Internacional - Economía

Reforma fiscal de EU puede derivar en repatriación de 2 billones de dólares

2018-02-05

La UNCTAD reconoce que al final del día el impacto en la inversión extranjera directa...

 

Ginebra, 5 feb (EFE).- La reforma fiscal de EU puede llevar a la repatriación de casi 2 billones de dólares que multinacionales estadounidenses y sus filiales han "aparcado" en el extranjero, lo que provocará probablemente una reducción en la inversión extranjera directa acumulada en el mundo, sostuvo hoy una agencia de la ONU.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) presentó un análisis preliminar del impacto que calcula tendrá la reforma fiscal que Estados Unidos adoptó en diciembre en la inversión extranjera directa (IED).

La UNCTAD estima que la reforma tendrá "probablemente importantes consecuencias para la inversión internacional".

Ese impacto se notará tanto en la inversión transfronteriza dirigida a EU como en las posiciones de inversión de multinacionales estadounidenses en el exterior, argumenta.

En rueda de prensa, el director de este organismo para la Inversión y la Empresa, James Zhan, situó el impacto de la reforma a más largo plazo y admitió que es pronto para extraer conclusiones definitivas.

No obstante, la UNCTAD argumenta ya que habrá un impacto porque el acervo global o volumen acumulado de IED se sitúa en unos 26-27 billones de dólares, de los que un 48 % corresponde a entradas y salidas netas de capital de Estados Unidos.

Según la UNCTAD, las multinacionales estadounidenses podrían repatriar casi 2 billones de dólares al país de sus ganancias que mantienen en el extranjero, el 8 % de la IED acumulada a nivel global.

Sin embargo, la UNCTAD admite que probablemente un porcentaje elevado esté invertido en activos productivos y, por tanto, como no son líquidos, no se pueden repatriar tan fácilmente.

Las multinacionales estadounidenses mantienen en el extranjero ganancias acumuladas por unos 3,2 billones de dólares (2 billones en efectivo), un monto que con la reforma probablemente ya no se invertirá en filiales en el exterior, considera la organización.

En la última rebaja fiscal de Estados Unidos en 2005, las multinacionales de ese país repatriaron dos tercios de sus ganancias mantenidas en el extranjero, unos 300,000 millones de dólares, "causando unos flujos de salida de capitales negativos importantes".

Ahora los fondos disponibles para repatriar son siete veces más elevados, calcula la UNCTAD, que recuerda que las multinacionales que reintroduzcan sus ganancias en Estados Unidos verán gravadas una única vez el efectivo en un 15,5 % y los activos no líquidos en un 8 por ciento.

Zhan dijo que la repatriación de fondos "reducirá la posición de las salidas de capital acumuladas de Estados Unidos" en el exterior.

La UNCTAD calcula que el volumen de salidas de IED de Estados Unidos podría pasar de 6,4 billones de dólares a 4,5 billones, lo que significa en la práctica menos entradas de capitales en otros países.

El 25 % de las salidas de IED acumuladas de EU se encuentra en naciones en vías de desarrollo.

El 75 % restante está en países industrializados con un tratamiento fiscal beneficioso como Holanda, el Reino Unido, Luxemburgo o Irlanda, pero también en paraísos fiscales en el Caribe.

La UNCTAD reconoce que al final del día el impacto en la inversión extranjera directa dependerá de las decisiones que tome un pequeño grupo de multinacionales estadounidenses que, juntas, controlan la mayor parte del dinero puesto en el extranjero.

Cinco grandes tecnológicas -Apple, Microsoft, Cisco, Alphabet y Oracle- poseen más de 530,000 millones de dólares en efectivo en el exterior, una cuarta parte de todos los activos líquidos que se calcula puedan ser repatriados a Estados Unidos.

La UNCTAD también considera que la medida impulsada por la Administración de Donald Trump puede alentar rebajas fiscales en otras partes del mundo.

La Unión Europea (UE) ya ha advertido en contra de una carrera a la baja en el impuesto de sociedades. 

Barnier enfatizó que "sin unión aduanera y fuera del mercado único, las barreras al comercio y a los servicios son inevitables".

Advirtió asimismo de que existen "algunas divergencias" entre ambos lados del Canal sobre los detalles de la futura etapa de transición y de que todavía queda "trabajo por hacer" para garantizar una "salida ordenada" del Reino Unido de la UE.

Junto a él intervino Davis, que resaltó que su Gobierno ha publicado "una enorme cantidad" de información sobre sus planes de futuro.

Tras varios días de polémica en las filas del Partido Conservador sobre la profundidad de la ruptura con la UE que quiere ejecutar el Gobierno, Davis recalcó que su intención es abandonar la unión aduanera.

Ese acuerdo permite a sus miembros beneficiarse de los acuerdos comerciales firmados con terceros países por la UE, un bloque de unos 500 millones de consumidores, pero les impide firmar sus propios pactos internacionales.

"Queremos un amplio acuerdo de libre comercio y un acuerdo aduanero (con la UE). Queremos que el comercio se produzca con las menores restricciones posibles, siempre que mantengamos la capacidad de firmar acuerdos de libre comercio con el resto del mundo", señaló el ministro británico.

"Vamos a abandonar la unión aduanera, pero queremos el mejor futuro para el Reino Unido", sostuvo Davis.

La polémica interna entre los conservadores arreció cuando el ministro de Economía, Philip Hammon, dijo en el Foro Económico Mundial de Davos (Suiza) que el Reino Unido debe separarse de la UE de forma "muy modesta", unas declaraciones que provocaron el enfado del sector más euroescéptico de la formación de Gobierno.

La diputada conservadora Anna Soubry volvió a evidenciar hoy las discrepancias en el seno de la formación al criticar los planes de abandonar la unión aduanera para "perseguir unos acuerdos comerciales" que comparó con "unicornios".

Soubry pidió al Gobierno que "haga las cuentas" y escuche a los empresarios que se han mostrado contrarios a la salida británica de la unión aduanera.

La secretaria general de la confederación sindical británica TUC, Frances O'Grady, lamentó por su parte que "al descartar la unión aduanera, el Gobierno ha elegido poner barreras al comercio en Europa".

"Eso será negativo para los puestos de trabajo, para las inversiones y para las empresas", afirmó O'Grady, que pidió a la primera ministra "que se deshaga de los extremistas del 'brexit' que hay en su partido".

En las negociaciones sobre su futura relación con la UE, el Reino Unido espera negociar un acuerdo de comercio de bienes con las menores restricciones posibles, así como un pacto que permita a los bancos de la City de Londres continuar ofreciendo servicios financieros en los países comunitarios. 



yoselin