Internacional - Política

La violencia de género llega a la Casa Blanca

2018-02-12

El martes, el jefe de personal de la Casa Blanca, Rob Porter, presentó la dimisión,...

PABLO PARDO | El Mundo

Donald Trump ha salido en defensa de dos de sus asesores, que han tenido que dimitir de sus cargos en la Casa Blanca tras ser acusados de violencia de género contra sus esposas.

"Las vidas de las personas están siendo destruidas por una simple alegación [en su contra]. Algunas son verdaderas y otras son falsas. Algunas son nuevas y algunas son viejas. No hay recuperación posible para una persona que es falsamente acusada. Su vida y su carrera se han terminado. ¿No queda ya nada de un juicio justo?"

En esas palabras se ha expresado el presidente de Estados Unidos en Twitter, después de la inesperada dimisión, el viernes, de su asesor David Sorensen, que trabajaba en la Casa Blanca escribiendo discursos para el presidente, después de que su ex esposa, Jessica Corbett, declarara al diario The Washington Post que había sido víctima de malos tratos. Sorensen negó los hechos, pero decidió dejar el cargo "para no generar una distracción para la Casa Blanca".

El martes, el jefe de personal de la Casa Blanca, Rob Porter, presentó la dimisión, después de que sus dos ex esposas le acusaran de violencia en declaraciones al tabloide británico Daily Mail. Las acusaciones fueron apoyadas por la publicación de fotografías y, en uno de los casos, por una orden de alejamiento contra Porter.

El 'tuit' de Trump ha causado una considerable controversia en un país en el que las acusaciones de acoso sexual - más que las de violencia doméstica - están multiplicándose en los últimos meses. También ha sido llamativo que el presidente se haya preocupado tanto por una "simple alegación", dado el historial de Trump de emplear, precisamente, alegaciones sin pruebas para hacer avanzar sus objetivos políticos.

Desde el famoso "una fuente extremadamente creíble me ha llamado para decirme que la partida de nacimiento de Obama es falsa" hasta "la tasa de desempleo en Estados Unidos es del 40% o el 50%", pasando por "yo vi en New Jersey a miles de musulmanes gritar de alegría cuando las Torres Gemelas se colapsaron", el presidente estadounidense ha usado esas afirmaciones indemostrables cuando le ha venido bien. Incluso se ha inventado un amigo mítico, "Jim", que ha dejado de ir a París "porque París ya no es París". Un estudio de la agencia de noticias Associated Press en julio demostró que Jim solo existe en la imaginación de Donald Trump.

Pero los casos de Porter y Sorensen tienen un significado político más profundo, porque ponen en cuestión la eficacia del hombre al que hasta ahora se ha concedido el crédito de poner la Casa Blanca de Trump en orden: el general retirado John Kelly.

Desde la llegada de Kelly al cargo de jefe de gabinete del presidente, el 31 de agosto, la gestión del 'día a día' de la Casa Blanca había experimentado una clara mejoría. Ahora, su reacción a estas dos dimisiones solo ha empeorado las cosas.

Cuando aparecieron las primeras acusaciones contra Porter, Kelly no solo las negó, sino que se deshizo en elogios hacia el jefe de personal. "Es un hombre de integridad y honor", del que "no puedo expresar todo lo bueno que tiene. Un amigo, un confidente, y un profesional de confianza. Estoy orgulloso de servir [al país] a su lado", dijo el general retirado y ahora jefe de gabinete de Trump.

Eso fue el martes. El miércoles, Kelly declaraba sentirse "sorprendido" por las acusaciones contra Porter, incluyendo las fotos de la primera esposa de éste con un ojo morado, y añadía que "en nuestra sociedad no hay sitio para la violencia doméstica".

El cambio de actitud se ha combinado con una oleada de filtraciones que hace recordar los peores momentos de la Casa Blanca con Trump, hace un año. Ahora, según algunos medios de comunicación estadounidenses, Trump está pensando en cesar a Kelly, que podría haber puesto su cargo a disposición del presidente.



regina