Internacional - Política

El elegido por Trump para consejero de seguridad rechaza el puesto

2017-02-17

Harward, un experimentado militar de la Armada conocedor de Oriente Próximo, explicó a la agencia Associated Press que su negativa responde únicamente a un "asunto personal". "Tras 40 años en el Ejército, estoy en una posición única finalmente para disfru

Joan Faus, El País

El vicealmirante retirado Robert Harward ha rechazado ser el nuevo consejero de seguridad de Donald Trump. La decisión supone un duro revés para el presidente estadounidense y acentúa la convulsión que vive la Casa Blanca en las tres primeras semanas del republicano en el poder. Michael Flynn dimitió el lunes como consejero de seguridad tras revelarse que mintió al vicepresidente Mike Pence sobre una conversación que mantuvo con el embajador ruso en Washington. Trump confiaba en anunciar con rapidez un reemplazo para tratar de apaciguar la crisis.

Harward, un experimentado militar de la Armada conocedor de Oriente Próximo, explicó a la agencia Associated Press que su negativa responde únicamente a un "asunto personal". "Tras 40 años en el Ejército, estoy en una posición única finalmente para disfrutar de algo de tiempo personal", dijo.

El militar, que se jubiló en 2013, aseguró que el Gobierno fue receptivo a sus "necesidades" personales y profesionales, pero declinó revelar si había pedido poder traer a su propio equipo al frente del Consejo de Seguridad Nacional.

Harward, de 60 años, tiene un bajo perfil público y es respetado por la cúpula militar, todo lo contrario que Flynn, más temperamental e ideológico. Entre los motivos de la negativa, según medios estadounidenses, está el temor de que debía mantener al equipo de Flynn y que no tendría suficiente independencia en el Consejo de Seguridad Nacional.

En una rueda de prensa al mediodía, Trump anunció que ya había tomado una decisión sobre el sustituto de Flynn y que era un candidato “extraordinario”. El republicano, que hizo del refuerzo de la seguridad uno de sus pilares electorales, también esgrimió que la Casa Blanca funciona como una “máquina bien engrasada”.

El consejero desempeña un papel clave en la sombra en la formulación de la doctrina exterior y hace de enlace entre la Casa Blanca y las ramas de seguridad del Gobierno. Harward conoce el funcionamiento del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, en el que trabajó unos meses durante el Gobierno del republicano George W. Bush en asuntos de contraterrorismo.

En la terna de sustitutos de Flynn que barajaba el presidente estadounidense estaban también Keith Kellogg, un general retirado del Ejército que ha asumido de forma provisional el cargo, y David Petraeus, el reconocido general que dimitió en 2012 como director de la CIA tras compartir información clasificada con su amante. El nombramiento no requiere de la aprobación del Senado, lo que evita a Trump un largo debate político.

Motivos económicos

Harward, con una maestría en Relaciones Internacionales, trabaja ahora como alto directivo en la división en Emiratos Árabes Unidos del gigante de fabricación militar Lockheed Martin. Según algunos medios, otro motivo de reticencia a aceptar el cargo habría sido la rebaja salarial que habría sufrido.

Es hijo de militar y de niño estudió en Irán, donde aprendió farsi y porque allí estaba destinado su padre antes de que la Revolución Islámica de 1979 acabara con la relación diplomática entre Washington y Teherán. Flynn abogaba por la política de mano dura con Irán y el yihadismo, y era afín a Rusia.

Harward es amigo personal de James Mattis, el secretario de Defensa, del que fue número dos, entre 2011 y 2013, cuando dirigía el Comando Central del Ejército, responsable de las operaciones militares en Oriente Próximo. El vicealmirante retirado de la Armada también tiene experiencia en el cuerpo de élite de los SEAL y como responsable de unidades en Afganistán e Irak.



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