Religión

El papa Francisco es como todos los demás': sobreviviente de abuso eclesiástico en Chile

2018-02-06

"Es como una indisposición iracunda a aceptar lo que tiene frente porque reconocerlo...

Elisabetta Povoledo, The New York Times

ROMA — La imagen pública del papa Francisco pinta cada vez peor.

A finales de enero, el pontífice se atrincheró en su defensa del obispo chileno Juan Barros al indicar que nunca había recibido queja alguna de que ese clérigo habría estado al tanto del sacerdote pederasta más infame del país sudamericano.

Pero un reportaje de The Associated Press sugiere que el papa recibió personalmente una carta de ocho páginas en el 2015 de una de las víctimas de ese sacerdote, Fernando Karadima. En la misiva se detallaría de manera explícita que los abusos fueron vistos o conocidos por otros clérigos, incluido Barros. Este fue nombrado obispo de Osorno el mismo año en que Francisco habría recibido la carta.

La información de que uno de los asesores personales del pontífice le habría entregado esta de manera personal ha dado un nuevo revuelo a las denuncias de víctimas de abuso sexual eclesiástico de que el papa, de 81 años de edad, no puede o no quiere comprender un problema que ha asediado por mucho tiempo a la Iglesia católica romana.

“Hay una cierta ceguera deliberada”, dijo Peter Saunders, exintegrante de la Comisión para la Protección de los Menores del Vaticano y cuyo mandato terminó en diciembre. “Es como una indisposición iracunda a aceptar lo que tiene frente porque reconocerlo sería reconocer que la Iglesia todavía tiene que atender el asunto. Se comporta como un cónyuge al que le dicen que su pareja abusa de sus hijos y aún así no puede creerlo”.

The New York Times obtuvo una copia de la carta de manos de su autor, Juan Carlos Cruz, quien ha acusado a Karadima de abuso. El Vaticano halló a Karadima —alguna vez uno de los sacerdotes católicos de mayor prominencia en Chile— culpable de abuso de menores entre 1980 y 1995 y lo sancionó en 2011.

En la carta, Cruz escribió que Barros, quien era clérigo y considerado cercano a Karadima, llegó a atestiguar el abuso.

El papa Francisco calificó las acusaciones contra Barros como “calumnia” y tales declaraciones ensombrecieron su visita a Chile en enero pasado. De regreso en el Vaticano después del viaje, el papa pidió una investigación y que uno de los principales investigadores de la Santa Sede sobre temas de delitos sexuales viajara a Santiago para escuchar las acusaciones.

La revelación de la carta ha desatado cuestionamientos hacia el papa.

¿La leyó y decidió actuar como que lo escrito no era cierto? ¿Eligió creerle a Barros por encima de Cruz? ¿O acaso ni siquiera leyó la carta, o lo hizo y lo olvidó?

Cruz dijo que le parece que el papa “es como todos los demás”.

“Se encubre y no escucha a las víctimas”, dijo.

Algunos analistas vaticanos sugirieron que quizá el papa tenía más información de la que hay disponible para otros.

Marco Politi, experto en el Vaticano y autor del libro Francisco entre los lobos, dijo que la creencia que parece mantener el papa respecto a la inocencia de Barros posiblemente esté basada en una investigación interna y que si el pontífice se equivocó en algo fue en “no enviar antes al obispo Charles Scicluna” a investigar a Santiago.

El caso contra Barros ha causado furor desde 2015 cuando Francisco lo designó para encabezar la diócesis de Osorno, lo que desató protestas. Barros ha dicho que no sabía nada de los abusos de Karadima, sino hasta 2010 cuando empezaron a surgir las denuncias en medios chilenos.

Preocupados por las acusaciones contra el obispo, integrantes de la Comisión para la Protección de Menores viajaron a Roma para entregarle la carta de Cruz al papa.

“Todos sentimos que la designación de Barros había sido un error y cuando Juan Carlos me dijo que estaba intentando ser escuchado pensamos que era la oportunidad para conseguir los detalles directamente del papa”, dijo Marie Collins, sobreviviente de abuso eclesiástico que renunció a la comisión el año pasado por su frustración con lo que considera la inacción de esta. “Si Barros no reconoció el abuso cuando sucedió frente a sus ojos, es difícil pensar que quienes son parte de la diócesis [en Osorno] estarán bien protegidos”, agregó.

El momento en que la carta de Cruz fue entregada al cardenal Sean O’Malley con la instrucción de dársela personalmente al papa fue conmemorado con una fotografía. “Pensamos que sería bueno para los sobrevivientes de abuso saber que estábamos haciendo lo mejor que podíamos por ellos”, dijo Collins.

En la reunión de la comisión unas semanas después O’Malley les confirmó que había entregado la misiva, según Collins. Cruz dijo que O’Malley le indicó que él mismo fue quien le dio la carta a Francisco.

En enero, después de los comentarios del papa sobre la “calumnia” contra Barros, O’Malley emitió un comunicado en defensa de las víctimas.

Collins dijo que, hasta donde sabe, la entrega de la carta de Cruz es la única vez en la que los integrantes de la comisión intentaron hablar con el pontífice sobre un caso en específico. Señaló que aunque está convencida de que la misiva llegó a manos del papa, no puede estar segura de que fue abierta.

“No tengo idea porque ha seguido respaldando a Barros y nunca se reunió con los sobrevivientes”, dijo. “No puedo juzgar. El papa es un buen hombre. No sé por qué no habría tomado en cuenta las preocupaciones de los miembros de la comisión”.

Está previsto que la nueva junta de la comisión, cuyos integrantes no han sido anunciados, celebre su primera sesión plenaria en abril.



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