Internacional - Política

No tenemos plata ni para comida: Timochenko

2018-03-01

Los periodistas se apretujan entre las cámaras, el sonido es malo. "Les pido disculpas,...

JOSÉ FAJARDO | El Mundo


"Una nueva forma de hacer política". Un cartel preside la primera aparición pública de Rodrigo Londoño alias 'Timochenko' desde que el partido de la antigua guerrilla de las FARC decidió suspender la campaña por las agresiones sufridas por sus candidatos. La rueda de prensa se celebra en un cuarto estrecho en la Casa de los Comunes en la capital de Colombia, Bogotá. Hay varios controles policiales para llegar al lugar, vigilado por profesionales armados de la Unidad Nacional de Protección (algunos de ellos, ex combatientes de la guerrilla).

Los periodistas se apretujan entre las cámaras, el sonido es malo. "Les pido disculpas, pero este es el espacio del que disponemos. No tenemos plata ni para comida, yo sólo tengo este reloj que me regaló un amigo, del que aún conservo el resguardo por si lo necesito, así están las cosas por el momento", dice 'Timochenko', apodado 'Timo' desde que es el candidato presidencial de las FARC. Las encuestas no son favorables: está a la cola en intención de voto junto a algunos líderes de la derecha más radical. "Los resultados en las elecciones serán el fruto de esta campaña sin recursos y sin garantías", argumenta.

Rodrigo Londoño denuncia que están siendo discriminados. "Todos los partidos tienen derecho a una financiación de hasta 80,000 millones de pesos (23 millones de euros) a través de donaciones, pero a nosotros nos está prohibido recibir ningún aporte privado, nos tenemos que contentar con el tope de 8,000 millones (2,3 millones de euros) que garantiza el Estado, y ese dinero se está retrasando, ahora no tenemos ni cinco centavos disponibles en la cuenta del partido. Todo el dinero que teníamos ya lo entregamos, dicen que amasamos fortunas durante la guerra, ¿a qué fortuna se refieren?".

En apenas 10 días, el próximo domingo 11 de marzo, los colombianos elegirán sus candidatos a las dos cámaras del Congreso. En el acuerdo de paz se garantiza una representación mínima para los ex guerrilleros de 10 escaños, aunque no obtengan los votos necesarios. Destacados miembros del Secretariado de la guerrilla accederán a esos cargos sin haber pasado todavía por el tribunal de la Justicia Especial de la Paz que debería juzgar sus crímenes durante la guerra y que todavía no se ha puesto en marcha. Todo apunta a que no funcionará hasta después de las elecciones presidenciales, que se celebran entre mayo y junio de este año.

El discurso durante la campaña sigue siendo el mismo que desde el primer día: han asimilado el papel de víctima, denunciando agresiones físicas e insultos y un trato desigual en las reglas democráticas. "Lo más delicado es el ambiente psicológico en nuestra contra, el odio hacia las FARC. ¿Dicen que no nos quiere nadie? En lo personal no me afecta, hay mucha gente que nos abraza y nos quiere saludar, pero en la televisión sólo destacan cuando nos tiran huevos y agua. Yo soy optimista, a pesar de todo seguimos con la campaña", dice el líder, ataviado con una chaqueta de pana marrón a imitación de las que se pusieron de moda en Mayo del 68 y el pin con la rosa roja, emblema de su partido.

"De aquí en adelante nuestra arma será la palabra, por eso queremos lanzar un SOS a la comunidad internacional. Si la implementación fracasa, ¿qué nos espera, otros 100 años de soledad?", se pregunta. Insiste en que "hay pequeñas fuerzas pero poderosas que quieren acabar con el proceso de paz", en referencia al Centro Democrático de Álvaro Uribe y otros partidos conservadores. "He invitado en varias ocasiones al Señor Uribe para dialogar y buscar un acuerdo nacional por la reconciliación, pero hasta ahora no ha sido posible. Él tiene sus dolores, como todos, pero hay que superarlos", dice.

Por último se ha referido a las conversaciones del Gobierno de Juan Manuel Santos con la otra guerrilla del país, el ELN, que pasan por un momento delicado tras el suspenso del cese al fuego bilateral y el atentado en el que mataron a cinco soldados este martes. "Es un tema bien complejo, aún no he pensado en proponerme como mediador, pero sí hemos pedido al Gobierno una entrevista con los representantes del ELN que están en la mesa de diálogos en Ecuador. Ha faltado más voluntad política por ambas partes. Yo entiendo que los guerrilleros del ELN piensen: ¿para qué vamos a dejar las armas, para que nos pase lo que les pasó a las FARC, que ahora tienen necesidades de comida y vivienda?".
 



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