Nacional - Política

"Los astros están alineados con la izquierda en México, hay que ver si alcanza solo con una parte" 

2017-06-13

"La selección es un acto de fe", admite Zepeda, quien inició parte de la criba hace un...

Javier Lafuente, El País

El periodista y escritor Jorge Zepeda Patterson (Mazatlán, 1952) se convierte cada seis años en una suerte de seleccionador de fútbol. Culé irredento, ha vuelto a escoger por tercera vez el equipo ideal que aspira a alcanzar el mayor título para un político: la presidencia. ‘Los suspirantes 2018’ (Planeta) abarca nueve perfiles de posibles ocupantes de Los Pinos y una banca de suplentes de seis que, de algún modo, están en la sombra en este partido, aunque no se descarta que puedan tener mayor protagonismo cuando se acerque el final del encuentro.

“La selección es un acto de fe”, admite Zepeda, quien inició parte de la criba hace un año, a falta de dos para las presidenciales. “Tiene tanto de cálculo político y analítico como de adivinación, no hay otra manera de hacerlo”, añade, aunque no duda en que los cuatro principales candidatos para las elecciones de julio del año que viene están en el libro: uno sería Andrés Manuel López Obrador y el otro Miguel Ángel Mancera, salvo que este rechace ir por el PRD. Hecha la selección, Zepeda cede el testigo a una serie de colaboradores, algunos que ya han participado en ediciones anteriores, caso de Ricardo Raphael (encargado del perfil de Miguel Ángel Osorio Chong), Salvador Camarena (Ricardo Anaya), pero también nuevas incorporaciones como Humberto Padgett (Eruviel Ávila) o Sandra Lorenzano (Margarita Zavala). En los nueve principales se busca una lectura transversal, con los matices propios de cada autor, en la que se entrelazan aspectos del día a día político con temas de familia. En la banca de suplentes, el capítulo dedicado a ‘Los otros: los que siempre están ahí, los que quieren… y hasta los que estorban’, se encuentra una aproximación apenas a seis personajes, entre ellos el canciller, Luis Videgaray.

A diferencia de otros años, la particularidad de esta tercera edición de ‘Los suspirantes’ radica en el PRI. “Es el responsable de que se haya abierto el abanico, porque en otras fuerzas la batalla está limitada a un máximo de tres contendientes. Hace seis años estaba claro que el contendiente sería Enrique Peña Nieto, pero esta vez no hay un gallo fuerte”, admite Zepeda.

“Algunos perfiles salieron más políticos, otros más anecdóticos”, se sincera el coordinador del volumen, que siente que hay dos personajes que sobresalen, más que por sus posibilidades de llegar a Los Pinos, que también, por su bagaje, en las antípodas el uno del otro: Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya. “Los éxitos de López Obrador solo palidecen ante sus derrotas. Es un personaje novelesco con todos sus claroscuros”, asegura sobre el líder de Morena, que encabeza todas las encuestas para el próximo año. Del jefe del Partido Acción Nacional (PAN), Zepeda apunta: “Es todo un misterio, su encumbramiento es el resultado de un guion inverosímil, sobre todo por cómo se hizo un chico de 36 años, ahora 28, con el control de un partido lleno de padrinos, de mitos vivientes, de santones, por no hablar del peso del grupo calderonista. La segunda institución política vigente más vieja del país está en manos de casi un adolescente, al menos por la imagen que proyecta. Es otra historia apasionante”.

A un año de las elecciones, Zepeda es consciente que aún queda partido por jugar. Algunas claves, no obstante, parecen claras. Una de ellas es “la incapacidad de la izquierda de ir con una alianza táctica, que no estructural”. “Los astros están alineados para la izquierda mexicana, la pregunta es si alcanza solo con una parte. Hay algo de arrogante en Andrés Manuel, pero también de admirar en su tozudez de no transigir con lo que él considera sus convicciones”, considera Zepeda, para quien una alianza entre el PRD y Morena sería una especie de dupla atacante imbatible a estas alturas. “Hay una absoluta certeza de que tendrían garantizado un triunfo, como lo demuestra el Estado de México, donde jugaron de visitantes en una cancha donde hasta el árbitro pitaba a favor de los locales”.



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