Panorama Económico

El huracán que se nos viene encima 

2017-01-31

Es ya obvio que de Trump se puede esperar cualquier cosa y es imperativo prepararnos para el peor...

David Márquez Ayala, La Jornada


THE UGLY AMERICAN

Con el regocijo de la comunidad psiquiátrica, un vasto repudio social, y un estado de alerta preventiva en todo el planeta, el 20 de enero Mr. Trump asumió la presidencia de Estados Unidos y el ugly american se corporizó.

La semana que siguió fue de pifias, apresuramientos y humillación para el gobierno mexicano, y llena de lecciones sobre el odio enfermizo a México y a los mexicanos del rufián que ha llegado a Washington:

1) El 23 se anuncia una precipitada avanzada de dos secretarios para establecer con la casa blanca los términos de una reunión el 31 del presidente con Trump.

2) El presidente enumera cinco principios que guiarían la negociación con Estados Unidos y ratifica su oposición al muro.

3) El gobierno de EU recibe a la avanzada mexicana con dos bofetadas: a) el muro va (y con él una esbozada extorsión para que México pague el negocio inmobiliario del siglo); y b) el lanzamiento de una ofensiva federal contra California y las ciudades que en EU se han declarado santuarios ante la persecución de migrantes desatada por Trump.

4) Los principios de negociación "constructiva, propositiva, firme, digna e integral" quedaron reducidos a cenizas; y también, esperamos, el inaceptable principio de "profundizar la integración de norteamérica".

5) Ante la ofensa, el presidente anuncia estar analizando los pasos a seguir, y en su titubeo Trump le cancela por Twitter la reunión, en un insulto sin precedente, salvo quizás el de Fox-Castañeda a Fidel Castro.

Ante ello, en México debemos prepararnos para el huracán que se nos viene encima con el proteccionismo cerril de Trump, aunque romper el TLCAN y bloquear el comercio son palabras mayores con enormes implicaciones en ambos sentidos y para cientos de empresas de todo el mundo que han venido a establecerse en nuestro país como plataforma de libre acceso de sus productos a Estados Unidos, y con las cuales debemos solidarizarnos para mantener abiertas esas vías comerciales.

El Tratado de Libre Comercio de América del Norte – que oculta su faceta negra de libre inversión – ha sido un verdadero caballo de Troya fatídico para México. Hay mucho comercio pero es de las transnacionales; corporativos se han apoderado de todo el patrimonio público y de lo más valioso del privado, controlan la banca y el ahorro de los trabajadores...; y se ha dañado severamente la economía agropecuaria básica del país, frenado el crecimiento, desarticulado las cadenas productivas, concentrado el ingreso y profundizado la pobreza,... Desde siempre consideramos que el TLCAN como fue firmado era en balance nocivo para México. El tiempo, las crisis, el estancamiento, el saqueo y la depredación social lo confirman.

Por eso no queremos que el gobierno vaya a renegociar este TLCAN ni que firme el Acuerdo Transpacífico (ATP) pues en su forma actual es un TLCAN ampliado que reproduce sus vicios y desbalances.

Lo sorprendente es que sea el país que impuso el libre comercio, la libre inversión y los tratados quién ahora los repulse.

Pero si México no ha renunciado al TLCAN en todos estos años, no debe hacerlo ahora que Estados Unidos lo denuncia y exige cambiar las reglas del juego. México no debe verse como cómplice de una ruptura que corresponde sólo a EU.

Acción defensiva. Emergencia

Es ya obvio que de Trump se puede esperar cualquier cosa y es imperativo prepararnos para el peor escenario. Vital es empezar ya sin dilación por modificar los flancos más débiles de dependencia y vulnerabilidad con Estados Unidos: el alimentario y el energético, ante lo cual se hace inaplazable:

A) Suspensión inmediata de la reforma energética, ya que esta conlleva no sólo los sentidos gasolinazos, sino algo mucho más grave: la entrega de hecho definitiva e irreversible del petróleo, y el gas, su industrialización y comercialización a las transnacionales y a EU, así como el control y ocupación de enormes extensiones de territorios y mares permitiendo enclaves extranjeros en nuestra Nación que países como EU consideran suyos en automático. Hoy más que nunca tenemos que evitar esto ante un gobierno hostil. Pemex tiene que ser renovado con apremio y ampliada su capacidad de refinación a fin de recuperar la autonomía energética perdida, el abasto petroquímico y la capacidad de transitar a nuevas fuentes de energía, y

B) Aplicar desde ya en los ciclos agrícolas que inician una política intensiva de emergencia para producir alimentos básicos no transgénicos que aseguren el abasto nacional de maíz, frijol, arroz, trigo, soya y sorgo, cuando menos, y aplicar cuotas de importación para faltantes. Así mismo, impulsar la ganadería, la avicultura y la pesca, así como la producción nacional de los insumos agropecuarios; desarrollar obras de infraestructura hidráulica y apoyos financieros eficientes. Básico será asegurar el mercado interno a estos productos (con facilidades de acopio por municipios por ejemplo) y garantizar precios remunerativos. Dinamizar y capitalizar al campo permitiría además de mejoras a la población rural, una reinserción más fluida de los migrantes de tal origen que sean expulsados de EU o que opten por regresar.

