Nacional - Economía

Los precios prolongan su escalada en México y crecen a su ritmo más rápido en 16 años 

2017-09-07

En agosto, la escalada de precios tuvo origen en el aumento de precio de frutas y verduras –que se...

Ignacio Fariza, El País

En un mundo de inflación baja, México es el contrapunto. La liberalización parcial de los precios de la gasolina en enero pasado, el encarecimiento de los muchos productos de consumo diario importados por la severa depreciación del peso registrada a finales del año pasado y principios de este, y el súbito encarecimiento de productos frescos como el aguacate o el tomate impulsaron los precios en agosto un 6,66% frente al mismo mes de 2016. Es el aumento más alto en más de 16 años: desde mayo de 2001 no se veía un repunte tan importante.

La cifra, por espectacular que parezca, oculta dos hechos. Primero: que según el banco central mexicano y la mayoría de casas de análisis, los precios deberían estar cerca de tocar techo. Y segundo: que, pese a todo, la inflación sigue estando en niveles bajos en comparación histórica: a finales de los ochenta México llegó a convivir con tasas de triple dígito y hasta el cambio de siglo el incremento anual de los precios no bajó del doble dígito. No obstante, tanto la cifra de agosto como la registrada en meses anteriores siguen estando muy por encima del objetivo del Banco de México, que fija una banda de entre el 2% y el 4%. En los últimos meses, el instituto emisor mexicano ha subido los tipos de interés siete veces consecutivas en los últimos meses para, en palabras de su gobernador, Agustín Carstens, "romper el espinazo a la inflación". Su pronóstico es que la tasa vuelva a converger con el objetivo en el tramo final de 2018.

En agosto, la escalada de precios tuvo origen en el aumento de precio de frutas y verduras –que se dispararon un 26% de media y de los productos energéticos, que repuntaron casi un 13%. Por productos, el tomate –que subió un 93% respecto al mismo mes del año pasado–; la cebolla –52%– y el tomate verde –44%– lideraron los incrementos. La gasolina de alto octanaje, por su parte, subió un 20% y la de bajo octanaje, más de un 15%. Este incremento es, quizá, el más preocupante puesto que se traslada al resto de la economía por su impacto sobre el coste de transporte de las mercancías.

En el lado contrario destaca la bajada de precio del chayote, del 27%, y del transporte aéreo, del 19%. En este último caso, la fuerte competencia entre aerolíneas –muchas de ellas de bajo coste– en muchos destinos nacionales le ganó la partida al aumento de precio del queroseno en los mercados internacionales.

Por ciudades, el norte siguió sufriendo el azote de la inflación con más intensidad que el sur. La fuerte dependencia de las importaciones procedentes de EE UU, que se encarecieron por el dólar caro, redobló la presión de los precios en Ciudad Acuña (Coahuila), donde los precios subieron más de un 9% en agosto. También en Mexicali (Baja California), donde aumentaron un 8,3%, o en Tijuana (Baja California) y Ciudad Jiménez (Chihuahua), donde el incremento rozó el 8%.



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