Internacional - Finanzas

Los líderes empresariales empiezan a alzar la voz contra Donald Trump

2017-02-01

Desde la elección presidencial en Estados Unidos, los ejecutivos de ese país han aprendido que es...

Por Spencer Jakab, Charley Grant y Dan Gallagher, The Wall Street Journal

Desde la elección presidencial en Estados Unidos, los ejecutivos de ese país han aprendido que es peligroso discrepar en público con el presidente Donald Trump. La polémica restricción sobre los viajeros de siete países de mayoría musulmana cambió eso.

Algunos ejecutivos actuaron por razones éticas, pero en mayor medida debido a que la restricción y otras posibles medidas inmigratorias amenazan las operaciones de sus empresas y, posiblemente, sus ganancias. El tono beligerante de Trump hacia los países extranjeros también podría perjudicar las exportaciones de las compañías estadounidenses y sus operaciones en el exterior. Ambas preocupaciones llevaron a los ejecutivos a alzar su voz y a los inversionistas a vender acciones.

Entre la elección y la inauguración, e incluso durante la mayor parte de la primera semana del nuevo gobierno, los inversionistas y el sector corporativo festejó la llegada del primer empresario a la presidencia de EU

La intensidad de las objeciones a la restricción ha parecido corresponder a cómo las empresas se ven directamente afectadas. Eso podría cambiar pronto. El sector tecnológico, que depende mucho de trabajadores extranjeros con destrezas avanzadas que no pueden suplir todos los graduados universitarios estadounidenses, es el que ha hecho más ruido. Líderes de Alphabet, la matriz de Google; Microsoft, Facebook y Salesforce.com están entre los que han expresado su desaprobación. (Google y Microsoft son dirigidas por inmigrantes). Amazon.com podría ir más allá, puesto que su presidente ejecutivo, Jeff Bezos, dijo que la compañía está explorando opciones legales para desafiar el decreto de Trump.

Más allá del sector tecnológico, ha habido silencio entre los ejecutivos, incluyendo de industrias, como la farmacéutica, que podrían haberse quejado tanto como sus pares de empresas de tecnología. Cerca de un tercio de la fuerza laboral de investigación y desarrollo del sector está conformado por personas nacidas en el extranjero, frente a 13% de la población total de EU, según un estudio de The Institute for Immigration Research. Sin embargo, a diferencia de las tecnológicas, que fueron específicamente cortejados en la “cumbre tecnológica” realizada en la Trump Tower de Nueva York, las farmacéuticas fueron señaladas por Trump por “salir impunes de un asesinato”.

Lo que ambas industrias tienen en común, sin embargo, es que no son sólo sus empleados los que son extranjeros. También dependen en gran medida de clientes en el exterior y de los reguladores de gobiernos de otros países. El proteccionismo de Trump y ahora su aparente xenofobia invitan a represalias formales e informales. Al sentir esto, más ejecutivos podrían tratar de prevenir eso presentando sus argumentos.

Cuatro ejemplos son Starbucks, Airbnb, Nike y, de forma un poco sorpresiva, Goldman Sachs. Starbucks respondió a la restricción con la promesa de contratar a 10,000 refugiados en los próximos cinco años, en tanto que Airbnb ofreció alojamiento gratuito para los que quedaron varados sin poder viajar.

Las duras críticas de Goldman, una empresa cuya acción se ha disparado tras la elección y cuyos ex ejecutivos han sido designados en cargos importantes por el gobierno de Trump, son una señal de que las críticas podrían propagarse también entre los aliados del presidente.

Asimismo, la Freedom Partners Chamber of Commerce, respaldada por Koch Industrias, un importante donante del Partido Republicano, calificó la prohibición como el “método equivocado” para mantener seguros a los estadounidenses.

En 15 de las 20 empresas que poseen las marcas más valiosas del mundo, según la revista Forbes, entre ellas las hasta ahora calladas Disney y McDonald’s, la cantidad de ejecutivos que critiquen la restricción podría aumentar. Si bien es demasiado pronto para sacar una conclusión, también podría perjudicar los resultados de las empresas estadounidenses.



JMRS