Internacional - Política

Xi Jinping llega a la Constitución y el culto a la personalidad se refuerza en China

2018-01-21

El Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) propuso el pasado viernes que el...

Rafael Cañas

Pekín, 21 ene (EFE).- La decisión de incluir las teorías políticas del presidente chino, Xi Jinping, en la Constitución es una nueva muestra del culto a la personalidad del líder y de la personalización del poder en Pekín, coinciden analistas y sinólogos.

El Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) propuso el pasado viernes que el "pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con características chinas en una nueva era" sea inscrito en la Carta Magna.

"Xi comenzó a construir un culto a la personalidad casi desde el primer día" y desde entonces se ha convertido en "el presiente de todo", al acumular la dirección de organismos en los que el jefe del Estado no figuraba, señala a Efe Willy Lam, profesor de la Universidad China de Hong Kong y experto en política de este país.

La propuesta aún debe ser aprobada en el pleno de marzo de la Asamblea Nacional Popular (ANP, legislativo), pero los sinólogos consideran que se trata de un mero trámite y que la decisión ya está tomada por el PCCh.

El pensamiento político del líder chino, presentado y respaldado de forma prácticamente unánime en el XIX Congreso del PCCh en octubre pasado, ya ha sido inscrito en los estatutos del Partido.

La llegada del ideario de Xi a la Constitución es "la implicación lógica de esta evolución", explica a Efe Jean-Pierre Cabestan, director del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Baptista de Hong Kong.

La inclusión supone equipararlo a Mao Zedong, el único líder cuyo "pensamiento" ha alcanzado ese nivel, ya que el dirigente reformista Deng Xiaoping sólo consiguió que su aportación tuviera el rango de "teoría", un término de menor nivel, según recuerda Lam.

"Xi ya se ve a sí mismo como el segundo líder más importante de China tras Mao", explica Lam al analizar este movimiento.

Los dos politólogos coinciden en que en China hay un culto a la personalidad de Xi prácticamente desde el inicio de su mandato, en noviembre de 2012, que pasó por eliminar progresivamente las reformas implementadas por Deng Xiaoping en los años 80 del pasado siglo para poner en marcha un liderazgo colectivo que evitara los excesos del poder omnímodo de Mao.

Para Alice Ekman, responsable de Investigación sobre China en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales (IFRI), la personalización del poder "se puede ver en distintos niveles, desde las imágenes en las calles hasta la repetición de expresiones y frases clave de Xi por parte de funcionarios en todos los ámbitos".

Ekman recuerda a Efe que durante el mandato del actual presidente chino se ha reforzado la enseñanza del marxismo-leninismo en las universidades y se ha divulgado una imagen "paternal" de Xi a través de la cobertura informativa en medios oficiales e internet.

Además, Xi ha puesto fin a la práctica de nombrar uno o dos posibles sucesores al inicio de su segundo mandato de cinco años años, lo que deja entrever que piensa seguir en el poder más allá de la década que estuvieron sus antecesores.

"Terminar su primer mandato de cinco años sin sucesor a la vista significa que Xi estará al menos hasta el XXI Congreso de 2027", vaticina Lam.

Cabestan explica que, para dar ese paso, Xi Jinping tendrá que revisar la limitación de mandatos que estipula de la Constitución, pero la cuestión clave es "cuándo" lo hará, algo que probablemente tendrá lugar el próximo año.

La glorificación del presidente, con formas tradicionales de propaganda pero también más modernas como dibujos animados en internet ("Papa Xi"), ha dado otro paso con el reciente lanzamiento del segundo volumen del "La Gobernanza de China", el libro de pensamientos y discursos de Xi del que ya se han impreso 10 millones de ejemplares en varios idiomas.

En cambio, diversos funcionarios y académicos chinos aseguran en los últimos meses que en el país no hay culto a la personalidad, algo que ya ocurrió durante el mandato de Mao (1949-1976) y que no quieren que se vuelva a repetir.



JMRS