Turismo

Nueva política de Trump hacia Cuba frenará auge del turismo

2017-06-14

Muchos cubanos, para quienes el acercamiento no ha impactado sus vidas cotidianas, se sienten...

Por Sarah Marsh y Nelson Acosta

LA HABANA (Reuters) - Edi Coba no está seguro de que el bar que abrió hace poco en una azotea en el corazón de La Habana Vieja, frecuentado por tatuados jóvenes estadounidenses, sobreviva si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restringe los viajes a Cuba.

El bar, donde se disfrutan cócteles mientras se observa el paisaje de la capital, fue creado en parte para satisfacer el auge turístico tras la distensión entre Estados Unidos y Cuba. Hoy, alrededor de dos tercios de su clientela es estadounidense.

"Mis amistades y yo hemos invertido mucho con la posibilidad de que venga el público estadounidense, entonces sí estoy preocupado", dijo Coba, de 27 años y gerente del bar. "Este bar es bastante progresista, tiene un estilo moderno y el público que viene es generalmente estadounidense", agregó.

Su temor es compartido por muchos cubanos que trabajan en el lucrativo sector del turismo.

Trump anunciaría el viernes una nueva política hacia Cuba que podría endurecer las reglas sobre los viajes y el comercio, desactivando en parte la apertura promovida por el expresidente Barack Obama, dijeron a Reuters fuentes cercanas al tema.

Medios estatales cubanos apenas han reportado sobre el posible anuncio de Washington, pero la información ha llegado mediante la televisión por satélite y en conversaciones con familiares en el extranjero.

La estatal Radio Reloj tituló el martes un comentario: "Aquí todos están serenos".

"Desde Eisenhower a Trump, no hubo un gobierno norteamericano que mirara para La Habana con amistad", dijo la emisora. "Por eso ahora, ni anuncios, ni nuevas medidas nos quitan el sueño", agregó.

RESIGNACIÓN

Muchos cubanos, para quienes el acercamiento no ha impactado sus vidas cotidianas, se sienten resignados. Mientras, el embargo comercial de Estados Unidos sigue en vigor en una economía que enfrenta la caída de las exportaciones y menores envíos de petróleo desde Venezuela, su principal aliado.

Los estadounidenses representan cerca del 7 por ciento del total de las visitas y un 15 por ciento incluyendo a los cubano-estadounidenses. La proporción es mayor en La Habana porque muchos son canadienses que van directamente a los balnearios.

"Un 85 por ciento de los clientes que recibimos aquí son estadounidenses y además, son los que más consumen y los que mejores pagan", dijo Yuri Barroso, que promociona un restaurante en la Plaza Vieja, sitio rodeado de edificios coloniales restaurados con elegancia.

Barroso agregó que si el número de turistas estadounidenses disminuye nuevamente, sería "un dolor para muchos cubanos", quienes, como él, trabajan en el sector y apoyan a sus familias.

Estados Unidos prohíbe oficialmente a sus ciudadanos visitar Cuba como turistas. Pero los viajes entre los dos países ahora son más fáciles que en las últimas cinco décadas por una "licencia general" que permite visitas a familias o participación en eventos comerciales, culturales, deportivos, religiosos o educativos.

Muchos apuestan a un incremento de turistas. Un informe del Boston Consulting Group dijo que los viajeros estadounidenses a Cuba podrían aumentar hasta siete veces para el 2025.

Pero ahora parece poco probable. Una propuesta que estudia el Gobierno de Trump refuerza la necesidad de que los estadounidenses se ajusten legalmente a las categorías permitidas, lo que podría alejar a muchos visitantes en su afán de evitar ser multados.

Otra medida más fuerte, pero considerada menos probable de ser aplicada, sería volver a las reglas que exigían a viajeros estadounidenses obtener una licencia especial.

Yaquelín Betancourt, que renta habitaciones mediante Airbnb desde que entró al mercado cubano en el 2015, dijo que cualquier recorte a los viajes sería un fuerte golpe.

"Dependo de las rentas para sobrevivir", advirtió. "Si tuviera delante de mí ahora mismo a Trump, le pediría que nos deje en paz, este es un pueblo que no quiere conflicto con Estados Unidos", señaló.



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