Internacional - Población

Por tierra, mar y ríos, los rohingya escapan de Myanmar

2017-09-09

El número de refugiados que ha llegado a Bangladés desde el estado Rakhine en Myanmar...

Por Simon Lewis

COX‘S BAZAR, Bangladés (Reuters) - Cuando su familia de seis miembros cruzó las montañas Mayu bajo el monzón la semana pasada, Mohammed Ishmail ató a su hija de cuatro años a su espalda con una prenda de tela o “sarong” de Myanmar. Su esposa hizo lo mismo con el niño de dos años.

“Algunas partes eran tan empinadas que teníamos que agarrarnos de las raíces de los árboles”, dijo Ishmail, un musulmán rohingya, en una entrevista cerca del asentamiento Kutapalong para refugiados en Bangladés, poco después de llegar al lugar el martes. “De noche, cortábamos los matorrales y dormíamos allí. Teníamos dos paraguas para cobijarnos”, añadió.

El trayecto a través de la densa selva en las montañas les llevó dos días, pero el viaje desde su hogar en el poblado de Khin Tha Ma -que cuenta estaba incendiado la última vez que lo vio- tomó 10 días. El hombre dice que pareció un mes.

El número de refugiados que ha llegado a Bangladés desde el estado Rakhine en Myanmar desde ataques militares en el área el 25 de agosto es de casi 150,000.

Llegaron por tierra, ríos y mar. Muchos murieron en el camino. Otros fueron detenidos por traficantes de personas, que pidieron rescate por su liberación.

Su destino es la región de Cox’s Bazar del empobrecido Bangladés, donde cientos de miles de rohingya viven en campamentos improvisados, dependiendo de las ya desbordadas agencias de ayuda humanitaria.

MUERTOS

Tras pasar las montañas, la familia de Ishmail atravesó poblados en el norte del distrito de Maungdaw, el epicentro de la violencia desde octubre, que habían sido abandonados. Según él, sola una en 20 casas había sobrevivido los incendios que arrasaron con el área.

En un pueblo, para escapar de la lluvia Ishmail entró a una casa donde halló los cuerpos de cinco niños, que parecían adolescentes, con sus cuellos cortados y la cabeza casi cercenada. La cifra de muertos en el conflicto es más de 400 personas y va en aumento.

Myanmar afirma que la mayoría de los muertos han sido insurgentes, pero las historias de los recién llegados a Bangladés sugieren represalias de las fuerzas de seguridad de Myanmar y budistas contra civiles rohingya que el gobierno dice complotan con “terroristas bengalíes”.

Myanmar rechaza las acusaciones de que sus fuerzas de seguridad apuntan a civiles y afirma que están combatiendo a “terroristas”.

Decenas de cuerpos, incluyendo mujeres y niños, han aparecido en la rivera bangladesí de un río fronterizo, muchos con heridas de cuchillo o balas, según guardias fronterizos. Pescadores han informado de cuerpos flotando en el agua.

Reuters vio un cadáver que parecía ser un adolescente boca arriba en la ribera del río con una enorme herida en el rostro.

MILES POR LOS CAMINOS

En Maungdaw, miles de personas han emprendido un éxodo. Un trabajador rohingya de ayuda humanitaria, que estuvo en contacto con Reuters durante su huída, grabó un video del trayecto con su teléfono.

“Es algo que nunca había visto, ni siquiera en las películas”, dijo tras su llegada a Cox’s Bazar.

Las imágenes parecen mostrar a cientos de personas haciendo fila para cruzar un río en el poblado de Laung Don. Algunos cruzan a nado mientras dos pequeños ferris van y vienen de una orilla a otra.

En un cruce del río, dijo el trabajador de ayuda, combatientes de la Organización Solidaria Arakan Rohingya (ARSA, por su sigla en inglés) evitaron que los ferris cruzaran durante medio día, diciéndole a los civiles que volvieran a sus hogares.

En el sureño Maungdaw, la campaña militar ha llevado a decenas de miles de personas a la costa. Cientos de hombres bangladesíes en barcos van a recogerlas.

Mayormente por la noche, botes de madera que normalmente pescan en la Bahía de Bengala cruzan los 5,7 kilómetros de la desembocadura del río Naf que separa Myanmar y Bangladés. Los barcos de cinco metros son cargados con hasta 50 personas y sus pertenencias.

“Traen a estas personas en dificultades aquí. Si no pueden pagar, los hacen prisioneros”, dijo Pronay Chakma, comisionado adjunto para la tierra en el subdistrito de Teknaf en Bangladés.

Más de 50 personas han sido sentenciadas a cortos períodos de cárcel como una advertencia a otros de no aprovecharse de la crisis. “Es un interés mercenario, nada más”, dijo el funcionario. “Ellos intentaron beneficiarse de mujeres y niños abandonados”, agregó.



JMRS