Ciencia y Tecnología

El nuevo hogar de Apple en California atrae miradas y la aprensión de los vecinos

2017-07-06

Los visitantes toman fotos de la Nave Espacial desde la calle. Los helicópteros de las...

Kathy Chin Leong, The New York Times

CUPERTINO, California — Todo cambia cuando llega una nave espacial a la ciudad.

Los turistas pasan a su lado y agitan sus iPhone para tomar una foto. Los nuevos negocios llegan a instalarse. Los precios de los bienes raíces suben aún más.

La atracción principal es un anillo de cuatro pisos y 260,000 metros cuadrados con un valor de 5000 millones de dólares que se puede ver desde el espacio, y al cual los lugareños llaman la Nave Espacial. La construcción del nuevo hogar de Apple en Cupertino aún no termina y los empleados apenas acaban de empezar a mudarse. El escuadrón completo, de casi 12,000 personas, llegará dentro de varios meses.

Sin embargo, el desarrollo de la oficina central, un terreno de 70 hectáreas cuyo nombre oficial es Apple Park, ya comenzó a transformar los alrededores.

En Sunnyvale, una ciudad que está al otro lado de la calle, hay 95 proyectos inmobiliarios en etapa de planeación. La administradora municipal, Deanna J. Santana, dijo que nunca había visto tanta actividad. A principios de 2016, el complejo habitacional y comercial Main Street Cupertino abrió en Cupertino. Este enclave céntrico incluye una comunidad de 120 apartamentos llamada Lofts que abrirá en otoño, así como pequeños establecimientos comerciales y un gran número de restaurantes y cafeterías.

Otros negocios locales también se están preparando con anticipación. Un hotel Residence Inn en Main Street Cupertino, cuya inauguración está programada para septiembre, ha sido personalizado para satisfacer las necesidades de los empleados de Apple: los huéspedes tendrán acceso a computadoras Mac y a conexiones de internet de alta velocidad, afirmó Mark Lynn, uno de los socios de Sand Hill Hotel Management, la empresa que opera el hotel y que consultó con Apple para ver cuáles eran las necesidades de sus empleados en un hotel.

“Todo lo que tenemos se alinea con lo que necesitan”, mencionó Lynn. “Representarán una gran parte de nuestros negocios”.

Las empresas tecnológicas no son nada nuevo en Cupertino. Para Apple, la ciudad ha sido su hogar durante décadas, y Hewlett-Packard tenía un campus en el que trabajaban 9000 personas y donde ahora se ubica el nuevo espacio de Apple. Los pueblos circundantes también se modificaron durante la década pasada, pues gracias a las empresas tecnológicas los bienes raíces de Silicon Valley se han vuelto de los más caros de Estados Unidos.

No obstante, los funcionarios y los residentes afirman que este proyecto no tiene comparación con nada que hayan visto antes. Incluso atrae turistas.

Los visitantes toman fotos de la Nave Espacial desde la calle. Los helicópteros de las cadenas de televisión dan vueltas por los aires. Los fotógrafos aficionados piden permiso a los residentes para volar sus drones con la esperanza de poder mirar el Apple Park más de cerca.

“Yo solo les digo: ‘Claro, adelante’”, comentó Ron Nielsen, quien vive en Birdland, un vecindario de Sunnyvale. “¿Por qué no?”.

El campus es uno de los últimos y más importantes proyectos que comenzó Steve Jobs, el cofundador visionario de Apple, quien murió hace seis años. Unos meses antes de su muerte, Jobs fue al Concejo de la Ciudad de Cupertino a describir su visión de una futurística casa circular hecha de cristal que podría albergar creatividad y colaboración. Dos años más tarde, el concejo aprobó por unanimidad los planes para el campus.

En el centro se encuentran el anillo que parece nave espacial, el Teatro Steve Jobs, un gimnasio de 9290 metros cuadrados y un centro para visitantes dentro de un bosque con caminos para correr y caminar de 3 kilómetros de largo. También hay un huerto, una pradera y un estanque al interior del anillo.

