Nacional - Política

José Antonio Meade, un líder para un PRI en decadencia

2018-02-23

"La campaña de Meade va peor de como comenzó. Pensaban que iban a posicionar al...

JAVIER BRANDOLI | El Mundo

"Asumimos que hay un tema de violencia, corrupción y pobreza que tiene a la gente enojada", admitió como autocrítica el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade, en un reciente encuentro con corresponsales extranjeros en su cuartel general del centro de Ciudad de México. Para que el difícil equilibrio entre un candidato independiente (Meade no es afiliado al PRI) que lidera el partido menos independiente no se rompa, añadió: "Pero también asumimos el valor de la reforma energética, de las telecomunicaciones, la educativa...".

¿Cuál es su ideología? ¿Comparte los valores históricos del priismo?

"Los principios del PRI son principios con los que yo me siento muy cómodo. No hay una sola institución en México que no haya sido aprobada por el PRI", respondió el aspirante a la Presidencia sobre la segunda cuestión, mientras que dejó la primera en suspenso.

¿Es usted un tecnócrata que podría haber concurrido por otro partido?

"No se puede ser cinco veces ministro siendo sólo un tecnócrata", rechazó sobre esa imagen que lo coloca como un hombre muy preparado, sin escándalos de corrupción, y que acarrea una extraña dualidad: es el candidato más respetado y el más desconocido.

"La campaña de Meade va peor de como comenzó. Pensaban que iban a posicionar al candidato por encima del partido y eso no ha ocurrido. La marca Meade no llega a superar la marca PRI", explica a EL MUNDO el analista político Roy Campos. Todas las encuestas muestran un rechazo global al PRI entre la población.

A cuatro meses de que México vaya a las urnas, las encuestas van por debajo de lo previsto para el PRI en una precampaña en la que Meade se sitúa en tercer lugar.

Eso es algo que ya sabía el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, desde 2017. Primero con la modificación de los estatutos del PRI para permitir la candidatura de un independiente y luego con su 'dedazo' señalando al candidato menos priista de su equipo, Peña Nieto preparó un candidato que le dé opciones a su partido de competir por una Presidencia que se antoja histórica ante el reto de Donald Trump.

El optimismo de Meade se basa en saber que la campaña es aún muy larga y que el escenario final llevará a México a elegir entre dos opciones: antisistema contra sistema. Es ahí donde todos los analistas ven a un candidato seguro, el favorito Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que sus enemigos representan como parte de esa izquierda latinoamericana beligerante cercana al chavismo. "Es una lucha entre sistema y antisistema. La semifinal de la parte del sistema, Meade y Ricardo Anaya (PAN-PRD ), se está jugando y no se sabe el resultado", señala Campos.

Es decir, el 1 de julio podría haber un trasvase de votos de PRI a PAN-PRD, o viceversa, que haga ganador a un candidato bajo una premisa en negativo: evitar que gobierne AMLO. Por eso, aunque Meade lo niegue, ser segundo puede desembocar en ser primero.

López Obrador goza de enormes apoyos, pero también de enormes enemigos. Anaya es un candidato que ha desmembrado el PAN para liderarlo uniéndose a la izquierda del PRD en una arriesgada jugada de dos partidos que por separado parecían sin opciones, y Meade, mientras, sabe que cuenta con un suelo electoral sólido, el del odiado PRI al que nadie vota hasta que llegan las elecciones, al que añade su buena imagen para atraer los votos de muchos que, a pesar de no comulgar con el PRI, estén convencidos con él.

"El PRI vale mucho, quizá cinco puntos sobre el resto, pero llega con menos poder territorial que el PAN-PRD que por primera vez gobierna en más estados", advierte Campos.



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