Internacional - Población

Miles de estudiantes se manifiestan contra la reforma de acceso a la Universidad de Emmanuel Macron

2018-02-01

"Los chavales de barrios populares se van a encontrar completamente excluidos de la...

MARÍA D. VALDERRAMA, El Mundo

La reforma educativa de Emmanuel Macron ha sacado a los estudiantes franceses a la calle, que retomaron hoy el asfalto del Barrio Latino, el centro histórico de las universidades de la ciudad y de la misma Sorbona, en la primera jornada de huelga y manifestación contra el cambio en el acceso a las universidades que, según alumnos, sindicatos y partidos de izquierda, busca "acabar con la igualdad de oportunidades" de los jóvenes del país.Si las probabilidades de que el Ejecutivo francés recule en su proyecto de ley de la reforma de acceso a la Universidad son prácticamente nulas, los estudiantes contaron al menos con el beneficio del buen tiempo, en el único día despejado que se ha sentido en la ciudad en un mes. Con el sol a favor, se fue llenando la Rue des Écoles, junto al Boulevard de Saint-Michel del que hace 50 años, en mayo de 1968, los jóvenes levantaban los adoquines."Quieren hacer que la Educación sea selectiva cuando el principio de este país es que la Facultad sea abierta para todos", denuncia Rosalie, una estudiante de Economía e Historia en la Universidad de París III Sorbonne Nouvelle. La palabra "selección", que el Gobierno ha tratado de evitar en la publicidad de su reforma, ha calado fuerte en el espectro social que mira con recelo el plan con el que la Ministra de Educación Superior, Frédérique Vidal, pretende acabar con el problema de la saturación de clases.Desde finales de los 90, la posibilidad de que las facultades más demandadas y abarrotadas pudieran elegir a sus futuros alumnos en función de sus cualidades académicas o su perfil extraescolar, fue prohibida por ley. El sistema sigue adelante desde entonces con una práctica aleatoria y, una vez aprobado el título equivalente al bachillerato español, quién entra y quién queda fuera, depende únicamente de la suerte.La práctica es criticada por alumnos, padres y profesores pero ha sido la única solución que han ofrecido las instituciones. Al llegar al poder, Vidal prometió acabar con un sistema de sorteo que tacha de "desigual", pero su idea no ha convencido a los que creen que el cambio pasa por dedicar más medios a la Universidad pública y adaptarse a la demanda. En el país, donde la educación superior es a menudo señalada por un fuerte elitismo, el número de alumnos se ha doblado en 30 años: si en 1980 había 1,2 millones de estudiantes en 2010 eran 2,3. El aumento anual, de unos 40,000, promete continuar al menos hasta 2022. El presupuesto (23,8 mil millones en 2017), no avanza al mismo ritmo que las necesidades y muchos alumnos optan por escuelas privadas o clases preparatorias para acceder a las Grandes Escuelas, de ciencias sociales o ingeniería, también públicas pero mucho más selectivas.En la Sorbona faltan mesas, sillas y profesores"Nosotras estamos en la Sorbona, en el campus de Tolbiac que está mucho peor conservado que los históricos edificios del Barrio Latino, donde está el rectorado, y vemos que la Facultad funciona con pocos medios: los anfiteatros están muy viejos, faltan mesas, sillas y sobre todo profesores", aduce Maia, compañera de clase de Rosalie.Entre los miles de estudiantes que han respondido a la llamada de varios sindicatos de estudiantes y profesores, las pegatinas de La Francia Insumisa, el partido de Jean-Luc Mélenchon, vuelan por todas partes. Muchos han pegado en sus mochilas el "Si tengo mi bachillerato, yo elijo mi universidad" o el "Macron, presidente de los ricos". En la primera vuelta de las presidenciales, el 30% de los jóvenes del país de entre 18-30 años votaron por Mélenchon en la primera vuelta. Tras comprender que la batalla social contra la reforma laboral se había perdido, el veterano izquierdista trata ahora de convertir a la Educación y la juventud en su caballo de batalla. Durante la última semana, las redes sociales del partido se han hecho eco de la convocatoria y este jueves compartían vídeos de los bloqueos en el acceso de facultades e institutos de las principales ciudades del país, donde también se ha seguido la huelga. Tan solo una decena de centros se han visto afectados por las barreras que, según AFP, no han logrado impedir la entrada a los alumnos que desearan asistir a clase. En París, todos los diputados de la formación, menos él mismo, acudieron a la protesta llevando una banda con la bandera nacional.También vestía este identificativo el senador del Partido Comunista por Hauts de Seine, Pierre Ouzoulias, que ha presentado un recurso ante el Constitucional contra el proyecto de Vidal, que se está aplicando ya en el sistema de pre admisión sin haber sido debatido en el Senado."El gobierno está ofreciendo un plan de fontanería para eliminar a los 40,000 alumnos que sobran. ¿Dónde irán los que no puedan entrar? Nadie nos dice eso, pero ya se lo digo yo: a la cola del paro", opina Ouzoulias. "Los chavales de barrios populares se van a encontrar completamente excluidos de la Universidad pues la selección se basará menos en la obtención del bachillerato y más en el instituto del que vienes, sabiendo que aquí ya hay muchas distinciones sociales entre los establecimientos".



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