Nacional - Población

Incierto fin de año para damnificados de sismos

2017-12-30

Los trabajos de demolición o de reforzamiento para rehabilitarlos marchan a paso de tortuga,...

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 30 DIC - Las fiestas de fin de año en México, no han sido una temporada fácil para decenas de miles de personas que perdieron a sus familiares y que se quedaron sin techo tras los terremotos de septiembre pasado.

Aunque la época suele asociarse con el jolgorio y la alegría, para los damnificados de los dos sismos (de 8,2 grados Richter el 7 de septiembre y de 7,1 grados 12 días después), que azotaron 10 estados, incluida la capital, un tercio del país, y arrojaron 471 muertos, predominó la tristeza y desolación.

A más de tres meses de los dos golpes de la naturaleza que dejaron una secuela de luto y desolación, miles de personas todavía viven a la intemperie y, según cifras oficiales, sólo en la Ciudad de México, hay 100,000 personas en espera de la reconstrucción de sus viviendas.

Los trabajos de demolición o de reforzamiento para rehabilitarlos marchan a paso de tortuga, en sentido opuesto a la desesperación de la gente que cada día se agudiza más.

En la ciudad de México hay centenares de personas viviendo en campamentos, en casa de familiares o en refugios, para quienes no hubo regalos de Navidad ni oportunidad de disfrutar con las personas más cercanas a su corazón las fiestas de fin de año.

Algunos ya no pudieron tener a su lado a sus seres queridos, y ni siquiera tener un árbol donde colocar sus regalos porque perdieron su casa.

Esta no fue "una Navidad normal para miles de personas en México después de los terremotos", señaló a ANSA Mario Spíndola, de la organización civil "Somos México".

"Hay refugios que financia el gobierno totalmente saturados donde ya no pueden entrar más personas. Las demandas de las personas que perdieron sus viviendas son muy diferentes", afirmó.

Ana Laura Rodríguez, de 28 años, madre de dos niños, una de las damnificadas, que perdió su apartamento donde vivía en el llamado Multifamiliar Tlalpan, al sur de la capital, que vive actualmente en un campamento, indicó que todavía hay mucha necesidad entre los afectados por los terremotos.

Desafortunadamente, el apoyo que estuvo llegando a los damnificados en los días inmediatos a los terremotos "ya ha ido disminuyendo", aunque "no faltan las personas que continúan ayudando", expresó a ANSA.

"Ahora con los fríos necesitamos muchísima más, dijo la mujer, que lanzó un vehemente llamado a la gente para que no deje de otorgar auxilio.

"No tenemos todavía una respuesta del gobierno de cuándo nos van a proporcionar una vivienda o cuándo nos van a dar aunque sea un refugio para estar más cómodos y no pasar frío ni hambre", afirmó. Los damnificados pudieron paliar sus necesidades apenas con la comida, ropa y medicinas que les han entregado activistas y brigadas del gobierno, sobre todo en la capital, pero el año nuevo se perfila incierto, debido a que la promesa del gobierno de darles ayuda para comenzar de nuevo no se ha cumplido.

Organismos civiles se esfuerzan por recolectar víveres, medicinas y diversos apoyos pra llevarlos a los improvisados refugios donde los damnificados viven junto a los edificios que habitaban y ahora están en ruinas o en muy malas condiciones.

Spíndola dijo que "Porque Somos México", la ONG que dirige, surgió con el ánimo de apoyar a los damnificados pero además de "crear conciencia, y que no pase como un evento más".

"Queremos que no se nos olvide que juntos y organizados podemos hacer cambios estructurales en la sociedad y que nosotros mismos somos el motor del cambio", afirmó. La ONG emprendió una campaña llamada "Abrigando México" para recolectar cobijas, camperas, frazadas y otras prendas de vestir para hacerlas llegar a los damnificados a fin de evitar que pasen frío en estas épocas.

Spíndola señala que la situación de emergencia tras los terremotos no ha cambiado, por lo que se requiere aún de la ayuda generosa de la sociedad.

"Todavía hay mucha gente que no puede entrar en sus casas. Lo que está pasando es que los refugios donde los tenían ya no los pueden tener", afirmó.



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