Derechos Humanos

Exrelator de ONU lamenta que polémica en México oscureciera debate de tortura

2017-03-16

En una conferencia impartida en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México en la que...

México, 15 mar (EFE).- El exrelator especial de la ONU Juan Méndez lamentó hoy que su caracterización de la tortura en México como "generalizada", término que el Gobierno le instó a no emplear, "oscureciera" el resto del informe que hizo sobre ese delito tras su visita al país en 2014.

En una conferencia impartida en el Museo Memoria y Tolerancia de la Ciudad de México en la que habló sobre su experiencia en el país en 2014, Méndez recordó la polémica que despertaron sus palabras y dijo que le pareció "anormal" la "intensidad" que tomó el asunto.

En 2015, el entonces relator especial sobre la tortura, quien realizó una visita al país entre el 21 de abril y el 2 de mayo del año previo, afirmó en las conclusiones de su informe que este delito se da de manera generalizada en México y en un contexto de impunidad.

La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) replicó diciendo que la tortura "no ha sido del todo erradicada", pero que decir que es generalizada en el país "no corresponde a la realidad".

Además, el Gobierno calificó de incongruentes algunas de sus afirmaciones e incluso el subsecretario de Relaciones Exteriores Juan Manuel Gómez llegó a decir que Méndez no fue "profesional y ético".

Durante la conferencia de hoy, el abogado argentino, quien actualmente es docente en el Washington College of Law, recordó su encuentro con representantes del Estado antes de dar a conocer sus conclusiones preliminares.

"La SRE trató de persuadirme de no utilizar el término generalizada", alegando que es la misma palabra que aparece en la versión en castellano del Estatuto de Roma, instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional, para considerar ciertas violaciones como crímenes de lesa humanidad, afirmó Méndez.

Sin embargo, el relator aseguró a los funcionarios que "ese no era el sentido" de sus palabras y que "simplemente era una coincidencia".

"No era mi misión determinar si la tortura o cualquier otra violación en México alcanzaba la caracterización de crimen de lesa humanidad", apuntó.

Méndez consideró que lo malo de esas semanas no fueron "los ataques personales" que se formularon contra su persona, ya que él no estaba en una situación de riesgo, como muchos defensores de derechos humanos del país.

"Lo malo es oscurecer el debate sobre lo que realmente es importante", es decir, lo que reflejaba el resto del informe, agregó.

Lo primero para solucionar el problema de la tortura, argumentó, es "tener un buen diagnóstico", y "si los Estados niegan la realidad no pueden tener buenas políticas para cambiarlo".

En su momento, "no tenía ningún elemento de juicio para cambiar de opinión sobre la caracterización generalizada del uso en la tortura en México", aseveró Méndez.

Y aseguró que le gustaría haber dicho que la tortura no es generalizada, pero que no podía hacerlo mientras no se lo demostraran.

Pese a todo esto, el exrelator quiso destacar que, incluso en los momentos de la polémica, "el Gobierno de México reconoció la validez de las recomendaciones que mi informe hacía".

Méndez también hizo algunas observaciones sobre la tortura a nivel mundial, y expresó su rechazo por el hecho de que "hayamos perdido de alguna manera la unanimidad, el consenso ético contra la tortura que teníamos antes del 11-S (los ataques terroristas en Estados Unidos de 2001) y antes de la llamada guerra global contra el terrorismo".

Si no se da una "revitalización" de la condena a este delito, "no vamos a poder hacer funcionar los mecanismos, tanto nacionales como locales e internacionales" y así romper el ciclo de impunidad, advirtió.

En la lucha contra la tortura algo primordial es "romper la arbitrariedad" en detenciones e imputaciones, dijo, y añadió: "El ejercicio arbitrario del poder, sobre todo cuando prolifera, es lo que termina en la tortura".

A principios de este mes, el ahora relator especial sobre tortura, Nils Melzer, presentó un informe de seguimiento ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU que señala que la tortura y los malos tratos "siguen siendo generalizados" en México.



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