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Los desastres naturales lastran la economía mexicana entre julio y septiembre 

2017-11-01

"La economía aún da muestras de resiliencia", valora Eduardo...

Ignacio Fariza, El Paìs

Los desastres naturales frenaron a la economía mexicana en el tercer trimestre del año. Los terremotos que sacudieron el centro y el sur del país los pasados días 7 y 19 de septiembre y los huracanes Franklin y Katia —e, indirectamente, Harvey, que golpeó a Estados Unidos, su primer socio comercial— pasaron factura a la segunda mayor economía latinoamericana, que creció a su ritmo más bajo en tres años y medio. La mayoría de las casas de análisis creen, no obstante, que la actividad se recuperará en el tramo final de 2017, para que el año cierre con una expansión ligeramente superior al 2%: una tasa moderada si se tiene en cuenta que la población sigue aumentando a razón de un 1,3% anual, pero nada desdeñable si se compara con el resto de la región.

La economía mexicana repuntó un 1,7% interanual entre julio y septiembre. En el lado positivo destaca el crecimiento del 2,5% de las actividades terciarias y, en menor medida, de agricultura y ganadería (0,8%). El sector industrial, por el contrario, redujo la expansión en medio punto porcentual. En relación con el segundo trimestre del año, la economía mexicana decreció un 0,2% entre julio y septiembre en la que constituye su primera caída en cuatro años. En esa métrica, solo las actividades primarias mantuvieron el tipo —con un aumento del 0,5%— mientras que la industria (-0,5%) y el sector servicios (-0,1%) registraron tasas negativas. Los datos son, todavía, preliminares por lo que podrían sufrir variaciones mínimas en su lectura final.

"Los sismos y huracanes vinieron a acentuar la desaceleración de la economía mexicana que ya percibíamos para este periodo", valora Carlos Serrano, economista jefe de BBVA Bancomer. Según sus cálculos, solo los terremotos drenaron entre una y dos décimas al crecimiento de México en el tercer trimestre del año por la disminución de la actividad comercial en los días posteriores y la reducción de las horas trabajadas en Chiapas, Oaxaca, Morelos, Puebla y el Estado y la Ciudad de México. A eso hay que sumar el daño causado por tres huracanes: Franklin y Katia, que golpearon con fuerza Veracruz y Puebla en agosto y septiembre; y Harvey, que asoló el sureste de EE UU en las mismas fechas. En el primer caso, el impacto económico tiene que ver con los destrozos causados sobre infraestructuras y bienes inmuebles en los Estados que más sufrieron las lluvias. En el segundo, el canal de transmisión es mucho más indirecto: al tener que echar el cierre durante días algunas de las refinerías más importantes de Texas, las compras de crudo mexicano cayeron con fuerza y provocaron una auténtica parálisis en los Estados petroleros, con una caída del 10% en los bombeos.

Mucho mejor pintan las cosas en el último trimestre del año. Al previsible efecto rebote en la producción petrolera —siempre dentro de un límite: 2017 pasará a la historia como un mal año para el sector en México—, se sumará el aumento de ventas de muebles y otros enseres por parte de los damnificados por los sismos y, en menor medida, de los huracanes. Y, sobre todo, empezará la reconstrucción en las zonas más golpeadas por estos fenómenos naturales, que sí supondrá un empujón para la actividad. Sobre la base de estos factores, la actividad mexicana debería repuntar entre un 1,8% y un 2% para cerrar el año con una expansión de entre un 2% y un 2,2%, según el consenso de los analistas. "La economía aún da muestras de resiliencia", valora Eduardo González, de Citibanamex, en una nota para clientes.

Mayor crecimiento en el sexenio gracias a un cambio estadístico

La modernización de las cuentas nacionales anunciada este martes por la oficina estadística mexicana (Inegi) eleva el crecimiento económico en lo que va de sexenio hasta el 2,6%, desde el 2,1% anterior. La cifra está, no obstante, muy lejos del rango objetivo fijado por el presidente, Enrique Peña Nieto (PRI) cuando ganó las elecciones: de entre un 5% y un 6%. También engorda la expansión registrada el año pasado —en seis décimas, del 2,3% al 2,9%— y en los dos primeros trimestres de 2017: del 2,8% al 3,2% para el periodo enero-marzo y del 1,9% al 1,8% para el periodo abril-junio.

La actualización estadística pretende, según el Inegi, "dar respuesta a los cambios en el entorno económico de México". El momento elegido para ponerla en práctica —a solo ocho meses vista de las elecciones presidenciales— no es ni mucho menos el mejor, pero la modificación ha sido validada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Los cambios dan lugar a un mayor crecimiento económico, fundamentalmente, por un motivo: el nuevo método de cálculo da mayor peso en el PIB al sector servicios en detrimento de la industria y la minería, mientras que las actividades de agricultura y ganadería mantienen su peso sin cambios. "Tiene lógica", cierra Serrano, de BBVA. "La economía mexicana cada vez depende más de los servicios que de las manufacturas".

Ligero descenso de las remesas en septiembre

No solo los fenómenos naturales se cebaron con la economía mexicana en septiembre. Pese al buen comportamiento en lo que va de año, las remesas —que constituyen la segunda mayor fuente de divisas para México— registraron un descenso del 1% respecto al mismo mes del año pasado. La caída se explica por el descenso, en idéntico porcentaje, en el número de transacciones realizadas por los emigrantes mexicanos, en tanto que la cuantía media de cada envío se mantuvo estable en 304 dólares. Las remesas llevaban seis meses consecutivos de crecimiento gracias a la notable mejora del mercado laboral estadounidense, país del que procede el grueso del dinero recibido por las familias mexicanas. En términos reales, las remesas cayeron aún más: un 13,5%, arrastradas por la inflación registrada en septiembre (del 6,4%) y la apreciación del peso frente al dólar. En octubre, la depreciación de la moneda mexicana debería revertir esta tendencia a la baja.

En los nueve primeros meses del año, Michoacán (2,100 millones de dólares), Jalisco (2.050), Guanajuato (1.880), el Estado de México (1.250) y Puebla (1.160) fueron los Estados que más dinero recibieron procedente de remesas. En cambio, los mayores crecimientos se registraron en Nuevo León (26%), Colima (16%), Coahuila y Sinaloa (13% en ambos casos).


 



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