Contra Espada

Cinco mitos que se derrumban con la constituyente de Maduro 

2017-08-04

Nada más poderoso que un mito. Sobre todo aquellos que se acercan a la realidad y, no...

Aquiles Esté, The New York Times


MIAMI — Nada más poderoso que un mito. Sobre todo aquellos que se acercan a la realidad y, no obstante, terminan ocultándola por décadas, a veces por siglos. De los Rolling Stones, por ejemplo, circulan kilotones de mitos. Tal vez el más divertido es el que aseguraba que a Keith Richards le cambiaban la sangre una vez por año. El asunto no dejaba de ser una fantasía, pero la gente se creía la historia pues se parece mucho a la verdad: Richards siempre tuvo cara de vampiro.

La reciente elección ejecutada en Venezuela para nombrar una Asamblea Nacional Constituyente ha tenido, en ese sentido, la virtud de desbaratar de un plumazo varias de las creencias más venerables en que se han basado los sectores dominantes de la oposición venezolana para intentar desplazar del poder al chavismo. Esas convicciones se han acercado a la realidad ciertamente, pero en rigor han contribuido más bien a nublar su entendimiento.

Primer mito: “El final del régimen chavista tendrá lugar mediante el voto”.

Esta suposición ha tenido en Venezuela un mercadeo muy prestigioso, que los sectores democráticos denominan pomposamente “la ruta electoral”. Los dos grupos —la oposición y los chavistas— le dan el mismo nombre a los eventos electorales que se han sucedido a razón de dos cada año durante 18 años: les han llamado “fiestas electorales”.

La verdad es que el chavismo minó tempranamente toda noción de alternabilidad en el poder al controlar las elecciones a través del dominio de la directiva del Consejo Nacional Electoral. A la oposición se le permitió alcanzar algunas gobernaciones y alcaldías e incluso lograr la mayoría en la Asamblea Nacional. Pero hasta allí. Cuando las cifras comprometieron el poder del chavismo, sus dirigentes las suspendieron hasta nuevo aviso (sino para siempre). Ese es el objetivo último de la Asamblea Nacional Constituyente.

La debacle del mito electoral tuvo un inesperado colofón esta semana, cuando, desde Londres, Antonio Mugica, director de Smartmatic, compañía encargada de proporcionar la plataforma tecnológica del Consejo Nacional Electoral, aseguró que los resultados de la elección constituyente fueron manipulados por al menos un millón de votos.

Segundo mito: “Habrá una salida ordenada del chavismo”.

Durante dos décadas se le vendió a los venezolanos la idea de que todo esto tendría un desenlace “amistoso”. La realidad ha sido muy distinta. Dos generaciones de venezolanos, acostumbrados a los derechos democráticos, olvidamos que la libertad no la regalan. Esto es tanto más cierto si verificamos que en Venezuela se libra una lucha contra el tutelaje de una nación extranjera, Cuba, y contra el poder económico del narcotráfico y las mafias que manejan la importación y distribución de alimentos y medicinas. La asamblea constituyente de Nicolás Maduro acentuará la agonía de todo aquel que se le enfrente, sean estos ciudadanos comunes, líderes políticos o disidentes de sus propias filas.

Tercer mito: “La salida del chavismo será negociada entre el gobierno y los partidos de oposición”.

No negamos que en Venezuela se llegará a una negociación con los tiranos, pero esta solo será auténtica cuando el chavismo no tenga alternativas. Las conversaciones que han tenido lugar hasta ahora han servido para darle aire al régimen, por el simple motivo de que no han sido negociaciones verdaderas, sino intercambios en los que se ha violado el principio básico de toda negociación: “Uno se sienta a negociar solo cuando no se tiene una oferta mejor fuera de la mesa”. Esa ha sido la lógica del chavismo, pero ese mito se acaba con la asamblea constituyente, que ha cerrado toda idea de negociación y opciones compartidas.

Cuarto mito: “Los militares institucionales nos sacarán de esto y evitarán la masacre”.

La verdad verdadera es que las fuerzas armadas se hicieron cómplices del fraude electoral de la constituyente y también permitieron el asesinato de 16 personas el día mismo de la elección, la mayor cifra de víctimas de la represión desde que empezaron las protestas en abril. Los militares institucionales o no existen o están debidamente neutralizados. Es más: la constituyente les brindará a los militares control absoluto sobre el país de una buena vez.

Quinto mito: “Los venezolanos podemos solos”.

Fulgencio Batista, Pérez Jiménez, Noriega, Alberto Fujimori: todos esos dictadores salieron del poder luego de haber cometido fraudes electorales masivos. Sin embargo, su desalojo no fue posible sin el apoyo de la comunidad internacional y la construcción de alianzas con otros países. Los venezolanos tenemos que asumir que no podemos solos y necesitamos alertar que nuestra tragedia tiene implicaciones regionales y globales que escapan de las manos tanto a nuestros vecinos como a las grandes democracias occidentales.

La Asamblea Nacional Constituyente será tal vez la primera experiencia de este tipo en la cual un grupo instalado ilegalmente en el poder —algunos de sus miembros incluso acusados por narcotráfico— es el principal responsable de escribir las leyes, ejecutarlas e interpretarlas. El chavismo tiene que ser visto como una corporación del crimen con alcance global.

El narcotráfico, el lavado de capitales, la venta ilegal de armas, la alianza con los tiranos más oscuros del planeta… serán de ahora en adelante la norma. Si a este menú se añade la crisis humanitaria en desarrollo, se entenderá por qué la intervención internacional no es solo urgente sino también estratégica. Y es por eso que las acciones en contra el gobierno de Nicolás Maduro tienen que tomarse de inmediato.



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