Internacional - Economía

El "lobby" económico presiona por máximo acceso al mercado europeo

2017-03-16

La primera ministra británica, Theresa May, iniciará la negociación con Bruselas con gran presión...

Judith Mora

Londres, 16 mar (EFE).- La primera ministra británica, Theresa May, iniciará la negociación con Bruselas con gran presión por parte de todos los sectores económicos para que consiga el máximo acceso sin aranceles al mercado europeo y también a la contratación de trabajadores comunitarios.

Tanto la poderosa patronal de empresarios Confederación de la Industria Británica (CBI) como la asociación nacional de las Cámaras de Comercio (BCC) ven prioritario que se reconozca el estatus de los europeos en el Reino Unido y que el sistema migratorio tras el "brexit" sea abierto con los continentales.

"Para nosotros, es lo principal. Hay muchos sectores de la economía británica que dependen de los trabajadores europeos, entre ellos la agricultura, la hostelería o la tecnología", dijo a Efe la portavoz de Asuntos Internacionales de la BCC, Anastassia Beliakoba.

"Muchas empresas nos comentan que sin acceso a esa fuerza laboral de alta y baja cualificación, simplemente se derrumbarían", explica.

May anunció en enero que su intención es sacar al Reino Unido completamente de la Unión Europea (UE), incluido del mercado único y de la unión aduanera, en respuesta al referéndum del 23 de junio de 2016, en que un 52 frente a un 48 % de los británicos respaldó abandonar el bloque.

La CBI, que agrupa a 190,000 empresas, y la BCC, que representa a 75,000, quieren entonces que el Gobierno logre el mejor acuerdo de libre comercio posible con la UE, "con ningún o pocos aranceles", apunta Beliakoba.

Ambas organizaciones subrayan que es clave conocer cuanto antes cuáles serán las futuras exigencias aduaneras, para que las firmas puedan prepararse, e insisten en que el Ejecutivo debe negociar un acuerdo "para toda la economía", y no favorecer a ningún sector.

A más largo plazo, añaden, las compañías querrán "claridad" sobre los estándares de fabricación de sus productos, para que puedan seguirse vendiendo en el mercado europeo.

El sector financiero, encapsulado en el distrito londinense de la City, sí desearía un acuerdo preferencial para sus servicios, que contribuyen un 12 % al producto interior bruto (PIB) británico.

"Queremos enviar al Gobierno y a los Veintisiete el mensaje de que deben ver la City como un activo para toda Europa, pues se trata de un centro financiero global a la altura de Nueva York o Singapur, sin rival en el continente", dijo a Efe Jeremy Browne, enviado especial ante la UE de la City of London Corporation, el ayuntamiento del distrito.

"Es de interés común llegar a un acuerdo que permita a la City seguir sirviendo a la economía europea", explica Browne, que dijo que cualquier actitud "vengativa" por parte de Bruselas sería "perjudicial para ambas partes".

Aunque aspira al mejor de los acuerdos, la City ya se ha hecho a la idea de que perderá los derechos de pasaporte, que permiten a las multinacionales financieras operar en toda la UE sin tener que pedir licencias específicas.

Browne no cree sin embargo que la pérdida de esos derechos vaya a conllevar un éxodo hacia el continente de las firmas con sede en Londres.

"La mayoría tiene intención de mantener su núcleo aquí y llevar a otras ciudades europeas solo las operaciones adscritas el mercado único", explicó, para admitir que esto supondrá el traspaso de algunos empleos.

Los principales bancos se mantienen ambiguos sobre sus intenciones, si bien HSBC, el mayor de Europa, y el suizo UBS han indicado que podrían reubicar ciertas secciones a París o Fráncfort, mientras que los estadounidenses como Goldman Sachs podrían hacer lo mismo o regresar a Nueva York.

El mayor temor para el sector empresarial y financiero es que el Reino Unido concluya los dos años de negociaciones sin acuerdo, lo que implicaría pasar a depender de las burocráticas normas de la Organización Mundial del Comercio (OMT).

Según el presidente de la CBI, Paul Dreschler, esto abriría "una caja de Pandora" de consecuencias económicas e implicaría tener que pagar tarifas "en el 90 % de las exportaciones a la UE".

"No habría tiempo para adaptarse a las nuevas condiciones", apunta Beliakoba, mientras que Browne alerta del caos que supondría si "el primer día tras el 'brexit' las empresas y Gobiernos europeos no saben si podrán financiar su deuda por falta de acceso a la City".

La presidenta de la confederación sindical TUC, Frances O'Grady, también avisa del impacto en el coste de la vida si se pierde el acceso al mercado europeo y pide al Reino Unido paridad con la UE en "derechos de los trabajadores, seguridad para el consumidor y protección del medio ambiente".



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