Espectáculos

Las mujeres detrás de "La guerra de las galaxias"

2017-02-15

Está Rachel Rose, por ejemplo, una ingeniera que ha trabajado durante la última década en el...

Nathalia Holt, The New York Times

Jyn Erso no es princesa ni jedi y aun así es el segundo personaje femenino con un papel protagónico en una película de la saga de La guerra de las galaxias en las últimas dos décadas. Es una estadística que habría sido impensable hace 40 años, cuando la Princesa Leia reinaba sola en una galaxia de hombres y tenía menos de la mitad de los diálogos que el androide C-3PO en Una nueva esperanza. Pero incluso con la llegada de protagonistas femeninas consecutivas, las mujeres en pantalla apenas empiezan a alcanzar a las que trabajan detrás de cámaras en Industrial Light & Magic (ILM), el estudio de efectos especiales que fundó George Lucas.

Está Rachel Rose, por ejemplo, una ingeniera que ha trabajado durante la última década en el estudio. Como estudiante de primer año en la Universidad Grinnell de Iowa, Rose jamás había programado una computadora. En sus clases de introducción a la ciencia computacional, todos sus compañeros eran hombres y habían estado programando durante años. Rose no tardó en ponerse al corriente y, para cuando se graduó con un doctorado en ciencia computacional de la Universidad de Wisconsin en Madison, no solo se había acostumbrado al diseño de software y gráficas computacionales, sino también a ser la única mujer.

Por eso se sorprendió cuando comenzó a trabajar en ILM y estaba rodeada por mujeres, sobre todo en puestos de liderazgo. “Me sentí menos fuera de lugar”, dijo. Después de encargarse del desarrollo de la producción visual y del trabajo de cámaras de la aventura de Jyn Erso, Rogue One en 2016, Rose obtuvo hace poco el puesto de supervisora de investigación y desarrollo. Es parte de una revolución silenciosa que actualmente tiene lugar en la empresa, donde las mujeres conforman el 60 por ciento del liderazgo del estudio y han creado efectos memorables para muchas franquicias exitosas, entre ellas La guerra de las galaxias, Indiana Jones, The Avengers, Star Trek y Parque Jurásico. Las mujeres también conforman la mitad de los empleados con puestos básicos en la empresa.

La industria del entretenimiento por lo general no es tan acogedora. En 2016, las mujeres representaron el 19 por ciento de todos los empleados detrás de cámaras en las películas estadounidenses, de acuerdo con el Centro para el Estudio de las Mujeres en Cine y Televisión. Es un porcentaje que no ha cambiado durante 20 años.

Aunque los departamentos de efectos visuales por lo general son los que contratan a más empleados en películas de gran presupuesto, el número de mujeres que trabajan en este campo es excepcionalmente bajo. Las mujeres conformaron tan solo el cinco por ciento de todos los supervisores de efectos especiales en las 250 películas que más dinero recaudaron en 2014 (el último año para el que se tienen cifras disponibles), y muchos equipos no contrataron a ninguna mujer.

“El primer paso es que las personas a cargo digan que esto no es aceptable”, dijo Lynwenn Brennan, la gerente general de Lucasfilm, así como directora general y presidenta de Industrial Light & Magic. ILM comenzó produciendo efectos especiales para La guerra de las galaxias, aunque el estudio de efectos visuales ahora es el más grande en la industria fílmica, y no solo trabaja con Lucasfilm, sino también con otros estudios en todo el mundo.

Brennan lucha en lo que ella misma ha descrito como una “cruzada” para remediar la arraigada desigualdad de género en su industria. Para lograr esto, ella y su equipo han evaluado cuidadosamente cómo se manejan las promociones laborales al cuestionar por qué los candidatos hombres merecen avanzar por encima de sus colegas mujeres. Para enfrentar lo que llamó “suposiciones falsas” que frenan a las mujeres —los gerentes, por ejemplo, podrían pensar que ser madre hace que una candidata sea menos capaz de tener más responsabilidades— el estudio ofrece una guardería infantil y flexibilidad de tiempo.

