Contra Espada

Pánico en Parsons Green

2017-09-15

En medio del ataque de pánico hubo viajeros que fueron capaces de fotografiar el cubo-bomba...

CARLOS FRESNEDA / El Mundo

Eran las 8,20 de la mañana, en plena hora punta del metro de Londres. Decenas de viajeros esperaban la llegada del próximo tren. Lo último que esperaban era ver una "bola de fuego" en cuanto abrieron las puertas y una estampida de gente huyendo a los gritos de "¡Una explosión!".

"Temíamos que el tren saltara por los aires", declaró a la BBC Peter Crowley, que salió corriendo y con la sensación de que se le chamuscaba la cabeza: "Sentí el fuego en la frente, y me atendieron por quemaduras leves, pero he tenido suerte y había mucha gente peor que yo, casi todos con cortes y heridas en la cara".

En medio del ataque de pánico hubo viajeros que fueron capaces de fotografiar el cubo-bomba que seguía ardiendo, mientras otros gritaban en dirección a un sospechoso que salía corriendo entre la muchedumbre.

"¡Hay un hombre! ¡Hay un hombre!", llegó a escuchar la contable Sarah Hickson, que también viajaba en el metro rumbo a la City. "La gente gritaba y salió corriendo en la dirección opuesta, entre pisotones y empujones. Hubo heridos en la estampida, yo llegué a temer sobre todo por una mujer embarazada y un niño que iba al colegio".

Luke Walmsley, que grabó la escena en vídeo, vio al menos una veintena de pasajeros ensangrentados y atendidos a la salida del metro mientras llegaban las ambulancias: "Había una mujer con las dos piernas en carne viva y un niño de unos diez años entre los heridos".

James Hurrington, que trabaja en una tienda de 24 horas cerca de la estación, vio pasar la estampida de gente delante de sus narices: "No dejaba de salir gente de la boca del metro, y todos corriendo como si la vida les fuera en ello y diciendo que había estallado una bomba. Yo cerré la tienda y me uní a ellos hasta que pasó el peligro".

La policía acordonó la estación de Parsons Green, en el suroeste de Londres, a tiro de piedra del estadio de Chelsea. Aunque la estación no sufrió grandes daños, Scotland Yard ordenó el cierre del tramo final hacia Wimbledon mientras dura la investigación.

El resto de la District line, la línea verde que discurre paralela al Támesis antes de enfilar hacia el sur de Londres, siguió funcionando con normalidad, al igual que el resto de las líneas de metro. Una sensación de extraña normalidad y de relativo alivio se fue instalando en Londres a lo largo de una nueva mañana marcada por la tragedia que pudo ser.



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