Nacional - Seguridad y Justicia

Gobierno culpa a Estados Unidos por la violencia

2018-02-16

El gobierno mexicano afirma que de no haber actuado la situación ahora sería peor,...


(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 16 FEB - El gobierno mexicano cambió su discurso sobre las causas de la violencia desenfrenada y decidió culpar a la epidemia de opiáceos en Estados Unidos por el fenómeno de agresividad que se vive en el país desde hace 11 años. Generalmente ambos países reconocen que la oferta de droga en el primer país se debe a la demanda en el segundo y que si México es un "trampolín" de los narcóticos ilícitos, en Estados Unidos está "la piscina".

Sin embargo, eso es sólo visto como uno de los factores que alienta la violencia, que se agrega a la guerra contra las drogas lanzada contra los grupos del crimen organizado en 2006 y ha arrojado unos 235,000 muertos en este infausto período.

También los expertos y las autoridades atribuyen el aumento histórico de homicidios, que llegó a su punto máximo en 20 años en 2017, según cifras oficiales, a la impunidad, a la falta de buenos policías o a la feroz disputa de las bandas por apoderarse de territorios.

El gobierno mexicano afirma que de no haber actuado la situación ahora sería peor, pero el Comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales decidió por primera vez apuntar su dedo directamente a Estados Unidos.

"La violencia en algunas zonas del país, como la frontera norte, está asociada a la disputa de organizaciones delictivas para controlar el creciente tráfico de opiáceos a Estados Unidos", afirmó el funcionario, una suerte de "ministro de Seguridad".

El caso encaja perfectamente en dos zonas bien definidas: las montañas del sureño estado de Guerrero, bautizada como "el nuevo Afganistán", y el llamado "Triángulo Dorado", norte del país, una suerte de "tierra de nadie", aunque zona disputada ferozmente por grupos del crimen en la frontera entre Durango, Sinaloa y Chihuahua.

En 11 años de la "fallida", según expertos, guerra contra el crimen, murieron 235,000 personas y se cuentan unos 33,000 desaparecidos. El pasado 26 de octubre, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró una "emergencia nacional de salud pública" por la crisis de opiáceos en su país y llamó a adoptar acciones urgentes para abordar esa epidemia de uso de drogas en rápida expansión.

La agencia antidrogas de Estados Unidos proclamó que las muertes por sobredosis de heroína superaron las provocadas por accidentes automovilísticos o de armas de fuego. Jessica de Alba, académica de la Universidad Anáhuac y experta en relaciones internacionales, recuerda que los productores combinan la heroína con opioides sintéticos (fentanilo, carfentanil y la oxicodona) para que "la dosis sea más adictiva y barata de producir". Se estima que el 90% de la heroína que entra a Estados Unidos proviene de México, lo que explica por qué hay una lucha sin cuartel entre las bandas por la producción de amapola (de la que obtiene la goma de opio).

"Cada vez más bandas criminales se disputan el control de tierras donde se cultiva la planta. Así, los narcotraficantes han invadido Guerrero, desatando una lucha para controlar los campos de plantación. Por ello, la violencia en esta zona ha aumentado en los últimos años para controlar la producción", afirma la especialista. Sólo en Guerrero, se contabilizan 2,200 asesinatos en 2016 y el "boom" de la producción de opio en ese estado meridional de las costas del Pacifico ha hecho que México se ubique en el tercer lugar mundial entre los mayores productores de heroína, después de Afganistán y Myanmar.

Sales señaló que a causa de la demanda de fentanilo o "heroína sintética", 50 veces más adictiva que la heroína natural, se ha disparado la violencia en Colima, en particular en el Puerto de Manzanillo y la cercana ciudad de Tecomán, catalogada recién por una organización civil como la más peligrosa del país.

A través de Manzanillo, el principal puerto del Pacífico nororiental del país, llegan toneladas de precursores químicos procedentes de China para producir esta droga sintética.

Jessica de Alba dijo que "no hay una solución simple para esta problemática", pues "mientras la fabricación de drogas siga siendo tan rentable y tan demandada, habrá estímulos para su producción". 



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