llámenme parcial si quieren (ese reportero trabaja en The New York Times), pero ese discurso fue hecho con pasión y fue tan devastador como cualquiera de las películas nominadas esa noche.

Streep también mencionó que sin los actores de Hollywood provenientes de todo el mundo “no habría nada más que ver que fútbol americano y artes marciales mixtas, que no son arte”. ¿Eso sirvió para convencer a alguien que considera entretenidas esas disciplinas? Hay quienes piensan que las diatribas políticas, explícitas o no, son malas para las celebridades en una noche en la que se celebra la suerte de los afortunados.

Pero, les guste o no, su trabajo dice algo. La elección de 2016 fue, entre otras cosas, un argumento cultural: abierta e implícitamente fue sobre qué tan cómodo está Estados Unidos con el cambio, la diversidad y la inclusión, y sobre si hay una “grandeza” añeja y homogénea que el país perdió.

Los premios, así como los discursos de aceptación fueron una respuesta, un mensaje de que los engranajes sociales no están retrocediendo por completo. Moonlight, una película sobre un joven negro homosexual, ganó el premio por mejor película dramática. Atlanta, en la escena del hip-hop en Georgia, ganó el premio por mejor serie de comedia o musical, y su creador, Donald Glover (quien fue reconocido como mejor actor de comedia o musical), agradeció a “todos la gente negra en Atlanta”.

Y Tracee Ellis Ross, protagonista de la serie Black-ish (nombre que Trump criticó alguna vez en Twitter), le dedicó su premio a todas las mujeres negras: “Quiero que sepan que las veo. Nosotros las vemos”.



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