Nacional - Seguridad y Justicia

Mil dudas y una certeza sobre la española secuestrada en México 

2017-07-18

Aquel día, domingo 2 de julio, Garrido, su esposo y el bebé de ambos volvían...

Pablo Ferri, El País


La única certeza del caso de Pilar Garrido es que nadie sabe dónde está. Dudas, preguntas y sospechas rodean el secuestro de la española, el pasado 2 de julio, en el Estado de Tamaulipas, en el norte de México. ¿Quién se la llevó? ¿Por qué? ¿Cómo es que solo se la llevaron a ella? Un portavoz del Gobierno estatal informaba este lunes de que su "estatus jurídico" era de "persona no localizada". Consideraba que, de momento, no puede hablarse de secuestro porque los captores no han contactado a nadie para pedir rescate.

Aquel día, domingo 2 de julio, Garrido, su esposo y el bebé de ambos volvían de pasar el fin de semana en la playa. Periodista de formación, la española había llegado a México hacía tres años. Desde entonces vivía con su marido en la capital de Tamaulipas, Ciudad Victoria. Su hijo apenas tenía un año. No se sabe muy bien cómo ocurrió, pero según ha explicado la hermana de Pilar, Raquel, un vehículo les iba siguiendo en el camino de vuelta. Se les emparejaron y los hombres que iban dentro les apuntaron con sus armas. Pararon y les gritaron que se bajaran del coche. Al parecer, Pilar les dijo que por favor les dejaran, que el niño iba en la parte de atrás. Los hombres, entre dos y tres, decidieron entonces que ella se iría con ellos.

Esa fue la última vez que alguien supo de PIlar. Este lunes trascendió que su teléfono celular dejó de funcionar apenas una hora después de aquello. Parece ser que los hombres armados no se llevaron nada más, ni el coche familiar, ni dinero, nada.

El esposo -de nuevo, al parecer- denunció lo ocurrido ante la Procuraduría de Justicia Estatal y la familia, enterada, hizo lo propio ante autoridades españolas. Decidieron hacerlo público el domingo por la noche, casi dos semanas después. Explicaron que de haberlo hecho antes, podrían haber entorpecido la investigación. La cuestión es, ¿por qué ahora?

La policía judicial española, la federal mexicana y la fiscalía especializada en atención a personas no localizadas de Tamaulipas se coordinan desde entonces para dar con su paradero.

De momento, parece, no hay pistas. Eduardo Guerrero, consultor en seguridad, explica que "es un caso muy raro. No creemos que vayan a pedir rescate. Si no hablan después de siete días, no suelen hacerlo. Lo que llama la atención del evento es lo que declaró el esposo. Dice que primero reclamaron el coche. Pero ellos dijeron que no, por el bebé. Entonces los otros dijeron que si no, la vieja. O sea, no iban con un propósito claro".

Tamaulipas, el infierno en La Tierra

A Pilar se la llevaron de la carretera que une Soto la Marina con Ciudad Victoria, la costa con el interior. Fue un levantón, como dicen en México. Guerrero explica que es la forma coloquial de referirse a los "secuestros no económicos". Su consultora, Lantia, lleva la cuenta de todos los levantones perpetrados en la región en los últimos años. La última vez que ocurrió en Soto la Marina fue en 2014. 

Aunque no hay cifras absolutamente confiables, en México hay alrededor de 30,000 personas desaparecidas. Podrían ser más, porque mucha gente no denuncia sus casos por miedo. O menos, porque muchos de los desaparecidos acaban muertos, en fosas clandestinas. E incluso es posible que los que encuentran en fosas clandestinas, ya identificados, no salgan de la listas de desaparecidos por pura negligencia de las autoridades. 

En abril, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, CNDH, publicó el Informe sobre desaparición de personas y fosas clandestinas en México. La comisión concluía que a día de hoy hay 28.937 desaparecidos en todo el país. A 5.563 se los llevaron de algún lugar de Tamaulipas, casi el 20% del total.

Tamaulipas es el escenario principal de la guerra que enfrenta al cartel del Golfo y a Los Zetas desde hace más de siete años. O a diferentes facciones del mismo cartel. O a facciones del cartel con alguno de los cuerpos policiales y militares que tratan de controlar el Estado. Pelean por el control de los mercados locales de droga y el tráfico internacional de narcóticos, armas y personas. En 2015 se registraron 763 asesinatos, en 2016 fueron 855 y en los primeros cinco meses de 2017 ya sumaban 318.

El Estado norteño es, en todo caso, uno de tantos frentes de la batalla que libra el Estado mexicano contra la delincuencia organizada. El pasado mes de mayo fue el más violento de los últimos años en el país, con 2.138 asesinatos. También aumentaron el robo violento y la extorsión.



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