Internacional - Economía

Trump propone vender la mitad de las reservas de petróleo de Estados Unidos

2017-05-24

La razón de esas propuestas es simple: la dependencia de EU de los hidrocarburos importados

PABLO PARDO, El Mundo

El fracking-es decir, la técnica consistente en extraer petróleo a base de bombear toneladas de arena y productos químicos en el subsuelo y acceder así a reservas cuya extracción no es rentable por métodos convencionales- ha entrado de lleno en la ecuación fiscal y geoestratégica de EU.

El proyecto de Presupuestos presentado este martes por el Gobierno de Donald Trump propone la venta de la mitad de la Reserva Estratégica de Petróleo, creada en 1973 tras el primer shock del petróleo, en los próximos 10 años, y la liquidación completa de otra reserva de gasolina en el Noreste del país creada en 2013, después de que el huracán Sandy provocara situaciones de escasez de combustible en el área metropolitana de Nueva York.

La razón de esas propuestas es simple: la dependencia de EU de los hidrocarburos importados "ha caído dramáticamente cuando tenemos un aumento de la producción como el que tenemos hoy", explicó este martes Mick Mulvaney, el director de la Oficina Presupuestaria de la Casa Blanca al anunciar el proyecto.

Desde que hace una década el petrolero texano George Mitchell desarrolló de forma masiva el fracking y la perforación horizontal -es decir, hacer que los tubos de prospección giren dentro de la tierra para buscar reservas de petróleo de apenas dos metros de ancho- la producción de petróleo en EU se ha duplicado. Hoy, es rentable extraer crudo con fracking aunque el barril esté a menos de 50 dólares. Sólo Dakota del Norte produce más de un millón de barriles diarios, es decir, casi tanto como Argelia y Qatar, y más que Omán, en su inmensa mayor parte con fracking. Eso ha pulverizado el poder de la OPEP y sus aliados - Rusia y Noruega - para fijar el precio de esa materia prima.

Pero la idea de vender la mitad de la Reserva Estratégica del Petróleo para reducir 16,600 millones en 10 años la deuda del país es sólo una pequeña parte de un proyecto de presupuestos que continúa la línea del presentado hace dos meses para lo que quedaba del año fiscal, o sea, hasta el 30 de septiembre. Entonces, la propuesta fue aniquilada por el Congreso de EU, donde los propios republicanos, correligionarios del presidente, aprobaron exactamente lo contrario de lo que éste les había pedido.

Trump y su equipo, firmes creyentes del sostenella y no enmendalla, mantienen en estos nuevos presupuestos la misma línea, que se resume en dos conceptos: partir de unos principios que necesitarían un milagro para que se produjeran, y aniquilar económicamente a la clase media y media-baja a la que le debe la presidencia. El Congreso tampoco ha cambiado su actitud. "Ya sabemos que el proyecto de Presupuestos del presidente Trump no va a ser aprobado", declaró ayer el senador republicano John Cornyn.

Drásticos recortes sociales

El Presupuesto es imposible de cumplir porque prevé que el PIB crezca un 3%, de modo que en 2027 el déficit público de EU quede en cero. Pero es una cifra que ese país no alcanza desde hace 11 años. Y que además es, según los expertos, imposible de alcanzar. La Oficina Presupuestaria del Congreso prevé un crecimiento del 1,9%; la Reserva Federal, del 1,8%. Incluso el FMI, que tiende a pecar de exceso de optimismo en sus proyecciones para EU, sólo estima que el PIB crecerá entre el 1,7% y el 2,5% en los próximos cinco años.

Hay varios motivos por los que esas instituciones no compran los números de Trump. Por un lado, la crisis financiera de 2008 ha reducido el crecimiento potencial de la primera economía mundial, lo que es común en este tipo de fenómenos, como demuestra el hecho de que incluso España esté creciendo ahora menos que antes de la eurocrisis.

Por otro, la población está envejeciendo. Eso implica menos personas en edad de trabajar, un problema que la política antiinmigración de Trump va a agravar, porque nadie emigra a EU para jubilarse allí (para eso está Mallorca o, si se es multimillonario, St. Barts), sino para trabajar en ese país. Y, finalmente, a pesar de toda la alharaca de las apps y de internet, la productividad está estancada, lo que puede significar que no se mide bien, pero también que la gente usa el móvil para whatsappear cotilleos, y no para aprovechar las infinitas bondades de un mundo interconectado.

Esa matemática mágica alcanza su extremo en la previsión de déficit. El documento prevé que con ese crecimiento el presupuesto se equilibrará en 2027. Sin embargo, cuando se suman y restan todas las partidas, faltan 2,1 billones de dólares (1,9 billones de euros). Eso es más que el PIB de España.

Pulverización de la clase media y media-baja

El segundo punto central del proyecto de Presupuesto es la pulverización de la clase media y media-baja, y el incumplimiento de las promesas con las que Trump logró que ese sector de la población le diera la victoria en noviembre. Tan es así que la propuesta es un regalo propagandístico para la oposición demócrata, y una invitación a los republicanos a tumbar el documento que les ha enviado su correligionario de la Casa Blanca.

Con el fin de liquidar el déficit en 2027, el Presupuesto para los cupones de comida, que permiten que 40 millones de estadounidenses -un 12,5% de la población de la primera potencia mundial- compren comida que de otro modo no podrían permitirse (y no estamos hablando de caviar, sino de platos precocinados) ser reduce en un 28% en 10 años. Las pensiones no se tocan -una promesa clave de Trump -salvo en el caso de las pensiones a personas con minusvalías- que ahora la Casa Blanca dice que no son, en puridad, pensiones- y que se llevan otro recorte. Las ayudas a familias con hijos de ingresos bajos caen en un 13,1%.

Lo más espectacular es Medicaid, el programa de salud público-privado que usan 77 millones de personas de ingresos bajos que no pueden costearse un seguro médico privado ni en sueños y que, según el plan presentado este martes, será recortado en un 16,5% en 10 años.

Todas esas propuestas son a 10 años. Y eso da un valor cero no al déficit en 2027, sino a este Presupuesto de 2017, porque los congresistas tienen elecciones en 18 meses, así que no van a permitir esos tajos a la cartera de sus votantes. Y eso se aplica tanto a demócratas como a republicanos. Las propuestas para 2018 serán rechazadas. Y también las de 2020, porque ese año hay elecciones otra vez. Los recortes quedarán para el final de esos 10 años. Entonces habrá otro presidente, y otras prioridades. Pero seguirá habiendo elecciones. Y los recortes, una vez más, volverán a quedar para mañana.



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