Internacional - Política

Temer desafía las acusaciones de corrupción en su contra

2017-05-18

Este escándalo es posiblemente un punto de inflexión en un sistema político que ya se encuentra en...

Simon Romero, The New York Times


RÍO DE JANEIRO – El presidente brasileño Michel Temer descartó los llamados para que presente su renuncia después de que se desatara el escándalo sobre si autorizó el pago de sobornos a un aliado político encarcelado para comprar su silencio. “No renunciaré. Repito: no renunciaré”, dijo el mandatario este jueves en un discurso breve en el Palacio de Planalto.

La posibilidad de que Temer, de 76 años, sea forzado a dimitir o de que su gobierno termine en una parálisis política hizo que se desplomara el real brasileño. El Supremo Tribunal Federal de Brasil ya avaló que el presidente sea investigado como parte de la Operación Lava Jato que surgió a partir de un esquema de sobornos en Petrobras.

Este escándalo es posiblemente un punto de inflexión en un sistema político que ya se encuentra en crisis desde hace tiempo. Temer llegó al poder de manera interina hace un año, después de una lucha de poder que llevó a la destitución de Dilma Rousseff a través de un juicio político.

“El país está en estado de shock“, dijo Marina Silva, exsecretaria de Medioambiente y excandidata presidencial, en un video publicado en Facebook. “El presidente de la república no está en condiciones de gobernar Brasil”.

Los pedidos para que Temer renuncie se multiplicaron a lo largo del espectro político de Brasil después del reporte de O Globo sobre una grabación en la que el presidente habría avalado el pago de sobornos a Eduardo Cunha, expresidente de la Cámara Baja y el principal impulsor del juicio político a Rousseff, quien fue recientemente sentenciado a prisión.

Temer confirmó que se reunió con el empresario que habría hecho la grabación y la habría entregado a la procuraduría, Josley Batista —de la compañía alimentaria JBS—, pero negó haber autorizado el pago de las coimas a Cunha para comprar su silencio.

Gobernar rodeado de escándalos no es algo nuevo para Temer: algunos de sus aliados e integrantes de su gabinete han renunciado después de que se dieran a conocer reportes sobre sus intentos de poner fin a la investigación Lava Jato.

Temer incluso se mostró frustrado a finales del año pasado cuando uno de sus secretarios grabó de manera oculta una conversación y acusó al presidente de haber ejercido presión para ayudar a un aliado en una disputa sobre una propiedad. El presidente brasileño también fue acusado hace poco de haber negociado un soborno de 40 millones de dólares para su Partido del Movimiento Democrático de Brasil en 2010; Temer ha desmentido tal acusación.

Sin embargo, parece que el escándalo sobre el audio revelado por O Globo tendrá un mayor efecto desestabilizador, mientras que la economía brasileña no ha logrado recuperarse ante el aumento del desempleo y la desaceleración del producto interno bruto.

Si Temer renuncia lo sustituiría el presidente de la Cámara Baja, Rodrigo Maia, quien también está bajo investigación por corrupción. Y Maia solo podría estar en el cargo durante un mes, pues la constitución brasileña dicta que el congreso debe elegir a un nuevo presidente para cumplir lo que queda del mandato de Temer; las elecciones para remplazarlo están programadas para octubre de 2018.

Los críticos del presidente han organizado protestas callejeras que exigen elecciones anticipadas, lo que algunos aliados de Temer rechazan por la posibilidad de que figuras de izquierda como Luiz Inácio Lula da Silva, el popular expresidente —que también está acusado de corrupción—, capitalicen el descontento.

También se han vuelto populares otros políticos como el alcalde de São Paulo, João Doria.

Al mismo tiempo, el escándalo sobre el audio de Batista y Temer ha afectado a figuras políticas de renombre como el excandidato presidencial y senador Aécio Neves. Aunque este no pertenece al partido de Temer, ha sido un aliado importante, pero las revelaciones de O Globo señalan que el senador fue grabado mientras pedía un pago de 600,000 dólares y un juez del Supremo Tribunal Federal ya lo suspendió del cargo. La policía allanó varias propiedades a su nombre y detuvo a familiares suyos para interrogarlos.

“En Brasil estamos viviendo el colapso del sistema político, el colapso de los partidos que componen ese sistema”, dijo José Álvaro Moisés, politólogo de la Universidad de São Paulo. “No hay cómo solucionar esto de un día al otro”.
 



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