Todo el proyecto deja ver la obsesión de Apple con los detalles. Las ventanas personalizadas se hicieron en Alemania y son considerados los páneles de vidrio curveados más grandes del mundo. Un par de puertas de vidrio miden 28 metros de alto. Los acabados del estacionamiento subterráneo, de concreto, son tan brillantes que parecen de vidrio, dijo David Brandt, el administrador municipal de Cupertino.

“Descomunal, impresionante, maravilloso”, dijo la alcaldesa Savita Vaidhyanathan sobre su visita al lugar. “Vi el teatro subterráneo de mil asientos y el techo de fibra de carbono, el cual se hizo en Dubái, pero se transportó y ensambló aquí. Me encanta que se encuentre aquí y que pueda presumirlo”.

Pronto desaparecerán muchas de las vistas abiertas al público. En poco tiempo, el Apple Park tendrá 9000 árboles que cubrirán gran parte de los amplios espacios abiertos. El público tendrá acceso a un centro para visitantes que cuenta con una cafetería, una tienda y vistas del paisaje desde el techo.

“Será una estructura de vidrio separada, la cual estará ubicada en un viejo bosquecillo de olivos”, señaló Dan Whisenhunt, vicepresidente de bienes raíces y desarrollo de Apple.

Cuando su auto quedó cubierto de polvo de la construcción, Sheri Nielsen contactó a Apple. La empresa envió certificados para lavados de autos.

Whisenhunt indicó que la empresa se ha esforzado para responder todas las quejas que recibe, “y si el problema es muy grave”, dijo, “haré una visita personal para ver qué sucede”.

En la fase de diseño, Apple tuvo más de 110 reuniones con la comunidad para obtener retroalimentación, afirmó Whisenhunt. La empresa fue a Birdland a finales de 2012 y principios de 2013, y les dio información sobre lo que pasaría los siguientes tres años de construcción. Apple envió información por correspondencia a la comunidad en cinco ocasiones, la cual llegó a 26,000 hogares.

Homestead Road, la vía que separa el Apple Park de Birdland, también ha provocado debate. Los funcionarios de Cupertino querían construir un camellón con árboles para responder al tráfico. Apple ofreció cubrir los costos. Sin embargo, los dueños de las casas se negaron. Los residentes se quejaron de que el camellón eliminaría un carril y haría más pesado el tráfico. Cuando unos 20 vecinos acudieron a quejarse durante una reunión municipal de Sunnyvale, la ciudad falló a favor de los residentes.

El agente de bienes raíces Art Mayron dijo que los hogares de un piso en el vecindario de Birdland se comercializan por entre 1,6 millones y 1,8 millones de dólares. Laura Morton para The New York Times

El precio de las propiedades en el vecindario también se ha convertido en una fuente de preocupación. A medida que la industria tecnológica se ha expandido, Sunnyvale y Cupertino, como muchas otras ciudades en Silicon Valley, han vivido una bonanza prolongada en cuestión de bienes raíces. Sin embargo, los precios en la zona realmente se dispararon después de que Apple hiciera públicos sus planes, de acuerdo con agentes de bienes raíces y residentes.

El precio de una casa de tres dormitorios, dos baños y 130 metros cuadrados que costaba 750,000 dólares en 2011 ahora es del doble. Desde que Apple dijo que se mudaría al sitio que pertenecía a Hewlett-Packard, año con año los precios han subido hasta 15 y 20 por ciento, comentó Art Maryon, un agente local de bienes raíces. En la actualidad, los postores suelen ofrecer de 20 a 25 por ciento más del precio base.

Birdland ya está atrayendo a empleados de Apple, los cuales están remplazando a los propietarios que han vendido sus casas para mudarse a lugares más tranquilos. Los que continúan viviendo ahí se están dando cuenta de que la vida ya no será igual cuando desembarquen los 12,000 empleados de Apple. La gente en el vecindario teme que aumente el tráfico y creen que los trabajadores se estacionarán en frente de sus casas porque habrá menos espacios disponibles en el estacionamiento de la empresa.

Apple continuará respondiendo a las preocupaciones de los residentes, afirmó Whisenhunt.

“Cuando le dices a la gente lo que vendrá, parte de su ansiedad se reduce mucho”, agregó. Sin embargo, reconoce que “no puedes mantener contentos a todos”.
 



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