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Cataluña preocupa 

2017-11-08

La crisis catalana, que según el CIS es, por primera vez, la segunda preocupación de...

Editorial, El País

La crisis catalana, que según el CIS es, por primera vez, la segunda preocupación de los españoles después del paro, va a requerir más que nunca la concurrencia de políticos con prestigio capaces de llegar a acuerdos. Sin embargo, según ese mismo sondeo, la confianza de la ciudadanía en sus políticos, que son los responsables de resolver el problema, sigue en mínimos históricos.

La salida al problema catalán requerirá, inevitablemente, reformar la Constitución con el fin de modificar la estructura territorial del Estado. Pero no, como piden algunos, en sentido recentralizador. España logró la proeza, en un corto lapso de tiempo, de convertir un Estado centralizado y dictatorial en un Estado autonómico y democrático. Es el segundo país más descentralizado del mundo (después de Alemania), de acuerdo con el Índice de Autoridad Regional, y su progreso económico y social con tales mimbres ha sido espectacular durante estos años.

Democracia y autogobierno han caminado de la mano con éxito. Y así parece entenderlo una mayoría de españoles. Según el barómetro del CIS, la opinión pública, incluso con el reto independentista como grave motivo de preocupación, mantiene su confianza en el sistema autonómico. De hecho, en los últimos cuatro años, ha aumentado el porcentaje de españoles que apuestan por la estructura actual (32,6% en 2012; 39,2% en octubre de 2017) y se ha reducido el de los que prefieren un Gobierno central sin autonomías (22,5% en 2012; 17,5% en octubre de 2017).

Prueba de ese consenso es el escaso éxito que el principio del derecho a decidir (y su consecuente corolario de la autodeterminación) obtiene entre la población española. La propaganda independentista, así como la posición supuestamente democrática y conciliadora de Podemos y sus confluencias, han generado la ilusión de que la mayoría de los ciudadanos defienden tal derecho por ser indiscutiblemente democrático. Lo cierto es que cuando se plantea la pregunta de forma directa y sin trampas, solo el 10,2% de los encuestados dice querer un Estado que reconociese a las comunidades autónomas la posibilidad de convertirse en un Estado independiente. Es exactamente el mismo porcentaje que hace cuatro años.

En estos resultados del CIS puede encontrar Podemos una de las razones de su desgaste. Su posición respecto a Cataluña, como seguramente saben los numerosos profesores universitarios que dirigen la formación, es insostenible por tramposa y populista; un argumento sobre el que sostener las ambiciones independentistas, pero no las de un partido de ámbito nacional que se dice contrario a la secesión. Su indefinición en esta crisis le ha costado ya un importante cisma interno. Podemos pretende ser más democrático que el resto de las fuerzas políticas defendiendo el derecho de unos pocos a decidir sobre los demás. Su probable cataclismo en las elecciones catalanas del 21-D puede ser el preludio del inicio de su caída a nivel nacional. Si los españoles consideran a los políticos como uno de sus máximos motivos de preocupación es porque estos generan problemas en vez de intentar resolverlos. Pablo Iglesias es el líder nacional peor valorado. Este barómetro del CIS le interpela.



yoselin