Nacional - Política

Las grietas políticas que abrió el terremoto de México

2017-10-04

Respecto de su desempeño ante la emergencia, 34% de la población de la Ciudad de...

Por Elia Baltazar

El futuro electoral de políticos mexicanos que aspiran a una candidatura para el próximo año está en riesgo a causa del temblor que ha levantado una fuerte exigencia: recorte al gasto electoral y de los partidos frente a la emergencia.


El dinero de los partidos y las aspiraciones electorales de algunos políticos mexicanos corren riesgo de derrumbe tras los temblores del 7 y el 19 de septiembre en México.

Entre ellos está Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno en la capital del país, quien tenía previsto dejar el cargo este mes para concentrar sus esfuerzos en una posible candidatura presidencial por el Frente Ciudadano que integraron los partidos PRD, PAN y Movimiento Ciudadano.

Respecto de su desempeño ante la emergencia, 34% de la población de la Ciudad de México considera que su actuación ha sido mala o muy mala y 64% la califica como buena o muy buena, de acuerdo con la primera encuesta dada a conocer luego del temblor del 19 de septiembre, que dejó graves daños en la capital y 206 muertos.

Elaborada por la firma GEA ISA entre el 8 y 11 de septiembre y el 22 y 23 de mismo mes, la encuesta también anota que la preferencia electoral a su favor se coloca en un discreto 3% para la elección presidencial.

En esta emergencia, el gobierno de Mancera y su partido el PRD desaparecieron, afirma Daniel Vázquez, académico del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM y de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales México (Flacso).

"Es como si no existiera el gobierno local en este momento", afirma. "Las riendas las tomó el gobierno federal, que es mucho decir también, dadas las evidencias de la descoordinación". El papel relevante correspondió al sociedad civil.

La suerte política en el aire

Aunque el malestar de los ciudadanos frente al desempeño de sus políticos y autoridades se esparce por las redes sociales en pequeños brotes de organización ciudadana que ya se oponen a los planes de reconstrucción, los efectos de los temblores sobre el escenario electoral de julio de 2018 todavía no los conocemos en toda su dimensión, dice Vázquez.

"Es muy pronto para medirlos". Por ahora, agrega, la encuesta de GEA ISA demuestra que los sismos no afectaron las preferencias electorales de los principales contendientes presidenciales y tampoco mejoró la calificación del desempeño de Enrique Peña Nieto como presidente.

De acuerdo con la encuesta, 80% de la población desaprueba la gestión del presidente mexicano y 43% considera que su atención a las víctimas de los sismos ha sido mala o muy mala.

Vázquez considera que el escenario político del país "no cambia por el nivel de desvinculación que hay entre la clase política y los ciudadanos". Pero asegura que en la Ciudad de México, donde también habrá elección de jefe de Gobierno en 2018, la situación puede ser diferente.

Todo dependerá del desempeño de una de las aspirantes más fuertes: Claudia Sheinbaum, quien gobierna en delegación Tlalpan y milita en el partido Morena, de Andrés Manuel López Obrador, a su vez el candidato más fuerte a la presidencia con 25% de la preferencia electoral.

Sheinbaum, sin embargo, enfrenta una de las situaciones más complejas después del sismo: el enredo de corrupción que quedó al descubierto con el desplome del colegio privado Enrique Rébsamen, donde murieron 21 niños y niñas y 4 adultos.

De su desempeño como autoridad en ese caso dependerá si crece la preferencia de voto a su favor, dice Vázquez. "Eso consolidaría la tendencia en la Ciudad de México, donde Morena se perfila como el partido que podría ganar la elección local".

Su posible triunfo terminaría con una racha de 20 años de gobiernos del PRD en la capital, que fue el único partido de izquierda hasta la fundación de Morena, en 2014.

Austeridad, ¡ya!

Pero de las grietas del temblor emerge una demanda cada vez más extendida entre los mexicanos: que le quiten dinero a los partidos políticos para destinarlo a la reconstrucción del país.

Apenas 11 días antes del sismo comenzó formalmente el proceso electoral en México, que culminará en julio de 2018 con la elección del Presidente de la República y de otros 3.415 cargos de representación popular.

Será una elección que le costará a los mexicanos 25,000 millones de pesos (unos 1.380 millones de dólares), en un país que necesitará 37,500 millones de pesos (2,100 millones de dólares, aproximadamente) para reconstruirse después de los temblores del 7 y el 19 de septiembre.

La indignación cala entre los ciudadanos, que en distintas plataformas como change.org han exigido recortar el presupuesto público para los partidos políticos, las campañas electorales y la promoción en medios de comunicación.

Sólo entre 2012 y 2016 el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto gastó 36,261 de pesos (2,014 millones de dólares) en publicidad oficial, de acuerdo con la organización civil Fundar, que ha documentado los costos de la propaganda gubernamental de los gobiernos federal y de los estados.

El año pasado la cifra fue de 2,720 millones y para 2018 la solicitud a la Cámara de Diputados asciende a 2,623 millones para publicidad oficial del gobierno federal.

Los ciudadanos consideran que este gasto es un dispendio inaceptable en estos momentos, y por ello desde distintos frentes exigen poner alto a los costos electorales y publicitarios de los gobiernos.

Frente a esta demanda, los partidos políticos son ambiguos y la discusión está abierta. Mientras tanto, hay 250,000 mexicanos damnificados por los sismos, que esperan levantar de nuevo su vida.



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