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El tenis revive en Cuba tras el deshielo en la relación con Estados Unidos

2017-05-03

Hace cuatro meses, una organización sin fines de lucro tomó la iniciativa de rehabilitar el Centro...

Nick Pachelli, The New York Times

LA HABANA — Las redes provisorias eran una maraña de cables, y las líneas blancas ya no se distinguían. Las dos únicas canchas de tenis en condiciones de uso para la selección nacional de Cuba —compuesta por seis mujeres y doce hombres— se habían deteriorado a causa de años de abandono.

Sin embargo, hace cuatro meses, una organización sin fines de lucro tomó la iniciativa de rehabilitar el Centro Nacional de Tenis cubano, el único lugar con canchas para ese deporte que no forma parte de un hotel o un centro turístico. La ONG es estadounidense y la reinauguración del centro sirve como muestra del tipo de puente que se busca tender entre Estados Unidos y Cuba tras el deshielo en las relaciones diplomáticas.

Hoy hay diez canchas en el centro y la expectativa es que con ellas se desarrolle y se extienda el optimismo de los tenistas cubanos.

“Tenemos una nueva esperanza”, dijo Yusleydis Smith Díaz, de 20 años, considerada la mejor tenista de Cuba. “Pero jugar tenis aquí es muy difícil”.

Con la Revolución cubana de 1959 que llevó al poder a Fidel Castro, la práctica del golf prácticamente terminó en el país; Castro incautó los campos y condenó el juego.

El tenis, otro deporte de clubes selectos, no corrió la misma suerte, pero el gobierno invirtió en otras prioridades: béisbol, boxeo, voléibol y otros deportes en los cuales Cuba sobresalió internacionalmente.

“El tenis no tenía la historia recreativa de deportes como el béisbol”, dijo Robert Huish, profesor de la Universidad Dalhousie, en Halifax, Canadá, quien hace investigación sobre los programas sociales y el deporte en Cuba. “La relación del tenis con las élites habría desafiado muchos de los valores de la Revolución cubana. El régimen quería deshacerse de cualquier rastro de historia colonial, y creo que el tenis fue una víctima”.

No obstante, existe la percepción de que el presidente Raúl Castro, quien asumió la presidencia de manera oficial en 2008, es menos doctrinario que su hermano al respecto. Además, con la restauración de las relaciones diplomáticas con Estados Unidos en 2015 y la visita a la isla del presidente Barak Obama en 2016, los dos países han explorado oportunidades para reconectar por medio de una variedad de iniciativas, entre ellas los deportes.

A pesar de que otros esfuerzos han quedado estancados en conversaciones —como permitir que los beisbolistas cubanos entren de manera directa al reclutamiento de las Grandes Ligas estadounidenses—, el resurgimiento del tenis se ha dado de forma acelerada.

“Fue un proceso que arrancaba y se detenía hasta que se firmó el conocimiento de embarque”, afirmó Jake Agna, director de Kids on the Ball, la organización estadounidense que renovó las canchas. El embarque permitió llevar a la isla un contenedor entero de equipamiento para tenis con un precio estimado de 750,000 dólares.

“Creo que se nos abrió el camino cuando el embargo se hizo menos restrictivo”, señaló Agna, quien agregó que “nunca hubo una conversación sobre política o políticos”.

“Las canchas son un sueño hecho realidad”, dijo Alexander Ferrales González, presidente de la federación cubana de tenis, una división del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER). “Podemos construir una plataforma para el tenis”.

Ferrales dijo que las canchas prometen ser un trampolín para el pequeño programa de entrenamiento de élite y un catalizador para aumentar la participación del tenis en Cuba. La federación calcula que hay 2000 jugadores con aspiraciones competitivas en la isla. Sin embargo, el INDER todavía controla las decisiones respecto de los recursos, el financiamiento y los viajes de los atletas.

“Es complejo, pero la situación siempre ha sido complicada”, dijo Ferrales.

“Nuestros mejores atletas tienen la habilidad y el potencial para eventualmente competir en los circuitos mundiales”, agregó Ferrales.

Uno de los planes de Ferrales es buscar patrocinadores para su programa de selección nacional. Puma y Adidas llevan mucho tiempo patrocinando otros deportes cubanos como el boxeo, el béisbol y el atletismo. El tenis no ha recibido patrocinios.

“Del mismo modo, para mí es muy importante intercambiar jugadores”, dijo Ferrales. “Ya intercambiamos con la República Dominicana, Panamá y El Salvador. Pero quiero hacerlo con Estados Unidos”.

De todos modos, estas aspiraciones pueden toparse con un muro según cómo se desarrolle la relación entre ambos países. El gobierno de Donald Trump ha prometido que retomará una línea más dura con Cuba, pero hasta el momento ha dejado intactos casi todos los cambios regulatorios promovidos por la administración de Obama.

“Sé que nuestros jugadores estarán entre los 100 mejores del mundo”, afirmó Ferrales. “Y en ese momento, el atleta reconocerá la ayuda de todos lo que lo hicieron posible. Solo necesitamos que triunfe uno; los otros lo seguirán”.

Sin embargo, ha sido un desafío para los jugadores asegurarse un lugar en los torneos internacionales. Yoryana Delgado Herrera, la tenista número dos en la clasificación del país, se mostró frustrada.

“No podemos jugar más de dos torneos al año, por eso no podemos ganar puntos para jugar otros torneos”, explicó. La siguiente competencia para ella y Yusleydis Smith, la número uno, será la Copa Federaciones en Panamá, en junio.

Delgado también señaló hacia sus raquetas, porque una de las cuerdas estaba rota.

“A veces hay muchas cuerdas; otras veces no hay ninguna y tenemos que esperar”, señaló. “Y solo aquí se juega tenis en Cuba”.

Cuba ha tenido algunos tenistas exitosos a nivel mundial. El más notable fue Mario Tabares, quien jugó a comienzos de la década de 1990 y alcanzó el lugar 131 de la clasificación mundial de la ATP.

“Tabares y mi hermano Reynaldo Garrido son los dos mejores tenistas que ha tenido Cuba”, afirmó Orlando Garrido mientras observaba los muros de su casa en La Habana.

“Fuimos a 58 países como tenistas”, dijo Orlando Garrido, quien jugó junto a su hermano, pero abandonó el deporte para iniciar una carrera como ornitólogo. En fotografías enmarcadas en las paredes, los hermanos aparecen hombro con hombro junto a Rod Laver y Neale Fraser en un partido de la Copa Davis de 1959.

Desde los hermanos Garrido, más de 150 jugadores cubanos han competido por toda América Latina en los torneos Futures, los cuales son de un nivel inferior al de la ATP, la WTA o los Grand Slams. Sin embargo, el financiamiento no ha dejado de ser escurridizo, y muchos jugadores han desistido o buscado trabajo como entrenadores.

“Nuestra historia es muy rica, pero, en realidad, el tenis nunca floreció entre nuestra gente”, dijo Orlando Garrido. Ferrales y los jugadores dijeron que creían que eso iba a cambiar.

En las nuevas canchas, flanqueadas por las demás instalaciones deterioradas donde entrenan los aspirantes olímpicos de Cuba, Smith se mostró optimista.

“Hubo muchos tenistas cubanos antes que nosotros, y podemos hacer que crezca ese legado”, afirmó.



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