Editorial

Exportar el caos a Venezuela

2017-08-17

Los líderes latinoamericanos también respondieron a esa amenaza. Juan Manuel Santos,...

Comité Editorial, The New York Times


El presidente Donald Trump también está sacudiendo al resto del mundo. Después de sembrar el miedo entre muchas personas la semana pasada con sus extravagantes declaraciones sobre Corea del Norte y poner nerviosos a muchos por la posibilidad de una guerra nuclear, Trump amenazó el viernes con usar la fuerza para calmar el caos en Venezuela.

La amenaza solo atizó el conflicto entre el presidente Nicolás Maduro y la oposición. También causó inquietud en toda América Latina, que ha sufrido diversas intervenciones estadounidenses a lo largo de su historia.

No está claro por qué Trump se refirió al tema de Venezuela cuando hablaba con reporteros sobre Corea del Norte, o qué intentó decir cuando mencionó: “Tenemos muchas opciones para Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesaria”. Fue otro ejemplo de un pavoneo imprudente en materia militar de parte de un presidente cuyo lema de “Estados Unidos primero” rechazaba las intromisiones en el extranjero; sin embargo, en siete meses en el poder ha realizado los primeros ataques con misiles contra las fuerzas sirias y ha expandido las operaciones de antiterrorismo en Yemen, Somalia y Pakistán. También está considerando enviar más tropas a Afganistán.

Venezuela, país que posiblemente tiene las reservas de petróleo más grandes del mundo, tuvo la oportunidad de convertirse en una de las principales democracias de Sudamérica. En cambio, Maduro convirtió al país en una catástrofe económica y a sí mismo en un dictador. Emuló a su antecesor, Hugo Chávez, al tener gastos públicos excesivos que se volvieron insostenibles aunados a una mala administración y a una caída en picada de los precios del petróleo. Se estima que el nivel de inflación para 2017 en el país será del 720 por ciento y se cree que 80 por ciento de los venezolanos vive en la pobreza, además de que algunos sufren de desnutrición y hambre. Más de 120 personas han muerto durante varios meses de protestas para exigir la destitución de Maduro. Algunos analistas temen el estallido rotundo de una guerra civil.

En este contexto, la amenaza de una acción militar de parte de Trump es un salvavidas para Maduro. Como otros líderes venezolanos, Maduro ha usado a Estados Unidos para arengar a su gente, frecuentemente con advertencias engañosas de intentos de una invasión estadounidense. El lunes, miles de seguidores del gobierno se reunieron en Caracas para demostrar su apoyo a Maduro y su rechazo a la “opción militar” de Trump.

Los líderes latinoamericanos también respondieron a esa amenaza. Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, dijo el domingo: “La posibilidad de una intervención militar no debe ser contemplada”. La situación parece haber hecho retroceder el progreso en las relaciones logrado por el gobierno de Barack Obama, el cual fortaleció los lazos con América Latina al intentar colaborar para resolver los conflictos regionales.

Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos, acaba de terminar un viaje por la región durante el cual intentó reducir la indignación. El martes en Buenos Aires dijo que confiaba en alcanzar una solución “pacífica” para Venezuela a través de presionar a Maduro por vías económicas y diplomáticas. Sin embargo, Pence también dijo a NBC News el lunes: “Simplemente no vamos a tolerar ver que Venezuela colapse en una dictadura”.

La precipitada decadencia de Venezuela no es una tragedia solamente para sus habitantes, también es una amenaza a la estabilidad regional. Trump debería continuar endureciendo las sanciones, pero cualquier solución duradera será lograda exclusivamente en colaboración con los líderes latinoamericanos.



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