El comercio en libertad irrestricta y sobre todo la absoluta libertad de inversión y el flujo desregulado de capitales sin límites han dado a las megacorporaciones y en particular a su vertiente financiera un poder casi omnímodo que juega con el mundo, apoya o hunde naciones las califica y descapitaliza. Este libertinaje financiero ha hecho a México en el último cuarto de siglo más daño que 300 años de coloniaje. En grandes números podríamos decir que hasta antes de los neoliberales México era dueño pleno de sus recursos naturales y del 80% de la planta productiva, y hoy es al revés: dilapidaron recursos y activos públicos y cerca del 80% de la planta productiva es extranjera. De esa magnitud ha sido el costo del cártel, del TLCAN y de tratados similares para México.

Por ello cambiar el TLCAN y otros por acuerdos sensatos de comercio mutuamente convenientes es optar por un comercio fluido y sano, no perjudicial, así como por inversiones productivas positivas, no desplazantes ni monopolistas, que permitan el desarrollo del agro, las industrias y los servicios locales.

Eso sí, cualquier renegociación de tratados por México deberá ser abierta y transparente.

Por lo pronto la embestida de Trump ha hecho visibles nuestras debilidades y generado un consenso casi unánime por fortalecer nuestra economía internamente, generar empleos en gran escala y reconstruir la planta productiva. Nos sumamos a estos objetivos y a una Estrategia Nacional para la Defensa de México que el gobierno deberá adoptar a partir de las dos medidas mencionadas (alimentos y energía) y que además incluya como blindaje:

1) Equilibrar la Cuenta Corriente externa con:

a) Una balanza comercial que sustituya importaciones y exportaciones estratégicas en alimentos, petróleo y derivados, e insumos industriales.

b) Una balanza de servicios superavitaria.

c) Una balanza de transferencias en la que no se permitirá gravamen o confiscación alguna a las remesas familiares de los migrantes usando tanto vías legales como incluso medidas de compensación.

2) Retomar el control de la Cuenta Externa de Capitales con la aplicación de regulaciones que protejan a la economía de embates especulativos e incluso políticos como en otras crisis:

a) En la inversión extranjera de cartera (financiera) minimizar los flujos de corto plazo y alta volatilidad, y evitar que su total sobrepase el 50% del valor de nuestra reserva internacional para que su fuga no resulte catastrófica.

b) En la inversión extranjera directa, aplicar criterios selectivos para que realmente adicione y aporte, y para evitar la absorción de empresas mexicanas, y la formación de oligopolios.

c) Incidir en forma efectiva en el arraigo de los capitales en el país y en su repatriación, incluyendo tanto facilidades como apremios fiscales.

3) Fortalecer la hacienda pública

a) Elevando la captación fiscal total a un 30% del PIB, básicamente cobrando en forma progresiva el ISR al 0.01% de la población que concentra el ingreso, y en forma efectiva a las grandes empresas nacionales y transnacionales que ahora eluden sus obligaciones gracias a la permisividad del gobierno.

b) No permitir mayor crecimiento de la deuda pública, disminuirla y aplicar austeridad.

4) Relanzar un proceso de industrialización propia con nuevas cadenas productivas y fomento al autoconsumo. Si las automotrices de EU se van, sustituírlas de inmediato con otras.

5) Reconstruir un sistema bancario-financiero nacional y recuperar el ahorro de los mexicanos mediante un Instituto Nacional de Pensiones.

El objetivo de estas medidas es fortalecer la economía del país ante la ya explícita agresión de EU, liberarnos de los grilletes que hoy nos impiden crecer, articular la economía, liberar su potencial, generar empleos formales en forma masiva, salarios crecientes, educación, y niveles ascendentes de vida.

En México conviven tres economías diferenciadas: un estrato globalizado, otro de empresas y productores nacionales siempre agobiados por los corporativos, y un tercero en terrible atraso y marginación. El primero debe tener un ámbito de operación, pero los otros dos ser nuestra prioridad nacional.

Entendemos que el muro de Trump está diseñado para detener de sur a norte migrantes y drogas (lo cual nos aligera) y (ojalá) armas e indeseables de norte a sur. Es de esperarse que sea alto, profundo y sólido, un digno monumento a la ecología, el paisaje, la corrupción y la buena vecindad.

Por nuestra parte procede buscar con Estados Unidos una respetuosa vecindad y un intercambio activo, pero evidentemente no una integración. Esta debemos buscarla con el Sur, con la América Latina a la que pertenecemos, donde está el futuro, y con la que debemos fortalecernos.



yoselin