Deportes

Corea del Sur consiguió ser sede de los Olímpicos de Invierno… pero le faltaban los atletas

2018-02-13

En 2012, cuando la alemana Aileen Frisch se convirtió en la campeona juvenil de trineo...

JERÉ LONGMAN y Chang W. Lee, The New York Times


PIEONCHANG, Corea del Sur — En 2012, cuando la alemana Aileen Frisch se convirtió en la campeona juvenil de trineo ligero (luge), parecía que su futuro olímpico estaba decidido. Lo estaba, pero en un país que ella no esperaba: Corea del Sur.

En 2011, después de que Corea del Sur obtuvo los derechos para ser la sede de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018, el país tuvo que convertir a Pieonchang, un pequeño poblado que está ubicado a 160 kilómetros de Seúl, en una capital de los deportes invernales capaz de organizar competencias de quince disciplinas y albergar a tres mil atletas y miles de funcionarios olímpicos, periodistas y visitantes. También necesitaba un equipo de trineo ligero.

Corea del Sur ha tenido poco éxito olímpico en los deportes invernales. De sus 53 medallas, obtuvo 42 en patinaje de velocidad sobre pista corta, nueve en patinaje de velocidad sobre pista larga y dos en patinaje artístico. No ha ganado ninguna en los deportes que involucran el uso de trineos como el bóbsled, el trineo ligero o el trineo simple.

Por lo tanto, el gobierno surcoreano decidió seguir una estrategia similar a la de otras naciones sede que no destacan en deportes invernales y no quieren quedar avergonzados frente a su público: contrató a varios entrenadores extranjeros y les garantizó la ciudadanía a atletas de otros países. Corea del Sur encontró a una competidora de trineo ligero en Alemania, jugadoras de hockey en Estados Unidos y Canadá, biatletas en Rusia, un esquiador de fondo en Noruega y un bailarín sobre hielo en Boston.

La estrategia fomentó un resentimiento y un despertar cultural. En total, Corea del Sur le otorgó la ciudadanía a 19 atletas de su equipo de 144 participantes en los Juegos Olímpicos de Invierno; un vigésimo deportista obtuvo la ciudadanía para asistir a los Juegos Paralímpicos de marzo, pero después no logró llegar al equipo.

Aunque no se llevan estadísticas precisas, al parecer es la cantidad más grande de atletas que haya naturalizado un país anfitrión de las Olimpiadas de Invierno, según Bill Mallon, un historiador olímpico de Estados Unidos, quien tiene una base de datos con cerca de 140,000 atletas.

La Regla 41 de la Carta Olímpica permite que los atletas cambien de nacionalidad, pero por lo general deben esperar tres años antes de participar en las olimpiadas para una segunda nación, a menos que se dispense la regla.

Algunos atletas naturalizados surcoreanos nacieron en el país o tienen lazos familiares y obtuvieron la doble nacionalidad. Otros son en esencia mercenarios olímpicos, entre ellos Frisch, quien tenía sentimientos encontrados sobre competir por Corea del Sur cuando la nación anfitriona la contactó por primera vez.

“No me sentía coreana, no hablaba el idioma”, explicó en una entrevista telefónica. “La idea me parecía descabellada”.

Alemania domina el trineo ligero. El país tiene cuatro pistas de trineo ligero y cerca de una cuarta parte de las pistas para competencias de élite en el mundo. El éxito en el deporte es un remanente de la división que sufrió el país durante la Guerra Fría: desde 1964, de las 129 medallas olímpicas que se han otorgado en este deporte, 75 cayeron en manos de alemanes occidentales y orientales o atletas del equipo unificado.

En los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 en Sochi, Rusia, los competidores alemanes de trineo ligero ganaron las cuatro medallas de oro disponibles. Frisch no logró llegar al equipo de trineos. Para estar en la escuadra olímpica del país, la competencia y la presión son inmensas. En 2015, Frisch se retiró desanimada a la edad de 22 años.

“Fue frustrante”, comentó Frisch, quien ahora tiene 25 años. “Ya no me divertía tanto”. Entonces, llegó una llamada inesperada.

La federación de trineo ligero de Corea del Sur había contratado a un alemán, Steffen Sartor, para que fuera el entrenador nacional encargado de la preparación para las olimpiadas. Y, a fines de 2015, Sartor contactó a Frisch para saber si estaba interesada en representar a Corea del Sur en los Juegos Olímpicos de Invierno. Su primera respuesta fue negativa.

A inicios de 2016, la volvieron a contactar. Esta vez, Frisch lo reconsideró porque extrañaba viajar y competir. Así que se sintió atraída por la historia de Corea del Sur, le interesó el hecho de que fuese una península dividida. De alguna manera, se parecía al pasado desgarrador de Alemania.

“Me gustó la idea de hacerme coreana”, comentó Frisch.

Le tomó cuarenta horas de clases de lengua, historia y cultura con un maestro en Alemania, después se mudó a Corea del Sur y se sumergió en el idioma y la cultura. Al principio, algunas competidoras surcoreanas de trineo ligero desconfiaban de su presencia, señaló Frisch.

“Tenía la impresión de que algunas de mis compañeras pensaban que no debería haber venido a Corea”, mencionó. “Creían que tan solo era una extranjera y temían que les fuera a quitar su lugar. No eran capaces de ver que también podía ayudarlas a mejorar”.

En diciembre de 2016, Frisch recibió la ciudadanía después de aprobar una entrevista en la que respondió preguntas sobre las figuras históricas de Corea y cantó el himno nacional del país. También mejoró en el trineo ligero.

“Volví a divertirme”, aseguró Frisch. “Desarrollé capacidades que nunca tuve en Alemania”.


 



regina