Internacional - Política

Donald Trump apunta a Mueller por el Rusiagate

2017-12-26

Los preparativos de MoveOrn.org son un signo de la contraofensiva republicana en la...

PABLO PARDO | El Mundo

Ahora mismo hay 140,000 estadounidenses teóricamente dispuestos a salir a la calle si Donald Trump cesa al fiscal especial de la trama rusa, Robert Mueller. En el caso de que la destitución se produzca antes de las 14:00 hora local, las manifestaciones, previstas en 600 ciudades se celebrarían a las 17:00. Si el cese llega más tarde, las concentraciones quedan para el mediodía del día siguiente.

En Nueva York, los activistas tienen almacenados megáfonos en apartamentos cercanos a Times Square, la zona más turística de la ciudad, que es donde se llevarían a cabo las protestas. La organización corre a cargo de la web MoveOn.org, que lleva movilizando a la izquierda estadounidense desde 1998 y que ha creado la página web Nadie está por encima de la ley en la que uno se registra, pone su código postal y le sale la manifestación más cercana.

Los preparativos de MoveOrn.org son un signo de la contraofensiva republicana en la investigación del Rusiagate, es decir, la presunta ayuda que recibió Donald Trump del Gobierno de Moscú en las elecciones de 2016. El Partido Republicano, con la cuenta de Twitter de Trump al frente, se ha lanzado a una campaña para destruir la investigación de Mueller, a pesar de que éste es republicano y fue nombrado por el número dos del máximo responsable del Departamento de Justicia de EU, Rod Rosenstein. El jefe de Rosenstein y, por tanto, líder de todo el aparato de la Justicia estadounidense, Jeff Sessions, no nombró a Mueller porque él mismo es sospechoso de haber colaborado con Rusia en la campaña de 2016.

Es una guerra política total, en la que el presidente y sus partidarios han decidido no tomar prisioneros. De hecho, la principal víctima no parece que vaya a ser, pese a lo que afirma MoveOn.org, Mueller, sino una de las instituciones más importantes de todo el aparato estatal estadounidense: el FBI, la única policía que funciona a todo el nivel nacional en EU y entre cuyas competencias está el contraespionaje, la lucha antiterrorista y la persecución del crimen organizado.

Ayer, Trump acusaba al FBI de echarle encima "un montón de basura" al aceptar como legítimo el informe del espía británico Richard Steele en el que se detallaban sus presuntas prácticas sexuales con prostitutas a sueldo del Kremlin en Moscú. La semana pasada, el presidente arremetía contra el número dos del FBI, Andrew McCabe, porque la esposa de éste, Jill, fue candidata al Senado del Estado de Virginia por el Partido Demócrata. Poco antes, el Departamento de Justicia había filtrado un email interno de uno de los miembros del equipo de Mueller, Peter Strzok, en el que éste criticaba al entonces candidato Donald Trump. Strzok, que pertenece al FBI, ha sido retirado de la investigación del Rusiagate, pese a que ese correo electrónico no cuestiona, desde el punto de vista legal, su participación en la investigación.

Trump y los republicanos del Congreso hayan movido la diana de Mueller al FBI porque por más que MoveOn.org diga lo contrario, Trump no puede cesar al fiscal especial. Aunque Richard Nixon sí cesó a Arechibald Cox -el fiscal especial del caso Watergate- en 1973, una sentencia del Tribunal Supremo declaró esa decisión inconstitucional. Si hoy Trump quiere llevarse por delante a Mueller, deberá convencer a Rosenstein de que lo haga, algo muy difícil. En el caso de que el presidente lo haga por su cuenta y riesgo, la decisión irá al Supremo donde, pese a que hay una mayoría de jueces republicanos, parece improbable que vaya a ser sancionada.

Así que Mueller está, al menos en teoría, blindado institucionalmente. Pero no tiene esa protección en Twitter. Ni en Breitbart, la web de la derecha alternativa que dirige el ex asesor de Trump Steven Bannon y financia el millonario de Wall Street Robert Mercer. Ni, tampoco, en Fox News, la cadena de televisión de Rupert Murdoch cuya línea editorial y estilo cada día se acerca más a Breitbart, como quedó claro la semana pasada cuando, en un reportaje sobre las críticas Mueller, puso el titular: "¿Golpe de Estado en EU?".

Eso ha llevado el campo de batalla a la opinión pública. El FBI se está convirtiendo en el blanco de los republicanos. El objetivo es, si no destruir a Mueller, sí pulverizar el prestigio social de la fuerza de seguridad de la que procede. Y está teniendo éxito: la semana pasada, McCabe anunció que en marzo se retira.

La investigación de la trama rusa puede acabar sin necesidad de acabar con Mueller.



regina