Religión

"El Papa estaba deseando acabar el posado con Trump"

2017-05-24

La imagen del primer encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Papa...

Isabel Miranda / abc.es


La imagen del primer encuentro entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el Papa Francisco ya ha dado la vuelta al mundo. Y lo ha hecho no solo por su relevancia, sino también por un detalle: mientras Trump sonríe ampliamente, el Papa, a su lado, estaba cabizbajo y con la vista casi posada en el suelo. «El Papa estaba bastante a disgusto con el posado», asegura José Luis Martín Ovejero, experto en comunicación no verbal.

La fotografía es aún más llamativa si se compara con la que ofreció el Sumo Pontífice en 2014, durante su primera reunión con el entonces presidente Barack Obama, en la que mostraron gran sintonía. De hecho, desde que Trump asumió la presidencia, los mensajes de preocupación y advertencia del Papa al mandatario se han sucedido.

En el posado de este miércoles, Francisco no escondía su incomodidad. En ningún momento mira de frente, su barbilla y su mirada van cayendo poco a poco hacia el suelo y se ve que no está a gusto. «Esas miradas suelen estar asociadas a la tristeza o a la vergüenza. En este caso no me atrevería decir a cuál de las dos, pero sí que esa mirada está asociada a emociones tristes o negativas», explica Martín Ovejero. «Está deseando irse, en un momento determinado parece que le da a un codazo a Trump y se mueve como diciendo "vámonos"». Para Martín Ovejero, la explicación puede venir de que el Papa no estuviera cómodo con transmitir esta imagen, lado a lado, ante el resto del mundo.

Mientras, la sonrisa de Trump se mantenía. «Estaba muy erguido y sonriente, algo sobreactuado pero no creo que esté mal», dice el experto, para quien la sobreactuación viene de la duración de la sonrisa, algo habitual cuando se está ante fotógrafos.

Sin embargo, el tono no verbal del encuentro cambia cuando ambos acaban con las fotografías y se sientan para hablar. «Entran en una segunda situación, y ahí el Papa ya no siente que esté ante el mundo, no es el posado artificial», comenta Martín Ovejero. A partir de ese momento «el Papa coge fuerza porque van a hablar y ese sí es su terreno, es lo que le interesa».

Paralelamente, Trump también cambia de actitud y, por tanto, su lenguaje no verbal empieza a transmitir un mensaje muy distinto al del posado. Pasa de estar erguido y con una actitud triunfadora a quedarse hecho un ovillo, con los brazos pegados al cuerpo, algo encogido y con sus manos debajo de la mesa, algo que llama mucho la atención en Trump. «Tiene una condición de más sumisión, porque quien en ese momento es el protagonista es el Papa, a quien se ve echado hacia delante, levantando más la barbilla y con unas arruguitas en la frente que son propias de la atención», dice el experto. «Trump se encuentra fuera de su campo en ese momento».

Por último, comenta Martín Ovejero, le ha llamado la atención el contacto entre el Papa y Melania Trump. «Cuando le da la mano a Melania, está feliz, contento... como yo he visto al Papa normalmente. Hasta se ríe con ella, que inmediatamente se gira y busca la mirada cómplice de Trump». En conclusión, «el Papa es bastante natural. No disimula lo más mínimo ni en el posado, ni sentado, ni con Melania, con quien su actitud viene a decir "no tengo nada contra ella"». 



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