Tras Bambalinas

Jayda Fransen, la islamófoba que ha dividido a Donald Trump y Theresa May

2017-12-01

"Los musulmanes no pueden contener sus necesidades sexuales, por eso vienen a mi país a...

ALBERTO MUÑOZ | El Mundo


No ha hecho falta más que una mañana intensa de retuits islamófobos de Donald Trump, una contestación por parte del Gobierno británico y una nueva salida de tono del presidente de los Estados Unidos para evidenciar la división de ambos países en su visión de la población musulmana.

La causante de los tuits de la discordia ha sido la ex líder del partido ultraderechista e islamófobo Britain First, Jayda Fransen, que fue condenada el año pasado por increpar durante una "patrulla cristiana" a una mujer musulmana que llevaba hijab mientras le mostraba una cruz blanca.

"Los musulmanes no pueden contener sus necesidades sexuales, por eso vienen a mi país a violar mujeres por todo el continente", gritó Fransen a una mujer que caminaba junto a sus cuatro hijos.

A pesar de que el conflicto se saldó con una multa de menos de 2,000 euros -que la detenida tachó de "absurda" y de "claro ejemplo del apaciguamiento islámico"-, la británica de 31 años no ha dudado en seguir propagando la ideología de odio que, entre otras cosas, llevó a Thomas Mair, integrante de la formación, a asesinar a la diputada británica Jo Cox al grito de '¡Britain First, esto es por Gran Bretaña!'.

Aunque la formación tiene más seguidores en redes sociales que votantes reales, lo cierto es que acciones como la del presidente de Estados Unidos vuelven virales los mensajes de una agrupación que un diputado británico definía ayer como "fascista, racista y grupo extremista de odio". En concreto los vídeos a los que dio vida Trump, y cuya veracidad no ha sido demostrada, estaban titulados como '¡Inmigrantes musulmanes machacan a un niño holandés en muletas!' -ya desmentido por las autoridades holandesas-, '¡Musulmán destruye una estatua de la Virgen María!' y '¡Muchedumbre islamista empuja a un niño desde un tejado y lo apalea hasta la muerte!'.

De hecho Frasen también tuiteó sobre España durante el pasado verano, cuando aseguró que un grupo de inmigrantes estaba agrediendo a turistas y locales. Sin embargo, y a pesar de que el vídeo que publicó sí que tenía lugar en Ibiza, más tarde se demostró que lo que de verdad ocurrió fue que el rapero británico MoStack se estaba defendiendo con una escoba de un hombre que intentaba apuñalarle.

División entre Londres y Washington

Pero, si algo ha conseguido la integrante de Britain First, es hacer aún más evidente la división que está empezando a producirse entre la Casa Blanca y Downing Street. Tras hacerse eco de los mensajes de odio, la respuesta del Gobierno británico, en consonancia con la opinión del resto del Parlamento, fue la de condenar el mensaje del dirigente americano. "El objetivo de Britain First es dividir nuestras comunidades y usar el odio y las mentiras para provocar tensiones", dijo ayer un portavoz de Theresa May.

Y, en vez de dejar ahí el tema, Trump se dejó llevar por un nuevo calentón tuitero esta madrugada que le llevó a contestar directamente a la 'premier' británica: "Theresa May no te centres en mí, céntrate en el destructivo Terrorismo Radical Islámico (sic) que está teniendo lugar en Reino Unido. ¡Nosotros estamos bien!".

Mientras la visita de la primera ministra británica a Jordania, donde espera dar un discurso que explique la posición post Brexit de su país con respecto a Oriente Medio, se ha visto ensombrecida por el cruce de mensajes en redes sociales, el Parlamento británico ha debatido esta mañana la respuesta que debería darse al presidente de los Estados Unidos.

"Al final nuestra relación entre países tiene una longevidad que perdurará más allá de los presidentes. No estoy de acuerdo con lo que ha tuiteado Trump, pero creo que eso no debería distraernos de nuestra agenda doméstica ni de nuestra cercana relación de tantos años con el pueblo americano", explicó esta mañana Justine Greening, secretaria de Estado para la Educación. "Se trata de un presidente que se comporta como ningún otro anteriormente en cuanto a los mensajes que publica en sus redes sociales, pero tampoco creo que eso deba menoscabar la relación entre países".

Mientras tanto, la oposición liderada por el laborista Jeremy Corbyn ya ha empezado a preguntarse de nuevo si la visita de Trump a Reino Unido, prevista para 2018, no debería cancelarse. A pesar de ello, hay quienes no lo ven tan claro por la implicación de la Corona: "La invitación no proviene de Theresa May, sino de la Reina, y eso le pone ahora mismo en la difícil tesitura de verse mezclada en política. Si se puede multar de alguna forma yo iría más bien por ese camino", declaró Emily Thornberry, ministra de Exterior en la sombra que sí que pidió que Gran Bretaña se "levantase" ante Trump.



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