Además, a Brennan le preocupa la cantidad de mujeres que entra al campo de los efectos visuales. La industria depende en gran medida de graduados en ciencias computacionales; sin embargo, cada vez menos mujeres se están especializando en el tema. De acuerdo con información reunida por la National Science Foundation, las mujeres obtuvieron el 18 por ciento de los títulos de licenciatura en ciencia computacional en 2014, mientras que en 1984 la cifra fue del 37 por ciento, el punto más alto. Para ampliar su alcance, Industrial Light & Magic está contratando a empleados con formaciones distintas, mientras elimina ciertos requisitos de experiencia y educación en los puestos básicos de la empresa.

La cruzada de Brennan ha beneficiado, entre otras, a Paige Warner. Como integrante del equipo de efectos visuales, ha sido parte integral en el desarrollo del software de captura facial del estudio, el cual permitió que Rogue One reviviera digitalmente a algunos actores, notablemente a Peter Cushing, quien representaba a Grand Moff Tarkin y murió en 1994, y que trajeran de regreso a una Carrie Fisher joven.

Warner “merece totalmente ser reconocida como una fuerza motora”, dijo Brennan. “Paige se ha mostrado muy apasionada acerca de la captura facial”.

Aunque la tecnología se ha usado antes, su capacidad de reproducir adecuadamente el movimiento había sido limitada y los rostros eran un gran desafío porque, como lo explicó Warner, “todos son expertos. Todos vemos rostros todo el día”.

Sin embargo, dijo Warner, cuando Carrie Fisher vio su imagen rejuvenecida por primera vez en Rogue One, creyó que eran tomas fílmicas que tenían archivadas de los setenta y los ochenta. “Fue el cumplido más grande que me pudieron hacer”, dijo. A Warner le harán otro cumplido este mes cuando acepte un Oscar de la rama de logros científicos y técnicos.

No hay duda de que la tecnología de captura facial desempeñó un papel esencial en Rogue One, pues unió la historia y creó un enlace con Una nueva esperanza de maneras que antes no habrían sido factibles.

Los ejecutivos dicen que el éxito de sus efectos visuales se debe a la diversidad de su equipo. “Se necesitan muchas voces”, dijo Jessica Teach, quien está a cargo en la sede del estudio en San Francisco, mientras describía los avances técnicos que hizo Kaori Ogino, una supervisora de criaturas en su equipo. “No es que un hombre no haya podido hacerlo”, explicó. “Tan solo es que Kaori lo hizo primero”.

Por mucho que ILM apoye a sus empleadas, ha habido críticas. La guerra de las galaxias nunca ha tenido una directora y este año en los Oscar, donde Rogue One está nominada en las categorías de mezcla de sonido y efectos visuales, los rostros de la franquicia serán de hombres, pues no hay mujeres entre los seis nominados. De hecho, en los 89 años que se han entregado los Oscar, solo tres mujeres han sido nominadas en la categoría de efectos visuales.

Brennan espera que esa estadística cambie. Cree que su trabajo es una continuación del legado de George Lucas. La alta proporción de ejecutivas en Lucasfilm e Industrial Light & Magic puede atribuirse, en parte, a Lucas, quien vendió la empresa a Disney en 2012 pero hizo que progresaran las carreras de las mujeres que ahora la dirigen. En los casi 30 años que Brennan ha estado en el estudio, sus cuatro supervisores han sido mujeres. La más reciente es Kathleen Kennedy, la prolífica productora hollywoodense que Lucas eligió personalmente como presidenta para sucederlo en Lucasfilm.

Kennedy dijo que no había excusa para la falta de diversidad en la industria del entretenimiento. “No hay duda de que la comunidad de efectos visuales y la industria fílmica como un todo necesitan ser más inclusivas e igualitarias”, reconoció. Y agregó: “Tenemos la determinación de esforzarnos cada día para crear una empresa mucho más diversa e inclusiva. Eso nos hará mejorar y la industria será más fuerte gracias a eso”.

Kennedy podría ayudar a que esta visión se cumpla si contrata a una mujer para que dirija una próximo película de La guerra de las galaxias. “Sí será posible”, dijo en una cumbre de mujeres en 2015, “de eso no tengo duda”.

Las palabras de Kennedy recuerdan a las de la heroína de Rogue One, Jyn Erso. “Tenemos esperanza”, dice, con ojos suplicantes mientras le habla a una asamblea de tropas rebeldes. “Las rebeliones se basan en la esperanza”.



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