Internacional - Economía

El comercio internacional y los refugiados agitaron Canadá en el 2017 

2017-12-13

Aunque Ottawa y Bruselas consiguieron iniciar en 2017 la implementación del tratado...

Julio César Rivas

Toronto (Canadá), xx dic (EFE).- Los tratados de comercio internacional y la llegada de refugiados desde Estados Unidos agitaron este año la situación en Canadá, con la entrada en vigor del acuerdo con la UE (CETA) y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Unos y otros han proporcionado a Canadá un estrés no habitual en el país norteamericano, aunque, al menos en el caso del acuerdo con la UE, la historia ha terminado con un final feliz.

Pero la llegada a Canadá de miles de solicitantes de asilo tras atravesar la frontera procedentes de EU ha disparado las alarmas en Ottawa ante el temor que en los próximos meses decenas de miles de personas sigan su ejemplo.

La mayoría son haitianos que se encontraban en EU con un Estatus de Protección Temporal (TPS) que ha sido revocado por el presidente estadounidense, Donald Trump.

Más de 58,000 haitianos residen en EU gracias al TPS y las autoridades canadienses temen que muchos de los afectados intenten entrar ilegalmente en Canadá para solicitar refugio.

No sólo haitianos. En 2018, Washington podría eliminar también el TPS para salvadoreños y hondureños, con lo que cerca de 350,000 personas tendrían que abandonar EU, por lo que Ottawa comunicó en 2017 a las comunidades afectadas que la huida a Canadá no será una solución.

Sobre el TLCAN con México y Estados Unidos, las negociaciones mantenidas en 2017 auguran para muchos un final lleno de lágrimas.

Aunque Ottawa y Bruselas consiguieron iniciar en 2017 la implementación del tratado comercial, el acuerdo estuvo a punto de fracasar en el último minuto, lo que podría haber tenido consecuencias desastrosas para el Gobierno del primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y para la economía del país.

No en vano, para Canadá, el comercio internacional es el motor de la economía nacional.

Según los últimos datos del Banco Mundial, el comercio internacional es responsable del 65 % del producto interior bruto (PIB) de Canadá. En comparación, en EU es sólo el 30 %.

Como señaló el ministro de Comercio Internacional de Canadá, Francois-Philippe Champagne, al presentar el informe de 2017 sobre la situación del comercio en el país, las exportaciones de productos y servicios canadienses son la clave de la prosperidad del país.

"El Gobierno de Canadá sabe que más comercio y más inversiones suponen más empleos para los canadienses y más crecimiento económico para ayudar a fortalecer nuestra clase media, así como los que están esforzándose por emigrar a Canadá", explicó Champagne.

Por eso, la entrada en vigor en septiembre de este año del tratado de libre comercio con la Unión Europea (UE), conocido como CETA, ha sido calificado como "histórico" por el Gobierno de Trudeau.

El acuerdo estuvo a punto de naufragar a principios de 2017 cuando la región belga de Valonia se negó a aprobar la firma de Bélgica, de hecho vetando su conclusión para toda la UE.

Pero en el último momento, y tras una visita de Trudeau a Bruselas, la resistencia se diluyó y el acuerdo entró en vigor de forma provisional en septiembre.

Una vez superado el último escollo del CETA, Canadá se ha podido concentrar en la también complicada renegociación del TLCAN con México y EU, negociaciones complicadas por la apretada agenda que ha impuesto el presidente estadounidense, Donald Trump.

Un informe del Banco de Montreal publicado en noviembre señaló que la cancelación del TLCAN supondría recortar el PIB de Canadá entre un 0,7 y un 1 %.

Otro estudio publicado a finales de año por el prestigioso instituto C.D. Howe rebajó el impacto al 0,55 % del PIB, lo que supondría la desaparición de entre 25,000 y 50,000 empleos en el país.

Quizás por la importancia de esas cifras, Trudeau se muestra ahora abierto a un acuerdo bilateral con EU si la renegociación del TLCAN fracasa.

"Estamos listos para cualquier cosa, cuando llegue. La nueva administración ha mostrado su deseo de romper con los moldes y contemplar nuevos modelos y estamos dispuestos a considerar los próximos pasos a dar", explicó este mes Trudeau. 



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