Barones y Magnates

Trump, un presidente nacionalista que busca expandir su marca a nivel global

2017-02-23

Las marcas registradas por Trump durante los últimos años van desde perfumes y jabones en India...

Danny Hakim y Sui-Lee Wee, The New York Times

"Donald Trump se presenta a sí mismo como un presidente nacionalista"
"Pero Donald Trump, el empresario, es caso aparte"

Durante la campaña, la Trump Organization siguió haciendo decenas de nuevos registros de marca en China, Canadá, México, la Unión Europea e Indonesia, y una de sus empresas incluso pidió protección como marca registrada en las Filipinas un mes después de que fuera elegido presidente, según una revisión de The New York Times.

Las marcas registradas por Trump durante los últimos años van desde perfumes y jabones en India hasta servicios de ingeniería en Brunéi y vodka en Israel. Apenas la semana del 13 de febrero el gobierno de China, país donde las compañías del presidente estadounidense han registrado 126 marcas desde 2005, anunció que le otorgará a Trump los derechos para proteger su nombre comercial en proyectos de construcción, lo que confirma una decisión tomada en noviembre.

El contraste con el antiglobalismo de línea dura que ha adoptado desde que tomó posesión es considerable. Durante sus primeras semanas en la presidencia, Trump denunció a China y a México por presuntas prácticas comerciales injustas y atacó a la Unión Europea al calificarla de “básicamente un vehículo comercial para Alemania”. Puso fin al papel estadounidense en el Acuerdo Transpacífico, un pacto comercial con naciones de Asia y América Latina, y dijo que renegociará el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Trump parece decir: “Abre tu mercado para que yo haga negocios, pero al mío solo puedes acceder según mis términos”, dijo Dani Rodrik, profesor de la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de Harvard.

Las preocupaciones sobre los beneficios para la Trump Organization derivados de gobiernos extranjeros se han centrado en los pagos o préstamos que la empresa tiene ante órganos como el Banco de China. Pero las marcas registradas también presentan posibles problemas.

El registro de marcas es una movida común para una estrategia de expansión global de una compañía. Y, como cualquier empresario, Trump ha buscado desde hace tiempo proteger su marca y sus productos de manera legal. Tiene registrado hasta el eslogan de su campaña, “Hagamos a Estados Unidos grandioso de nuevo”.

Pero el rastro de marcas registradas también ofrece evidencia de los vínculos comerciales internacionales del presidente, que lo hacen vulnerable a potenciales conflictos de interés, o al menos a la percepción de que estos existen. El anuncio del gobierno chino de que Trump podrá defender su marca en desarrollos inmobiliarios se dio apenas días después de que el presidente dijo en una llamada con Xi Jinping que respetará la política de una sola China con Taiwán tras haber causado descontento en Pekín.

Este periódico revisó nueve bases de datos e identificó 400 marcas registradas por empresas de Trump en 28 países desde el 2000. Entre las naciones están Nueva Zelanda, Egipto y Rusia, así como la Unión Europea. Es muy posible que haya todavía más marcas, pues no hay un registro central para cada país. La Trump Organization, de hecho, afirma que tiene marcas registradas en más de 80 países.

Algunos de los registros dan muestra de intereses en el extranjero hasta ahora desconocidos. Aunque Trump criticó a Hillary Clinton durante la campaña presidencial por tener conexiones en Brunéi, él mismo exploró oportunidades en ese país y registró una marca para proyectos inmobiliarios, según la revisión.

A veces las marcas registradas por Trump exhiben intentos de expansión que nunca se materializaron. Por ejemplo, tiene antecedentes de numerosos proyectos fallidos o paralizados en Cozumel y Baja California en México, así como en Rusia y Brasil.

En otras ocasiones, las marcas parecen ser parte de una estrategia para prevenir violaciones a los derechos de autor. Y en otras ocasiones son apenas curiosidades. En la Unión Europea tiene un registro para Numquam Concedere</em (“Nunca te rindas”, en latín), frase que forma parte de un escudo de armas de un club de golf a su nombre en Escocia. En India, donde tiene un proyecto para construir un rascacielos, también tiene registros para detergente de ropa, perfume y jabones. No queda claro si quiere ser un zar de productos de limpieza o si solo quiere tener productos de su propia marca para venderlos en los desarrollos inmobiliarios.

Tampoco es claro qué sucederá con las empresas de Trump en el extranjero. El presidente ha dicho que le dejará el control de los negocios a sus dos hijos mayores, aunque mantiene vínculos cercanos con su imperio.

Los lazos en el extranjero ya llevaron a exabogados de ética de la Casa Blanca y a académicos constitucionalistas a presentar una demanda bajo el alegato de que Trump está violando la constitución, específicamente la cláusula de emolumentos, al permitir que sus negocios reciban pagos de gobiernos extranjeros. Los abogados del presidente han dicho que la demanda no tiene fundamentos.

“No estamos hablando de una situación aislada donde un funcionario de gobierno puede proteger en un lugar lejano la marca de un libro que escribió hace mucho tiempo”, dijo Norman Eisen, abogado de ética para la Casa Blanca durante el gobierno de Obama y uno de los letrados que presentó la demanda.

“Se trata de un candidato que buscó grandes cantidades de protecciones de propiedad intelectual por parte de gobiernos extranjeros durante la campaña electoral. Además es posible que a través de los negocios de los que todavía es dueño busque no solo mantener esas protecciones, sino expandirlas”, añadió Eisen.

Los hijos de Trump han dicho que no buscarán establecer nuevos acuerdos y abandonarán algunos proyectos en desarrollo en el extranjero.

“Durante los últimos 20 años o más, la Trump Organization ha registrado marcas en varias locaciones”, indica un comunicado. “Aunque la compañía no hará nuevos acuerdos internacionales, continuará tomando acciones para proteger sus productos”. La organización no respondió a preguntas expresas sobre qué acuerdos han surgido de las marcas ya existentes.

Ser un presidente que aboga por poner a “Estados Unidos primero” con un historial de viajar por todo el mundo para inaugurar proyectos puede ser problemático.

Cuando Trump firmó la orden ejecutiva que prohíbe temporalmente el ingreso de refugiados y de viajeros de siete países de mayoría musulmana, fue criticado por excluir a naciones en las que tiene intereses empresariales, como Arabia Saudita y Egipto.

Trump registró ocho marcas en Egipto en 2007, la mayoría para un intento aparentemente abandonado de construir un campo de golf. En declaraciones de fondos de campaña también reveló sus relaciones con varias compañías en la ciudad saudita de Yeda.

El presidente también ha hecho movidas empresariales en lugares que ha mencionado en su retórica política.

México, donde Trump quiere construir un muro fronterizo, también ha sido uno de sus mayores blancos para acuerdos de negocios. Durante la última década, registró 25 marcas en ese país, incluyendo una línea de ropa, bebidas alcohólicas, mueblería y la construcción de dos centros turísticos que nunca se materializaron.



JMRS