Para Reflexionar en Serio

La parábola del sembrador

2017-06-29

Esta parábola es una de las pocas que aparece en los evangelios donde también se...

Mateo 13:1-9

 
Aquel día salió Jesús de la casa y se sentó junto al mar.

Y se le juntó mucha gente; y entrando él en la barca, se sentó, y toda la gente estaba en la playa.

Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.

Y mientras sembraba, parte de la semilla cayó junto al camino; y vinieron las aves y la comieron.

Parte cayó en pedregales, donde no había mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra; pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

Y parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron, y la ahogaron.

Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.

El que tiene oídos para oír, oiga.
 

JESÚS EXPLICA LA PARÁBOLA


Oíd, pues, vosotros la parábola del sembrador:

Cuando alguno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el malo, y arrebata lo que fue sembrado en su corazón. Este es el que fue sembrado junto al camino.

Y el que fue sembrado en pedregales, éste es el que oye la palabra, y al momento la recibe con gozo; pero no tiene raíz en sí, sino que es de corta duración, pues al venir la aflicción o la persecución por causa de la palabra, luego tropieza.

El que fue sembrado entre espinos, éste es el que oye la palabra, pero el afán de este siglo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.


REFLEXION

Pr. Jair Sánchez O.

Esta parábola es una de las pocas que aparece en los evangelios donde también se encuentra registrada su explicación por parte de Jesús, y es vital para el creyente que predica a los no cristianos, entender que cada vez que anunciamos el mensaje del evangelio sucede que la palabra puede tomar estos cuatros rumbos en aquel que la oye.

En el fragmento de los versículos 1 al 9 se relata la historia, y en los versículos 18 al 23, se habla de la verdad espiritual, y no es de extrañarnos cuando nosotros predicamos la buena nueva, y si no vemos los resultados esperados, e inclusive es posible que en cierta oportunidades pudiéramos llegar a desanimarnos porque no vemos el fruto del evangelio en aquellas personas que amamos y queremos que sean transformadas por el poder de Dios, pero debemos perseverar en oración y suplica para que la misericordia del Señor les conceda el arrepentimiento. Cuando Jesús estuvo aquí en la tierra en algunas oportunidades habló en alegorías, símil, metáforas y parábolas, y a muchos les inquieta esta forma en que Jesús le predicaba a los judíos de su tiempo, pero nosotros debemos entender que cuando anunciamos el evangelio, es Jesús quién nos envía, como dice en Juan 13:20 “De cierto, de cierto os digo: El que recibe al que yo enviare, me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió”.

Daremos una breve reflexión sobre cada una de la porción de tierra en que cayó la semilla:

En la primera parte de la tierra donde la semilla cayó junto al camino y vinieron las aves y se la comieron, son aquellos que oyen la palabra del reino y no la entienden ni la reciben, como también dice en 2da Corintios 4:3-6 “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús. Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo”, miremos que es a Cristo a quién nosotros predicamos, pues podemos tomar la tendencia que predicamos más de nuestros “éxitos ministeriales”, que de lo que significa Jesucristo como la Luz del mundo, el Pan de vida, el Salvador del mundo, en quien tenemos puesta nuestra esperanza para el día de la redención.

En la segunda parte de la tierra que cayó en pedregales o piedras, y no había mucha tierra y brotaron pronto, pero cuando salió el sol se quemaron y por no tener raíz se secaron, estos son aquellos que oyen la palabra del reino y la reciben con gozo, pero es de corta duración, porque cuando llegan las persecución o las tribulaciones se escandalizan, pero la palabra dice en 1ra Pedro 1:6-9 “En lo cual vosotros os alegráis, aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos en diversas pruebas, para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo, a quien amáis sin haberle visto, en quien creyendo, aunque ahora no lo veáis, os alegráis con gozo inefable y glorioso; obteniendo el fin de vuestra fe, que es la salvación de vuestras almas”, otra cita en Mateo 10:21-22 “El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo”, de este tema hay muchas citas en las Escrituras. En este tiempo muchos no quieren predicar el evangelio completo, por temor a ser rechazados en el trabajo, en el colegio, en las universidades, por los vecinos,  y en el ámbito ministerial por temor a que los miembros de la iglesia se vayan a otra iglesia donde se predique de una forma más ligera y moderna. Muchos han querido hacer de la conversión de un creyente una sola frase o juego de palabras sin existir el verdadero arrepentimiento que transforma el corazón del hombre por poder del Espíritu de Dios. Si predicamos a Cristo, debemos entender que somos peregrinos en esta tierra, y nuestra ciudadanía esta en el cielo, debemos predicar el evangelio no importa si sufrimos o somos perseguidos por causa de la palabra con un gozo inefable, y no avergonzamos del evangelio que predicamos, y si lo hacemos de otra forma, estamos negando lo que Cristo dijo que sucederá aquellos que querían predicar el evangelio sincero, con corazón contrito y humillado, recuerden lo que dice 1ra Corintios 10:13 “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”, también en Mateo 5:12 “Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas que fueron antes de vosotros”.

En la tercera parte de la tierra que cayó entre espinos, y los espinos crecieron y la ahogaron, estos son aquellos que oyen la palabra pero el afán de este mundo y el engaño de las riquezas ahogan la palabra y la hace infructuosa, miremos que esta parte de la tierra es parecido en ciertas forma a la segunda, pero aquí también oyen, reciben la palabra pero el afán de este mundo inunda y compite contra su corazón, desviándolos de la fe verdadera, y ¿que es el afán de este mundo?, en 1ra Juan 2:15-17 dice “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo. Y el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”, en este tiempo vemos al mundo obsesionado con los deportes, la música, las películas, y los juegos de video, todo esto hace parte del entretenimiento que satisface la carne en el mundo, y a veces queremos vivir la vida cristiana ligada a esta clase de vida, quiero aclarar que si estoy de acuerdo que las personas deben realizar ejercicios físicos para el cuidado de su salud, pero no al nivel que vemos a diario en la televisión y el internet, como si el mundo girara en torno a estas cuatro actividades. Por otro lado en la Escritura también dice sobre el engaño de las riquezas, en Mateo 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

En la cuarta parte de la tierra que cayó en buen terreno que dieron fruto, son aquellos que oyen la palabra del reino y la entienden, miremos que dice oyen y entienden, solo en esta tierra se dice la palabra que si entienden, porque en la primera dice no entienden, es decir, como cristianos debemos entender, y este entendimiento no solo es conocimiento con fe, porque en Santiago 1:22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores engañándoos a vosotros mismos”, y para ser hacedores, debemos tener raíz, y estar en la vid verdadera que es Cristo, sino permanecemos en Él no podemos dar el fruto del Espíritu en el creyente, para que Cristo sea exaltado en nosotros, algunas citas que reflejan esta verdad, en Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”, otra en Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos”, otra en Gálatas 5:22-23 “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley”, otra en Romanos 6:22 “Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”, por lo tanto debemos dar el fruto que Dios quiere que tengamos para su gloria y honra.

Que la gracia del Señor Jesús, este con todos vosotros.



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